
Ayer a la tarde, primer día de funcionamiento tras inauguración matutina oficial, se puso en marcha la 39 edición de la BLA que parece que así se va a llamar la Feria del libro de Bilbao – Bilbao Liburu Azoka.
Como decía uno de los expositores con buen sentido del humor la Feria empezó a las 7:50 p.m. que es cuando empezó a descargar agua a base de bien.
Algunas cosas sí parece que han cambiado en la Feria en relación a años anteriores.
Empecemos por lo más aparente: las casetas. Nada tienen que ver con las anteriores. Me comentan que hay una ventaja: nos hemos pasado al modelo europeo de vivienda. Ya no son en propiedad sino en alquiler y parece que se cuidan más éstas que las de propiedad. Más luminosas, mejor señalizadas, con toldo que en Bilbao visto lo de ayer hará la función de paraguas aunque algún otro habitual de las Ferias decía que prefería las antiguas porque ya les tenía pillado el punto de las ‘fugas húmedas’ y ahora hay que empezar de nuevo. Bien también los dos espacios dedicados a actos y exposiciones. Parece que este hecho ha tenido un efecto indirecto en los propios expositores que presentaban una colocación de los fondos más ordenada y limpia.

Sigamos por lo comunicacional. Mejor también el programa. de nuevo más ordenado aunque en el mismo aparece algún autor que aunque haya andado en estas fechas por Bilbao no quiere decir que su presencia se deba a la Feria como es el caso de Andrés Neuman y no está bien ‘apropiarse’ de lo ajeno. Lo que sí nos llama la atención es la ausencia en el mismo de alguna posibilidad de contacto. No aparece ni dirección postal, ni teléfono, ni correo electrónico ni página web convirtiéndolo de esta manera en un programa ‘cerrado en sí mismo’.
Interesante también el stand triple y abierto de la red de Bibliotecas de Bilbao que quizás debería ocupar en un futuro un espacio más central.
No sabemos nada de la opinión sobre la presencia del libro en soporte electrónico. Suponemos que en Bilbao no será problema ya que ha sido común y frecuente ver discos y material audible por la feria.
Algunas otras cosas no parecen haber cambiado y llaman la atención como, por ejemplo la presencia de fondos de Alfaguara y de alguna otra editorial en la caseta de una editorial vasca que no tienen nada que ver con prisa, la sensación y digo sensación del préstamo de algunas marcas comerciales para la utilización del espacio por parte de terceros. En fin: detalles sin importancia.
Quizás el motivo del cambio esté en lo que señala El Correo: en el millón y medio de euros que dice el periódico que ha aportado el Gobierno Vasco. Suponemos por lo que podemos conocer que es un pequeño ‘error’ de estimación.
Lo que ya no nos queda tan claro es si las palabras del Viceconsejero pronunciadas el miércoles en la presentación son debidas a modificación del periodista o realmente las dijo cuando Antonio Rivera afirmaba que el libro será “siempre” el medio “de más solera” y de “indiscutible autoridad”, más allá de los nuevos soportes digitales. Preocupantes si son así porque demuestra un cierto desconocimiento sobre la evolución de los contenidos en algunas materias hacia otros soportes y por no conocer que esos nuevos ‘soportes’ puede ser legalmente también libros. La solera no la vamos a negar pero a veces los años hacen que el producto se ‘pique’.
Quizás eran sin más un guiño a las declaraciones que hizo ayer el alcalde Iñaki Azkuna sobre ‘esos cachivaches que te pueden dejar bizco’.
Miremos todo con nuevos ojos para ver si el panorama se va aclarando.
¿Será también fruto de la nueva situación en Euskadi?
¡Feliz Feria del libro!