Consuma cultura / Kulturaz hazi

kultura-bonua-bono-culturaDe vez en cuando viene bien echar la vista atrás. Recordar, recuperar y volver a poner en valor iniciativas en las que se ha participado y que vistas ahora parece que mantienen su sentido.

Os dejo pues los vídeos, unos cuantos, que acompañaron en su momento la campaña del Bono cultura y que quizás fueron poco conocidos fuera de Euskadi.

bonocultura2011

 

 

 

 

 

Veréis caras conocidas y una pluralidad de mensajes que invitan a ‘consumir’ cultura con muchos acentos y matices que es también de lo que se trata.

Y las personas que participaron en la campaña se verán con unos añitos más y unas canas, pero probablemente con el mismo o mayor interés por la cultura.

El término ‘consumir’ tuvo sus grandes momentos de debate. Ahí lo dejo.

La Slow Innovation, profunda más que lenta, se adapta bien al ritmo de las librerías

Las reflexiones ortopráxicas de Roberto Gómez de la Iglesia siempre me resultan sugerentes. No siempre estoy de acuerdo con ellas hasta los últimos extremos, pero tenemos, ambos, la ventaja de haber conversado bastante y con franqueza y de respetarnos, yo por lo menos, y apreciar el trabajo y las propuestas que realiza.

Digo ortopraxis porque sus reflexiones tienen por lo general una base importante de trabajo real que ayuda a retroalimentar, modificar y enriquecer el discurso.

Hace unos días, en c2+i, ha escrito una sugerente entrada que lleva por título Por una slow innovation.

Lleva  ya un tiempo dando vueltas y dándole la vuelta a todo lo relacionando con la innovación en las organizaciones, sobre todo las culturales. Incluso trasladó esta reflexión al ámbito de las librerías en el artículo que vio la luz en Texturas 29 que llevaba por título Innovar la librería: retorno a la esencia y en el que ya recogió algunso de los elementos que aquí plantea.

En Slow innovation dice:

Seguramente, ahora más que nunca, la verdadera innovación en el ámbito cultural vuelva a estar en su capacidad de construir comunidad, de articular ciudad, de servir de conector entre diferentes, de abrirse a mundos no habituales… Vuelva a estar en el contacto no jerárquico entre agente cultural y público, en el placer de la desexpertización desde un amplio conocimiento del oficio, en convertirse en verdaderos generadores de experiencias culturales. Hoy, quienes vivimos en la sociedad de la abundancia (evidentemente mal distribuida) volvemos la mirada a lo pequeño, a lo doméstico, a lo auténtico, a lo colaborativo, a lo comprometido, a lo próximo…al pensamiento, a la divergencia, al conflicto positivo, a la creatividad…a las ideas.

Las organizaciones culturales y fundamentalmente las personas que las crean y gestionan, tienen que volver a hacerse las preguntas básicas, aquellas que a veces “matan”, pero que son, por esenciales, las que nos abren las puertas al futuro: ¿por qué? y ¿para qué? Luego vienen las demás.

Leámoslo desde la óptica de librería cultural y ¿no creéis que cuadra y encaja?

Los imaginarios, siguen siendo importantes.

Roberto más adelante en el propio texto señala unos principios que deben conducir este trabajo:

  • Materia prima local.
  • Marco sostenible y de valores.
  • Experiencia de colaboración no estandarizada.
  • Relaciones que se cuidan y se alimentan.
  • Saboreando el proceso.

No es por lo tanto una innovación lenta sino profunda, cercana y relacional.

Hoy, mientras empiezo a escribir esta entrada, recibo la edición en la colección Compactos pero ampliada de Librerías de Jorge Carrión. ¡Gracias!

La pongo junto a la anterior que guarda todavía las notas y adhesivos que me acompañaron en la conversación que mantuvimos en Donosti

El índice onomástico me ayuda a encontrar con facilidad un texto nuevo que me conduce al recuerdo de un encuentro posterior con Carrión, también en Donosti, que me incitó a reflexionar e ‘inventar’ el término lectorería.

