Teresa Benéitez de A Fin de Cuentos en Bilbao. Entre la emoción de ser editora y el terror de ser empresaria.

Aunque no figure en el Plan de Negocio, todas las apuestas empresariales tienen al lado de los estudios de mercado y, justo a la derecha de los números del plan económico-financiero, un apartado dedicado a los sueños locos. En caso contrario, al menos a mí, me hubiera costado mucho atreverme a levantar la persiana de A Fin de Cuentos.

Me llamo Teresa Benéitez y creé oficialmente A Fin de Cuentos, una editorial dedicada a niños y jóvenes, hace 3 meses; extraoficialmente trabajo en ella desde abril de 2016. Lo hice porque quise darme una oportunidad, o mejor dicho, la gran oportunidad de elegir dedicarme a lo que me gusta. Algunos pensarán que eso solo lo pueden hacer los privilegiados. Y desde luego puede entenderse así, pero como decía la artista Carmen Calvo en una reciente entrevista publicada en El País, “elegir es asumir un gran riesgo”. O sea que aquí estoy, columpiándome entre la emoción de ser editora y el terror de ser empresaria.

Desde pequeña me gustó mucho leer. Tanto que fantaseaba con ser escritora. Y la verdad es que no lo hacía mal, pero siempre fui demasiado vaga o quizá me faltó determinación, para intentarlo en serio. Eso sí, la fascinación por los libros me quedó para siempre. Casi se puede decir que aprendí a leer con una colección de cuentos de la editorial Bruguera dedicada a los cuentos clásicos. Y mira por donde, he acabado atrapada en ese “barrio” de la literatura.

La culpa la tuvieron mis tres hijos. Con ellos volví a sumergirme en la literatura infantil. Pasaba ratos en las librerías buscando libros para ellos y fui descubriendo historias tan hermosamente editadas que, de una forma todavía no muy clara, supe que quería formar parte de ese grupo de editores valientes. Pero la vida es tan hermosa como impertinente y tuvieron que pasar todavía un montón de años y un montón de cosas para que llegara ese momento.

Soy tan nueva en todo que no puedo dar lecciones a nadie en lo que respecta a mi oficio.

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“Mirar por la ventana es escribir también, ¿verdad?”

He disfrutado y me han emocionado los dos útlimos artículos de Elvira Lindo, Días de mudanzay de Antonio Muñoz Molina, El mensajero del más allá

Os animo a leerlos.

Elvira Lindo dice-escribe:

(los libros) Cada uno de ellos disfrutó de momentos de gloria en este calendario arbitrario y sentimental que conforman las lecturas, las pinturas, las ilustraciones. Más cajas, cajas de compactos, porque somos habitantes sentimentales de un tiempo en el que aún se escuchaban los discos de principio a fin.

Escribe Antonio Muñoz Molina:

Dice que se queda mirando por la ventana de su casa y que su novia le pregunta, qué haces, y él contesta, escribir,  y ella se extraña y hasta se burla, ¿escribir mirando por la ventana? “Mirar por la ventana es escribir también, ¿verdad?”

Ha sido leerlo y venirme a la memoria mi padre y sus largas horas que por motivos de salud pasaba en casa. Una parte amplia del tiempo la pasaba cuando podía apoyado en la ventana abierta, con un cojín sobre el marco para que pudiera estar más cómodo y disfrutar de su mirar y escribir la vida a su manera.

Ello le convirtió, quizás ya venía de serie, en un observador perspicaz, de análisis fino y agudo y conversación tranquila, atento siempre a los detalles y a regalar y compartir su tiempo en largas y sosegadas conversaciones.

Mientras otros iban pasando por la calle y él se pasaba días y meses sin pisar la calle, iba escribiendo e interpretando la vida. No sólo la que ocurría debajo de la ventana, sino toda la realidad social y política.

Era, también, su forma de escribir.

Me costó unos cuantos años comprenderlo y, luego, algo más coger el ritmo de lectura vital de su escritura.

