Tres citas entresacadas de la lectura de La sabiduría de la Toscana de Ferenc Máté
- Lo destacable de los toscanos no es sólo lo que tienen, sino todo aquello de lo que han decidido prescindir. Es como si hubieran aprendido hace tiempo el verdadero significado de la expresión ‘nada es gratis en la viña del Señor’. Parecen saber que por cada adquisición, ya sea un simple garage o una lujosa cocina, pagan dinero además de lo que les ha costado ganarlo: una parte de su vida. (pag. 164)
- Desde luego, rara vez evaluamos nuestro consumo en función de lo que Thoreau denominó ‘ el coste real de las cosas’. Nos tomamos la vida como viene, demasiadas veces en un paquete único. Y firmamos en la línea de puntos sin siquiera pensar que la letra pequeña que no hemos leído podría habernos atrapado de por vida. (pag. 168-189)
- De la misma manera que a los toscanos les revuelve las entrañas la industria alimentaria, la engañosa ilusión del amigo virtual les parece un trsite sucedáneo del de carne y hueso. Han aprendido que ni un centenar de tus ‘mejores’ amigos en Facebook valen lo que uno que puedas tener a tu lado cuando más lo necesitas. Y parecen entender que, cuando vives en una fantasía electrónica, olvidas la realidad circundante. Esa atención, ese afecto y esa emotividad los malgastas en personas con cuyas vidas no tienes nada que ver, personas que roban un tiempo precioso a quienes de verdad te quieren y cuentan con tu cariño y tu atencion para alcanzar la felicidad. (pag. 208-209)
- Y estábamos tan ocupados siguiendo a nuestros líderes en una frenética carrera hacia la riqueza y el poder, que perdimos de vista simples alegrías y olvidamos a amigos y parientes, olvidamos lo más preciado que nuestra raza ha inventado jamás: la compañía mutua. (pag. 213)