María PTQK siempre resulta sugerente en sus reflexiones y aportaciones.
Partiendo de los libros de segunda mano y con la llegada de Amazon lanza algunas afirmaciones que comparto y que además en estos momentos me interesa recoger por la relación que tienen con algunas tareas que llevamos entre manos.
La primera afirmación que hace:
lo que ocupa realmente los debates hasta el punto de monopolizarlos, no es el futuro del libro (el futuro de la lectura) sino el futuro del mercado editorial.
Los editores, algunos, ayer lo podía contrastar con una persona ducha en la materia siguen mirando hacia otro lado con la llegada de lo digital. Siguen poniendo encima de la mesa paños calientes aduciendo al ‘mercado verde’, como no maduro no sólo para su apuesta, sino para la reflexión sobre lo que ya está aquí.
Mientras tanto otros agentes y otras empresas van haciendo sus pequeños pinitos, sus pruebas como el caso reciente de Dada Company que con su propuesta de ¡A la cama! se ha posicionado como el libro infantil más descargado en i-tunes. ¿El precio? Ahí está la mafdre del cordero: 1,59 euros. Comparen con la oferta de editores tradicionales.
La segunda:
el objeto-libro posee, entre otras cualidades, la de ser extraordinariamente resistente a la obsolescencia, que tal y como están las cosas (y podemos hablar en términos económicos o de sostenibilidad medioambiental) es una ventaja nada despreciable.
Aprovecha María con ello para hablar de los libros de segunda mano, que no es que no sean obsoletos, sino que en muchas ocasiones vienen con una historia por detrás que si se conoce merece la pena no dejarla de lado. De hecho las bibliotecas siguen siendo un espacio estupendo donde los libros , no todos siempre, van pasando de alguna manera de mano en mano trazando con ello historias concretas de lecturas y lectores que en este nuevo tiempo digital podrá cobrar más valor porque en este caso lo digital como espacio que puede posibilitar no sólo recoger la historia, sino generar relaciones entre los lectores tiene un ‘plus’ de encuentro de cara a los lectores utilizando los libros como mediación.
Y una tercera que yo matizaría:
¿Cómo es posible, con lo sofisticada que es la oferta de entretenimiento hoy, que yo como lectora esté dispuesta a gastarme el dinero en algo y nadie esté en condiciones de ofrecérmelo? Dicho en lenguaje empresarial: aquí hay un nicho de negocio, y también se lo va a llevar Amazon porque es la única que ofrece un mercado de libros de segunda mano serio y competitivo.
La sensación que tengo, y puedo estar equivocado, es que los ‘libreros de viejo’ y/o de segunda mano han sido más ágiles que los libreros de nuevo, aunque en algunos casos, María afirma que las librerías no tienen secciones de libros usados, sí ha habido librerías de nuevo con secciones de ‘segunda mano’. En lo cercano, o sea en Bilbao, creo que por lo menos hay dos: Joker, especializada en cómics y La Librería de Deusto. Pero retomando el hilo Iberlibro es una apuesta que viene funcionando ya hace tiempo y agrupa en España a 275 librerías. Quizás sea por lo tanto un nicho ya cubierto y se pueca caer en el error de que el árbol Amazon nos esconda el bosque de la diversidad.
En cualquier caso todo esto sí plantea una reflexión: Creo que nunca se ha recogido en estudios de comerciointerior del libro lo que puede mover el mercado de segunda mano.
Por qué. Aquí sí tiene razón María; a los editores no les interesa; pero ¿interesará a los lectores?