Datos de la FGEE: sólo en 2 de las 10 temáticas el libro electrónico alcanza el 5%

Vaya casi como subtítulo y adelanto provocador:

La realidad del libro electrónico no es plural. Sus contenidos hacen negocio Sólo con tres categorías temáticas.

Según la propia nota de prensa de la FGEE, la cifra del digital representa el 5% de la facturación total del sector.

En el reciente informe de la Fundación Alternativas, El estado de la cultura en España 2017, cuya lectura recomiendo, Javier Celaya afirmaba algunas cosas que estos datos, que son los que tenemos, no parecen confirmar o, quizás al ofrecer en su trabajo solamente porcentajes escondiendo en la mayoría de los casos las cifras absolutas, desvirtuaban la realidad.

Así, por ejemplo, afirma referido al digital:

En los mercados en español las editoriales independientes están experimentando un crecimiento entre el 20 y el 35%.

Estos crecimientos es posible que no sean significativos en función de las cifras absolutas. Es, por realizar una comparación, como si yo les dijera que Trama editorial ha aumentado en el mes de julio un 1.500% su facturación en la página web, algo que porcentualmente es cierto, pero no dice nada o muy, si no disponemos de los datos absolutos y más si esas cifras o porcentajes las queremos convertir en ‘tendencia de todo un sector’.

Señala también que el supuesto repunte del sector del libro, con datos del 2015, es un puro espejismo porque el porcentaje más importante es el del libro de texto.

En esto, no le falta razón y pone con ello en valor el afinar la información y ser lo más puntillista posible en los análisis de la misma.

Os propongo con este fin dos tablas de elaboración propia realizadas con el avance da datos de la FGEE y, en modo provocador y para invitar al diálogo y/o a la conversación con datos, dos titulares. Tomaré como punto de partida porcentual ese 5% que parece ‘aceptado’ en algunos ámbitos como puede ser, por ejemplo, el de el Congreso del Libro electrónico y que

  • Sólo en 2 de las 10 clasificaciones temáticas el libro electrónico alcanza el 5% indicando con ello que es un formato con una penetración muy desigual.
2016. Comparativo peso soportes por temática

 

  • El libro electrónico parece tender a centrarse en los nichos de mayor facturación pudiendo provocar a futuro una menor diversidad temática.

En el caso del soporte papel, y siguiendo con ese 5%, hay seis temáticas que superan ese porcentaje de facturación. En el caso del digital, son sólo tres las que lo superan.

Y, un último detalle, para ver en números, no en porcentajes las dimensiones: todas las temáticas en soporte papel, menos ‘otros’, superan a ciencias sociales y humanidades en digital que es la que más factura, seguida curiosamente del libro de texto…

Y es que el texto, el libro de texto, sea en papel o en digital, parece que sigue teniendo su peso…

Según la FGEE, aumenta la venta de ejemplares en papel y disminuye la venta de ejemplares en formato digital

La nota de prensa de la FGEE sobre el Avance del Análisis del Mercado Editorial en España incluye algunas informaciones que son, creo interesantes, y que no he visto reflejadas en los medios de comunicación.

He sido siempre bastante crítico con los datos de Comercio interior, basta con que se paseen por este blog, pero he de reconocer también que nadie hasta la fecha ha sido capaz de poner encima de la mesa una información y unos datos de más calado. Así que estos son los bueyes-datos que tenemos para arar.

Ya sé que habrá quien diga que hay una parte importante de facturación que no pasa por este estudio. En este caso, no está de más recordar que esto ocurre tanto en el digital como en el papel.

Aún con todo y en relación al papel, los datos en relación al número de ejemplares vendidos don mejores que en el 2015.  En el año 2016 se vendieron 157,23 millones de ejemplares, un 1,2% más que en 2015

Con el digital parece que no ocurre lo mismo. Aunque la cifra de negocio del formato digital ha aumentado un 1,5% que es inferior al IPC interanual, el número de ejemplares vendidos ha descendido un 2,8 %.

El número de ejemplares es siempre un dato interesante y complementario al volumen de negocio.