El texto, que creo tiene mucho que ver con la reflexión planteada por Roberto vista desde una óptica librera concreta dice así:

Como me dijo José Pinho, el alma mater de la lisbotea Ler Devagar, una librería es capaz de regenerar el tejido social y económico de la zona donde es abierta, porque es puro presente, acelerado motor de cambio. Por eso no es de extrañar que muchas librerías formen parte de proyectos sociales… Son librerías que tienden la mano para construir cadenas humanas. No hay mejor metáfora de la tradición libresca, porque leemos tanto con los ojos como con las manos. (pag. 72)

En esa línea de profundidad más que de lentitud aunque siempre es difícil acercarnos velozmente a lo que nos mueve y conmueve y pensando en las librerías planteo, por mi parte, cuatro dimensiones de trabajo:

Consumo responsable= Valor=Para qué

Pequeño= Dimensión=Dónde

Autenticidad=Actitud=Cómo racional

Amistoso=Aptitud=Cómo empático

 

Adhesiones a la Carta de los libreros. Libreros independientes, los compañeros soñados

Tal y como adelantamos al presentar la iniciativa

Libreros independientes… los compañeros soñados. ¿Te unes?

Formulario de adhesión

la-carta-de-los-libreros-def

aquí recogeremos las adhesiones que poco a poco van llegando. Todas las personas que nos habéis hecho llegar vuestra adhesión, sed pacientes que iréis apareciendo.

Tras alguna consulta hemos decidido publicar dos listas: Libreros y libreras y resto de personas.

Agradecemos igualmente todos los comentarios y sugerencias que nos van llegando y de las que nos iremos haciendo eco.

Librerías

Nancy Abel, The libro Cafe del Monaguillo, Madrid

Ingrid Acebal, Librería  Panta Rhei, Madrid

Gertri Adsera Bertrán, Llibreria Adsera, Tarragona

Carlos Airas Cota, Aira das letras, Allariz

Estefanía Álvarez López, 4 letras, Gijón

Chema Aniés Javierre, Anónima, Huesca

Ana María Aragón Cabrera, Casa Tomada, Bogotá

Pablo Daniel Arcila Gutiérrez, Bogotá

Me adhiero a este manifiesto transatlántico universal

María Arellano Millán, Almez libros, Torrelodones

Una buena iniciativa para tiempos difíciles

Rafael Arias Garcías, Letras corsarias, Salamanca

Silvia Aristimuño Abasto, Libros del vendaval, Buenos Aires

Yolanda Auza Gómez, Wilborada 1047, Bogotá

Xosé Bangueses García, Abrente, Bueu

María José Barrios, Casa Tomada, Sevilla

Es bonito esto de dar un paso adelante y reivindicar con alegría y sin complejos el valor de lo que hacemos.

Oblit Baseiria Virgili, Casa Anita, Barcelona

Sergio Bassa Giralt, Bassa La Papereria, Móra d’Ebre

Augusto Beltrá Jover, Librería La Farándula, Novelda

Mónica Bernat Socarrades, Nomviembre, Benicasim

Julia Blázquez Cabrera, La Petita, Barcelona

Eva Boj Bragado, Atticus-Finch, Madrid

Uriel Bonilla Suárez

Joan Bordanova, Grup Bestiari, Barcelona

María Bravo Cortés, Ambra Llibres, Gandía

Angélica Caballero, Mirabilia Libros, Bogotá

Ángeles Cachero Tuñón, Librería la Pilarica, Mieres

Jacinto Cambra Vizan, Llibreria Perutxo, L’Hospitalet de Llobregat

Cristina Campos Caudé, Librería Viridiana, Valencia

Roberto Cataldo, Librero anticuario, Montevideo

Me parece excelente el texto de la carta y lo apoyo fervientemente.

Luis Casado Ramos, Librería Plumier, Ibi

Isabel Casas, Llegim?… Llibreria, Igualada

Irene Cerezo, Librería Cerezo, Logroño

Leer más “Adhesiones a la Carta de los libreros. Libreros independientes, los compañeros soñados”

Caracoles en salsa vizcaína

En la familia existe una querencia a disfrutar de la mesa y convertirla en punto de encuentro y celebración en momentos importantes de la vida.

Importante, en cualquier caso, es a veces, simplemente el deseo de juntarnos para conversar de forma sosegada.

