Me gustan más que los domingos.

Sobre todo si vienen precedidos de una semana intensa y provechosa que culmina con una buena reunión y un trago con conversación con personas a las que aprecias y que también se sienten pelín desfondadas después de una semana de trabajo.

Me gustan por la posibilidad de funcionar sin reloj, dormir hasta tener un despertar no forzado, sentir que hay un espacio de tiempo que se abre sin tener que tabular, realizar rutinas sencillas que son al mismo tiempo momentos de encuentro o reencuentro con uno mismo y con los otros.

Me gustan más si, además, surge un plan que compartir con alguna persona que te aporta algo significativo, con quien empatizas, te sientes a gusto y no forzado a estar dejando que el tiempo trascurra y te lleve o disfrutando de un hecho concreto.

Así que hoy voy a intentar disfrutarlo.

About these ads