Etiquetas

,

La velocidad de la transformación digital se ha acelerado de tal manera en estos últimos 8 años, que resulta difícil darse cuenta exacta del punto en el que estamos. Es como intentar ver el paso de una bala en el aire. Pero una cosa es segura, que el avance no ha llegado aún a los lugares que anticipadamente ha imaginado Txetxu Barandiaran.
No es asunto de hoy, ya va para tres años que él en una comida deliciosa me hablaba de que hay que encontrar nuevas formas narrativas en literatura, capaces de incorporar los nuevos dispositivos expresivos que la innovación tecnológica aporta.
A mí, que tengo unas cuantas novelas y libros publicados en papel, me puso la cabeza como un giroscopio durante unos días que se me hicieron eternos, preocupado por si había entendido bien lo que verdaderamente me quiso decir.
Concluí que se refería a algo así como que a las novelas que deberíamos hacer a partir de este instante les correspondía aprovechar toda la parafernalia tecnológica necesaria para multiplicar así su capacidad artística por mil. Que los escritos narrativos que debíamos (a)cometer, habrían de contener multitud de matriuskas diferentes en su construcción, incorporando fotografía, vídeo, sonido, hipertexto y todo el aparataje necesario para hacer de la obra literaria un artefacto global. Etc.
Así que llegados a ese punto, y para no volverme del todo loco, tomé una sabia decisión: decidí no volverle a llamar para quedar a comer. Prefiero morir hambriento que zumbado. H. Etxeberría

8 años blogueando

About these ads