Si tenemos ambos datos en cuenta, cifra de negocio y número de ejemplares, podemos afirmar que hay un retroceso en el soporte digital, tanto en la cifra de negocio, donde el aparente crecimiento no llega ni siquiera al del IPC, como en el número de ejemplares vendidos que en números absolutos es inferior al año anterior, marcando así una tendencia distinta a la que parece marcar el soporte papel.

Si, además y siguiendo con la misma fuente, tomamos un poco de perspectiva abarcando más años en la evolución de la facturación podemos observar que hay, con mayor claridad todavía, una aparente tendencia al estancamiento en el crecimiento.

Comparativo Soportes 2010-2016. Elaboración propia

Resulta difícil poder mantener con estos datos la importancia del libro electrónico, su penetración relevante e, incluso, es difícil, por lo menos a mí así me lo parece, atisbar una evolución relevante a fecha de hoy.

Seguiré en próximas entradas aportando algunas otras reflexiones.

El futuro cultural del sector del libro está en las librerías

¿Os suponéis que algún medio de comunicación abriera hoy con este titular una información a la vista del adelanto de los últimos datos conocidos sobre Comercio interior?

Es cierto que como señala Manolo Bragado, aún quedan por conocer muchas cifras del sector, pero aún así, podemos jugar a la provocación.

En los mismos parece que las librerías y las cadenas de librerías se mantienen como canal principal de compra y que además, en relación a los últimos años, es el canal de venta que más crece.

Bajan, los quioscos y los supermercados, probablemente más apegados a la compra ocasional y de impulso, y sube también, aunque comparativamente menos en volumen y en porcentaje, la venta.

No comparto el optimismo que a veces el sector suele mostrar sobre la posibilidad de una ‘vuelta a cifras de facturación anteriores a la crisis’. Se ha pasado ya con claridad el tiempo de la centralidad del libro tanto en lo cualtural, el pensamiento, la formación como el entretenimiento y esta no volverá.

Pero junto a esto sigue la tesonería mayoritaria por parte de los lectores, que parece molestar a algunos porque les sigue rompiendo sus esquemas, de seguir escogiendo la librería como lugar preferente de compra y de seguir prefiriendo el papel como soporte de lectura preferente sobre todo y fundamentalmente en aquellos libros que más acercan el formato a su vertiente cultural sea la literatura, el libro infantil o juvenil y el cómic.

Es por ello por lo que me atrevo a lanzarme a la piscina y decir que el futuro del sector, en la medida en que el mismo va unido a sus lectores, se juega en las librerías y, por supuesto, también en las bibliotecas y es donde, por lo menos los ‘editores con vocación y dimensión cultural’ debería seguir poniendo la mirada y las complicidades.

Sé, no soy un ingenuo, que esto a veces no es fácil, que no todo fluye con la suficiente soltura, pero creo también, y así lo escribí ayer en facebook que…

Visto lo que está apareciendo en los medios como avance de los datos de Comercio interior del libro 2016, vistos también unos recientes datos en Francia de un estudio de GFK se me ocurre lanzar una ‘pregunta veraniega’. Si las #librerías que en número absolutos facturan más que el libro electrónico, crecen también porcentualmente más que éste y se sigue manteniendo como principal canal de venta… Mirar al futuro con sentido qué será. ¿Mirar y trabajar sobre lo que ha sido referencial y lo sigue siendo habiendo superado crisis postcrisis y dando respuesta a momentos políticos y culturales de todo tipo o mirar a aquello que se adormece? Es una pregunta lógicamente referida en exclusiva a los soportes y a los canales, no a la incidencia e importancia que ‘lo digital’ tienen en otros procesos dentro del sector incluida la creación…. Vamos que quizás tendría más sentido, lo digo por volumen de negocio, hacer un córner librero en Liber | Feria Internacional del Libro que un córner digital que tiende, además, por lo visto en el programa a responder y dar servicio intereses muy pero que muy particulares…

Dicho queda. Y bien por las librerías, con su larga historia como Espolón en Burgos que este año cumple 110, Babel en Castelló que anda en sus 25 y que ya desde sus orígenes reflexionó y se esforzó en crear discurso y práctica sobre la Librería cultural, cuyo premio se acaba de convocar de nuevo, y Odiel que acaba de nacer en Huelva.

