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Supongo que muchos ya habréis visto la noticia que recoge Expansión y Europa Press sobre el acuerdo en el que parece que llevan tiempo trabajando Planeta, a través de Círculo de Lectores y Telefónica para el montaje de un ‘spotify del libro’ o para ‘plantar cara a Amazon’.
Los planteamientos de negocio a la defensiva (‘plantar cara’) rara vez suelen ser acertados porque en el fondo nunca se sabe a qué se responde realmente.
Los intentos de Planeta en el digital son ya amplios y no parece haber acertado hasta la fecha.
En el siglo pasado estuvo el intento de Bol. A principios de éste el de Veintinueve. Ya en la primera década del actual el de Libranda, un negocio montado para no vender ebooks.
Tengo la intuición, me puedo equivocar, de que este movimiento es el golpe de gracia que le hacía falta a Libranda.
Por un lado pone en crisis por parte de uno de sus socios referentes parte del discurso mantenido hasta la fecha.
Por otro, en el tiempo que lleva funcionando, no ha conseguido, por lo menos no son públicos ningún resultado de explotación y negocio digno de resaltar.
Y, finalmente, la situación de alguno de los otros socios de referencia del proyecto pasa por momentos delicados.
Los pequeños editores, lo siento, que se vieron obligados a apuntarse a ese carro, volverán a quedar descolgados después de haber jugado un mero papel de comparsas.
Todo se vuelve a mover, quizás para volver al mismo sitio. Empiezan, en cualquier caso, a aparecer con más claridad otros actores, con otros intereses y posicionamientos en otros mercados y algo, probablemente, cambiará, aunque todavía quedan muchos interrogantes por resolver empezando por el de la gestión de derechos que, hasta la fecha, parecía un muro infranqueable.