Pero dentro de esa querencia existen también algunas tradiciones que van por ahora pasando de generación en generación.

Una de ellas es la preparación de los caracoles a la vizcaína plato típico de nochevieja en el que se junta una parte de la familia, pero no toda.

En la preparación hasta la fecha sólo intervienen las mujeres. Y así, dos, tres días antes, las nueve mujeres de la familia se juntan para prepararlos convirtiendo la tarde, también, en una preparación-merienda que en sí misma guarda también sus ritmos y peculiaridades en lo referente a las tortillas de patatas.

Algunos de los que no podemos asistir sí pasamos por casa unas horas antes la misma noche de nochevieja para recoger nuestras correspondientes raciones que pasan a buen recaudo, léase congelador en este caso, para encontrar su momento propicio de degustación celebrativa.

Este año, les hemos dejado poco margen. Otros, suelen aguantar hasta febrero; pero en esta ocasión, el 15 de enero nos ha parecido la fecha adecuada para compartirlos

en una comida, donde los tres miembros que invitábamos nos hemos afanado en poner parte de nuestro ‘saber y hacer culinario’ en la mesa. Somos cocinillas en distintos grados que parecen ir mejorando con las nuevas generaciones.

La madre

El padre

Y el hijo

No somos de complicarnos. Somos más del modo ‘disfrutón sencillo’ y de tener tiempo para la conversación. Quizás la comida compartida esté muy cerca de la lectura y de la cultura en ese espíritu ‘zaidiano‘ de seguir buscando excusas constantemente para conversar y hacer tertulia.

Claro que en esto, también hay una diferencia entre la comida/lectura/tertulia sosegada que es el primor por lo bien hecho que necesita su tiempo y la comida/lectura/tertulia rápida-basura.

Así que a las personas que a veces me señalan con el dedo de manera cariñosa, y a ratos noto que envidiosa, diciendo que me paso el día comiendo, les diré que se equivocan. Que están mirando el dedo y no la luna. Lo que intento y me gusta es buscar momentos para la conversación, la tertulia y el estar con otras personas y la mesa donde se nos presenta la comida y/o los libros sigue siendo una excusa maravillosa.

¡Feliz domingo¡

La Llocura abrió en Mieres en agosto, sin prisa y sin ruido

Un punto de venta de libros no tiene por qué ser una librería y una librería —en cambio— puede ser, en cambio, muchas otras cosas. (Jorge Carrión en La lectura en España. Informe 2017; pag. 115)

Así nos lo contaron ellos

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En agosto, empezaron su andadura en La Llocura, de la que hoy doy por aquí cuenta.

El texto de presentación o la carta de intenciones que Eva, Altea y Miguel nos presentan y de la que os hago llegar algunas de las líneas sustanciales marca con claridad su campo de juego.

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Hartos estaréis de todos aquellos que presumen de ser diferentes, nosotros no vamos a hacerlo, pero queremos que sepáis que este proyecto cultural, que no es ni librería ni café sino todo lo contrario, ha nacido gracias a la financiación de Triodos, la entidad más puntera de la banca ética, y de algunos incautos familiares. También es bueno que sepáis que cada minuto de luz que consumís en nuestra pública casa procede exclusivamente de cooperativas que gestionan energía 100% renovable, con lo que no estaréis ayudando a engordar las cuentas de aquellos que os matan de frío justo antes de que os desahucien. Os diré también que si algún día os sentís solidarios podéis tomar un café, un té e incluso un refresco procedentes del Comercio Justo. Igualmente nos gustaría deciros que tanto las mascotas como los niños educados tienen siempre abierta la puerta, el resto se puede quedar en el bonito parque que hay justo enfrente de nuestra terraza. También os decimos que aquellos libros que no tenemos en la tienda, los pedimos y llegan más rápidamente que desde Amazon, ese ente que no puede sonreírte ni mirarte a los ojos. Y para terminar, os podríamos contar que nuestra intención es programar miles de millones de actos culturales, pero eso esperamos que lo veáis con vuestras propias y ávidas pupilas.

Eva, Altea y Miguel.

