Apareció ya hace unas fechas un excepcional artículo en El Correo que tras el título ’Tiempo de trabajo, tiempo de vida’ esconde una profunda reflexión sobre las peligrosas trampas de la falsas políticas liberales.
También ha escrito recientemente Pedro Ugarte en El País sobre la importancia del tiempo de ocio y sobre los engaños que pretenden colarnos los políticos ante la pérdida del mismo, recolocándolo en parámetros de calidad, cuando, como bien señala Pedro, aquí es mejor hablar de cantidad primero, vamos que es el único caso en que ’más es mejor’ o por lo menos permitirá que lo sea.
Copio el último párrafo del artículo anteriormente citado porque me parece clarividente en el peligro que señala:
Pero además de la mercantilización del tiempo de ocio y de la desatención de la familia, la liberalización de los horarios trastoca el tiempo de la ciudad, convulsiona los tiempos colectivos y de participación ciudadana y, con ello, la democracia se ahoga por falta de tiempo
Y, sino, al tiempo…………….