Tres ejemplos en el tiempo al que se pueden unir otros muchos que seguro que como buenos lectores y lectoras tenemos todas en la cabeza.

No nos despistemos pues, EL FUTURO CULTURAL DEL SECTOR ESTÁ EN LAS LIBRERÍAS.

Abre en Huelva la Librería Odiel

El pasado 29 de junio se inauguró la Librería Odiel en Huelva en, por lo que he entendido, uno de los locales que Beta ocupó en su momento.

Me sigue alegrando que sigan naciendo nuevos proyectos libreros. Me alegra más todavía si los mismos apuestan, como parece ser el caso, por llenar el espacio de propuestas que, sin desatender la rentabilidad, miran al lector y van con, pro más allá, de los libros.

Desearle, como a todo proyecto naciente ¡larga vida y con sentido!

 

 

Las librerías en EDITA y Marcial Pons, una feria del libro todos los días

Carmen R. Santos escribía hace unos días en ABC:

Las librerías son las permanentes «ferias» del libro, lugares cálidos y acogedores, espacios donde se atesora una sabiduría de siglos. Como ocurre en Marcial Pons, un insustituible referente en el ámbito de las librerías especializadas.

Marcial Pons, lleva ya casi 70 años entre nosotros. Personalmente he podido disfrutar del conocimiento y saber de Carlos Pascual, Luis Domínguez y Quique Pascual amén de sentirme siempre acogido en sus librerías.

Y cómo ve Luis la librería. Él mismo nos lo dice:

«Las librerías han de ser puntos de encuentro, de intercambio de opiniones, de debate de ideas, abierto y plural. No es una cafetería, con todo mi respeto a quienes hayan optado por esa línea, que nosotros nunca nos hemos planteado… Una librería no es únicamente un bosque de libros».

La reflexión sobre la librería y su futuro también ha tenido su hueco en el Foro Edita recientemente celebrado en Barcelona.

James Daunt, responsable del reflotamiento de la cadena Waterstones, deja también algunas reflexiones sugerentes. En su momento, hace algo más de un año, ya recogimos otras.

  • Lo que determinará la calidad de las librerías será la personalidad del librero. Carlo Feltrinelli ya lo había dicho: Cada librería tendrá su propia historia, ligada a la personalidad del librero que la dirige. (Senior Service; Tusquets; pag. 249)
  • Evitar la tendencia de todas las grandes cadenas de controlarlo todo, estandarizar, despersonalizar. En la ropa eso funciona, en las librerías, no. Desde el lado más personal Carlos Pascual vino también a expresar lo mismo cuando escribió Una librería no es más que una idea en el tiempo. El texto sigue…una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero. (en Memoria de la librería; Carlos Pascual, Paco Puche & Antonio Rivero; Trama editorial, pag. 26).
  • Las mejores librerías han de ser lugares donde los autores se encuentren con los lectores, donde se lea libros a los niños… El sentido de la librería es este vínculo con la comunidad.
  • Somos vendedores de libros físicos en librerías físicas. Allí es donde el librero tiene valor.
  • Las librerías independientes que tienen aquí, si no tuviesen el precio fijo, desaparecerían. Se eliminarían esos nodos de la vida cultural local.

Y ¿cómo ve el futuro Teresa Cremisi?

“Las más pequeñas o de una o dos personas no creo que puedan resistir; me parece que el futuro está en las que estén muy bien estructuradas, con una rotación de títulos inteligente, bien ordenadas con muchas secciones y un personal muy competente… Ahí puede estar la salvación: el director de una librería ha de tener un punto artesanal porque si sabe muy bien cuál es su público, sabrá qué puede querer…

Quizás junto a la filosofía de James Daunt, el tamaño para llevarla a la práctica sí importe.