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Ya he recogido mis entradas para las Jornadas que mañana empiezan en Bilbao bajo el título Ideas para cambiar el mundo.
He hecho también alguna gestión pendiente para alguna buena amiga que viene de fuera y que no se quiere perder parte del evento así la conversación d antes o de después podrá tener más ideas sobre las que dar vueltas para luego pensar qué hacer.
He empezado a leer hoy a la tarde En busca de la política de Zygmunt Bauman que estará el sábado en las Jornadas. Ya se sabe que a veces las situaciones se enlazan o siempre hay una que puede ser excusa para ponernos a otra que teníamos pendiente hace tiempo.
Leo en la página 14:
Como lo expresa Cornelius Castoriadis, el problema de nuestra civilización es que dejó de interrogarse. Ninguna sociedad que olvida el arte de plantear preguntas o que permite que ese arte caiga en desuso puede encontrar respuestas a los problemas que le aquejan, al menos antes de que sea demasiado tarde y las respuestas, aun las correctas, se hayan vuelto irrelevantes. Afortunadamente para todos nosotros, eso es algo que no debe ocurrir necesariamente: ser conscientes de que podría ocurrir es una de las maneras de evitarlo.
Y un poco más adelante (pag. 16)
He llegado a creer que las preguntas nunca están equivocadas, sino las respuestas. También creo, sin embargo, que no preguntar es la peor respuesta de todas.
Quizás haya que preguntarles a los que vienen y preguntarnos a nosotros mismos:
La idea que planteamos, ya que cualquiera lo puede hacer, a qué pregunta quiere dar respuesta.
Por si acaso, seguiremos haciéndonos preguntas. Quizás sea esto lo que deba marcar en tiempos de incertidumbre aparente a la política para que esta deje de ser infantil.