Bienvenidas a la aventura esta nueva librería o todo lo contrario.

¿Pensarán los libreros franceses que es en España donde las librerías viven una situación dorada?

El punto de vista, marcado en gran parte por la posición desde donde miramos las situaciones, es importante y a veces clave a la hora de abordar los problemas.

En este lado de los Pirineos parecemos envidiar las políticas culturales y de defensa de la librería que existe al otro lado de las montañas porque tenemos la sensación que la música suena bien y parecemos concluir a partir de ese sonido que todo debe ir mejor que aquí.

Cuando luego esas sensaciones, que es lo que en el fondo son, se cruzan con los datos, quizás el asunto no esté tan claro.

¡Cuidado! No quiero decir con esto que no debamos aprender o tomar en consideración para su posible adaptación políticas y acciones del otro lado. Lo que quiero señalar es que igual la realidad que esas políticas y acciones han conseguido puede ser peor en algunos aspectos que la que tenemos a este lado del Pirineo.

Creo que de lo que se hace en Francia se puede aprender mucho. Así lo he señalado en alguna otra ocasión en este blog, sobre todo en lo que hace referencia a políticas y líneas de acción relacionadas con las librerías.

Ayer mismo, sin ir más lejos, hablaba de la reflexión y línea de trabajo en torno al libro usado por parte de las librerías y citaba un documento elaborado en Francia.

Hoy, acerco también para su lectura otro documento elaborado al igual que el de ayer por la Agence Régionale du livre Provence-Alpes-Côte d’AzurLivre et numérique: Enjeux – InnovationsIntentaré abordar y reflexionar sobre el contenido específico del mismo de manera más amplia en posteriores ocasiones.

Hoy me interesa resaltar para que seamos conscientes, en este lado de los Pirineos, lo siguiente:

  1. Mantienen con mucha más claridad y radicalidad el discurso de la diversidad y la creación.
  2. Cuando vemos la realidad de mercado de las librerías quizás nos llevemos algunas sorpresas si lo comparamos con la situación en España.
    1. En Francia las librerías parecen tener el 22% de la ‘tarta’ comercial’. En España, según los datos de Comercio interior de 2015, las librerías tienen el 35 % de la tarta y si les sumamos las cadenas de librerías tienen el 52,6%.
    2. El volumen de negocio global en Francia para el 2014, año de los datos es de 2.517 M de euros y en España en 2015 se sitúa en 2.257 M de euros. Es decir, la penetración y el peso de la librería en España en el negocio global parece ser mayor.
    3. En Francia, dicen ellos que con 3.000 librerías independientes disponen de la red más densa del mundo de librerías independientes. Puede ser. Si comparamos esas cifras con los puntos de venta en España, que podemos situarlos en torno a los 3.500, unos cientos arriba o abajo, vemos que la red es casi tan tupida como la francesa y además parece tener más cuota de mercado.
    4. Qué hay por lo tanto que envidiar a los franceses en lo relativo al potencial de la red de librerías y a la parte de tarta que se consigue sobre el negocio global. Quizás nada o poco. ¡Cuidado de nuevo! Eso no quiere decir que muchas de las ideas y propuestas puestas en marcha en Francia no puedan ser, lo son de hecho, de sumo interés, pero no nos rasguemos tanto las vestiduras en relación al número de librerías y demás.
    5. Sí es más interesante y preocupante, porque la realidad será posiblemente muy pareja, el hecho de que la librería en Francia, y aquí sí que probablemente la española sale peor parada, es uno de los sectores de comercio al detalle con menor nivel de rentabilidad, llegándola a considerar una ‘anomalía económica’. Digo que es probable que la situación española sea peor porque los márgenes/descuentos son por lo general inferiores a los que las librerías tienen en Francia.
  3. Quizás convenga bajar el volumen de voz en relación al descenso de los puntos de venta. Probablemente tanto en España como en Francia sean superiores a la demanda generada por los libros. Los mestizajes y otras fuentes de negocio que conviven con el libro permiten en muchas ocasiones esa capilaridad. Lo que sí parece claro es que hay dos claras líneas sobre las que trabajar:
    1. Los márgenes y condiciones comerciales. Aquí, como bien señala Manuel Gil, sí creo que conviene mirar a Francia y plantear modelos de buenas prácticas que den aire a esa ‘anomalía económica’ que es la librería.
    2. Si se cree al mismo tiempo el papel de ‘tejedor de ciudad’ que la librería puede tener algo debería de pensarse, más allá de lo ya iniciado, desde las miradas de lo público/administrativo.
  4. Todo lo anterior se refiere lógicamente a lo que irónicamente señala Jordi Carrión en Librerías: desapariciones, permanencias, metamorfosis que forma parte de La lectura en España. informe 2017. cuando escribe: Supongo que si le dijera a Ferlinghetti que su establecimiento es una «librería cultural», sonreiría irónico por la redundancia.

