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Y las que han cerrado y seguirán echando la persiana.
¡Hasta pronto Ana!
Recuerdos de hace casi 20 años.
Comida veraniega en una pequeña cala. Conversación larga y fluida sobre la vida vivida, el libro, los sueños, los miedos.
Nada que hacer o casi nada. Las ventas van en bajada continua con ‘desniveles’ del 12% para el año 2012 y, por lo que me dicen algunas fuentes, entre el 15 y el 18% como mínimo en lo que va de 2013.
Cuesta abajo y sin frenos.
La cultura y sus mediaciones, como el libro, al fin y al cabo, es algo que o bien la sociedad parece considerar prescindible o bien lo considera de acceso libre y gratuito en ese modelo de ‘si no me lo dan, yo me lo tomo’ tan aparentemente decmocratizador pero carente de ‘dar valor’.
En todo este viaje de descenso a los infiernos, el sector en su conjunto, parece seguir maniatado en las esferas que deberían jugar un cierto papel de liderazgo más preocupados de apuntar hacia fuera que de cierto trabajo introspectivo y autocrítico.
Queda todavía mucho 2013 por delante. Así que queda mucho por venir y, probablemente, por bajar en ventas y en persianas.
¿Agorero? No. Realista. Y, en todo esto, lo digital es lo de menos. Es simple fuego de artificio en este juego del engorde editorial vía novedades que cada vez me recuerda más al ‘boom inmobiliario’.
Quizás el siguiente problema de las preferentes sea en este sector de la cultura que de tanto ‘construir-editar’ libros-pisos invendibles ha generado un efecto bola que ya no hay quien trague.
En cualquier caso…. ¡Lo siento Ana!
















