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Alejandra Díaz-Ortiz, Amor, Pizca de sal, Soledad, Trama Editorial
Para empezar, un dúplex fue su mayor ilusión. La pasión arriba y la cocina abajo.
Tres años más tarde, fue suficiente con una sola planta.
Al colmarse el salón de juegos infantiles, se adosaron a un chalet.
Cumplido el ciclo, los hijos desplegaron las alas.
Desde entonces les basta con dormir en soledades separadas.
(Alejandra Díaz-Ortiz; Pizca de sal, pag. 38)
Jo Txetxu, no paras de dar envidia y poner los dientes largos a este pobre. Tendrás que regalarme el libro por lo menos.
Burbuja estupenda.
Una de las hijas de mi compañera de la UPV/EHU, muy cercana su amatxo en algún tiempo en las labores de “hacer” y siempre en las de “estar con” ha conseguido el bronce en Londres 1012, K-1. (De Lasarte, nadie se equivoque).
Es una estupendísima noticia para saber (mas no me corresponde) del abrazo que se merece Txelo Yurramendi (la amatxo de Maialen).
http://www.elcorreo.com/juegos-olimpicos/2012-londres/noticias/londres-2012-piraguismo-aguas-201208020027-rc.html
A veces, mas de las que nos concedemos, hay algo para sentirse orgulloso(a); esta ocasión es preciosa.
Burbuja gris:
Dormir al lado en una buena cama, por si las “flies” .
Saber que hay otras cuatro vacías en dos habitaciones.
…. Y seguir durmiendo al lado. También porque la compañía no estorba, incluso se echa de menos si no está.
… Y seguir no me importa. Siempre que esté en pié, no sólo no me importa sino que me lo reivindico.
A ver si cambio mi paleta, no de momento mi pareja.
En efecto, un chalet…
No creas, es más una casa adosada de las “casas obreras baratas” (de 1928). Como esta “minibarriada” de 37 casitas, hay varias en Bilbao; algunas identificadas con siglas ideológicas, ésta no (lo que da lo mismo que da igual). En todo caso si hubo ilusión por encontrar algo así, emoción al proyectar -y, principio de realidad, cambiar por pesetas sólo parte de lo proyectado- y vivencia intensa en diversas formas y maneras. Todo tiene una época, creo. Hay hitos en la vida que (me) generan puntos de inflexión sin posibilidad (aunque me haya desconcertado) de vuelta atrás: a lo conocido, a lo estúpidamente dado por sabido, a lo que suponía iba a permanecer.
Obviamente no. Los(mis) puntos de inflexión generan dolor y momento de arranque diferente.
La cuestión es sacarle el mayor provecho y pasar de la nostalgia, convertirla en parte de tu historia, no en razón de seguir viviendo. O eso me parece.
En todo caso, no es un chalet. Es una casita con una historia por capítulos: el de unos de los fundadores de la barriada, el de sus hijas (mayores cuando nos la vendieron), el nuestro (que todavía se escribe) y el que nuestra hija está empeñada en protagonizar (nuestro hijo de visita, eso sí).
Pero no es un chalet. Creo que siempre nos ha podido más el romanticismo (un poco burgués, sí, todo hay que decirlo).