Si en cambio lo miramos desde el negocio, quizás los libreros franceses quieran venirse a España a pillar mayor cacho de tarta.

 

 

Para la lectura, tampoco es necesario que el libro sea nuevo. No despreciemos 800 millones de euros

Ya he hablado por aquí con anterioridad de la reactivación que se está produciendo en el mercado del libro de segunda mano.

Elena Sierra escribía este fin de semana un amplio artículo en El Correo, Libros a 3 euros con los que salen las cuentas, en el que leemos al principio:

No es habitual que la gente acuda a la librería con el carrito de la compra. A mirar y adquirir libros se suele ir con las manos en los bolsillos. O al menos eso era lo ‘normal’ hasta hace poco, hasta que comenzaron a abrirse locales que compran o aceptan donaciones de libros para después volverlos a poner en la cadena. La idea es que tengan una nueva vida; una que, por cierto, escapa de las estadísticas del sector, que contabilizan los volúmenes editados cada año y las ventas de primera mano. Pero hay todo un mercado para los que ya han sido leídos y sus dueños no quieren guardar. Es un negocio en ascenso…

En España, que yo sepa, no disponemos de cifras fiables y reales de cuánto supone este ‘mercado de la lectura’. Seguimos sin tenerlas, pero, nuestro vecinos franceses nos dan algunas pistas de por dónde pueden moverse los números.

Os puedo asegurar que en el país vecino no son nada despreciablesy bastante superiores al mercado digital sabiendo que en ambos casos nos movemos sobre apreciaciones.

La Agence Régionale du livre Provence-Alpes-Côte d’Azur acaba de publicar una guía que lleva por título Le Livre d’occasson en librairie con el clara convencimiento de que existe, ya existía pero parece que ahora con la crisis más, un importante nicho de negocio que en el país vecino lo sitúan en el año 2014, ¡atención! en 800 millones de euros, según una estimación del sociólogo Vicent Chabault. En ese año, el mercado del libro electrónico se situaba en Francia en 64 millones de euros.

Las dimensiones de comercio interior en Francia y España no están tan alejadas como para no poder sacar algunos aprendizajes o genrar algunas reflexiones.

Que el fenómeno de la venta de segunda mano es creciente es un hecho claro.

Que el mismo ha cambiado de aires lo es también.

Que todavía son pocos los espacios libreros donde se da una convivencia entre el libro nuevo y el de segunda mano también es claro y creo que en algunos casos, merece la pena pensárselo.

Me gustaría, en cualquier caso, que este ‘globo sonda’ fuese leído desde algunas de las claves reflexivas e interrogativas que Jorge Carrión plantea en su texto Librerías: desapariciones, permanencias, metamorfosis que forma parte de La lectura en España. informe 2017.

1. Las librerías deben dialogar con las prácticas contemporáneas y deben enfrentarse a sus propias verdades. Las verdades pueden ser incómodas.

2. El itinerario del consumo cultural en el siglo XXI es necesariamente bastardo. Fluctúa entre espacios muy diversos. Y entre el papel y el píxel.

3. Las librerías, concretamente, son embajadas que no tienen otra razón de ser que tender puentes, superar límites. Experimentar.

4. La clave es la convivencia. Esa palabra define nuestra época en la que confluyen todas las épocas… Los objetos culturales también son textos.

Dicho todo lo anterior… esos posibles 800 millones mejor no dejarlos pasar de largo ¿no?

El mensaje… va más allá del logo…