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Un día que se inicia como otro cualquiera con su desayuno y su rutina.
Una noticia que se cuela en la vida de manera imprevista nacida en la lejanía física pero que toca de cerca.
En la capa superficial todo sigue a su ritmo. Las reuniones, el trabajo…
Mientras voy a la primera de ellas paseando surge ese ‘ligero de equipaje’ pensando que es la única forma de vivir el momento presente. Sabiendo, quizás, que en cualquier momento la vida te obliga a un giro o a estar dispuesto a salir rápido en otra dirección, la que te marca la concetividad con los otros y con el otro.
Recupero dos frases que me orientan en esa ligereza:
Sólo no puedes, con amigos sí. (De una amiga)
De la acción colectiva a la acción conectiva (Joan Subirats)
Y con ellas, como mantra que me acompaña de fondo, sigo en la aparente normalidad del día, sabiendo que igual hay que partir o simplemente estar y esperar.
Tiempos de incertidumbre.
Con amigos o sin ellos, debes poder. Buen post.