Lata Peinada, una nueva librería en Barcelona

Lata Peinada ha sido y seguirá siendo una bonita historia con una buena cadena de complicidades.

La historia empezó para mí el 22 de septiembre de 2018, cuando recibí el siguiente mensaje:

Txetxu, hola. Cómo le va? Mi nombre es Sofía Balbuena. Soy argentina. Vivo en Barcelona hace un par de años. He cursado el máster de escritura creativa que dirige Jordi Carrión. Jordi me ha pasado su nombre porque con una amiga que vive en Buenos Aires, tenemos el proyecto de abrir una librería especializada en literatura latinoamericana aquí en Barcelona. Jordi me ha dicho que usted es el mejor asesor para este tipo de proyectos aquí en España. Lo molesto por esta vía para preguntarle si es posible coordinar una reunión con usted para ver si existe la posibilidad de contratarlo como nuestro asesor para nuestro proyecto. Muchas gracias por su tiempo. Saludos.

A partir de ahí y hasta hoy,  que se cierra el primer capítulo de esta historia, reuniones en Barcelona y Bilbao, documentos, correos,whatsApp, conocer a Ezequiel y Paula, presentar a otras personas que pueden aportar, sugerir contactos, criticar, aportar… pero, sobre todo, intentar acompañar con cariño, casi de manera no-directiva rogeriana. Al fin y al cabo, el proyecto, la ilusión principal, el éxito y el riesgo es de las personas que han apostado su tiempo, recursos y trayectoria vital en el mismo.

Gracias Jordi por pensar que podía aportar a este proyecto y facilitarles mi contacto. Gracias Sofía, Paula y Ezequiel por compartir vuestro proyecto conmigo. Gracias de manera muy especial a un precioso ramillete de personas que habéis aportado vuestro granito de arena al mismo.

¡Larga vida!

Les encontraréis en Barcelona. Carrer de la Verge 10

Y ya tienen ganado su hueco en el mapa de librerías que sigo elaborando.

Cuarta oleada del panel de hábitos culturales de Euskadi. Uso cultural de internet

En este cuarto panel de hábitos culturales que elabora el Observatorio Vasco de la cultura se vuelve a analizar la participación cultural y se presenta también, por primera vez, un análisis sobre el uso cultural de internet.

En relación a la participación ‘receptiva’, como usuario, el libro, la lectura, parece ser el contenido cultural con un comportamiento más constante e incluso ligeramente creciente.

En relación al uso cultural de internet, se ofrecen resultados acerca de:
1. El uso cultural que se hace de internet
2. Las actividades más habituales de participación cultural digital
3. El nivel del impacto negativo de las posibilidades que ofrece Internet para realizar distintas actividades
4. El nivel del impacto positivo de las posibilidades que ofrece Internet para realizar distintas actividades

Os dejo aquí un par de cuadros y las conclusiones, pero os invito a leer todo el informe.

— Si bien es habitual conceptualizar Internet como un apoyo a la realización de actividades presenciales como medio de información, o como un sustituto del medio físico, los datos han mostrado que, para las personas más interesadas culturalmente, Internet es sobre todo un medio de formación en intereses artísticos y culturales y de exploración de nuevos contenidos.
— Además, han mostrado que el impacto negativo del cambio digital ha sido importante e indudable para el sector audiovisual, musical y del libro.
— En cualquier caso, los datos también detectan que es una realidad que, a su vez, el cambio digital también ofrece oportunidades para reforzar las distintas prácticas.

Una ciudad, muchos mundos. Ricardo Antón

Ricardo Antón es un Bilbaíno a pesar de todo. Entre el “Preferiría no hacerlo” y el ¡No puedo parar!. Maestro ignorante y des-artista. Habitante de ColaBoraBora, una isla entre la realidad imperante y el deseo proyectado, en la que se dedican a redefinir los QUÉs transformando los CÓMOs. Investigadora y cobaya en el laboratorio de prácticas coalborativas Wikitoki. Tratando desde KARRASKAN de que cale eso de la innovación en cultura y la cultura de la innovación. Contribuyendo al despliegue de la Economía Social y Solidaria desde REAS Euskadi. Intentado poner la vida en el centro.

Y nos ha regalado este bello y sugerente texto publicado en Urban bat festival:

Cuando era pequeño y bajaba los domingos a la Plaza Nueva a cambiar cromos, pensaba: «Cuando sea mayor quiero vivir aquí, en el centro de todo». También me acuerdo de ir a calzados La Palma. Te atendía un montón de gente vestida con bata blanca y te daban un globo que se sujetaba flotando con un alambre. Hace poco, tras años de agonía, tuvieron que cerrar, con parte de aquellas mismas trabajadoras manifestándose en la puerta… Resulta facilón pensar que no supieron adaptar a los tiempos su modelo de negocio. He oído decir que ahora ahí igual ponen un show room de IKEA… No se cuanto de cierto hay en ese rumor. Comercios locales sustituidos por sucursales bancarias o cadenas comerciales, el sector textil sustituido por el de telefonía, sustituido por el de objetos de regalo y souvenirs. Y todo ello sustituido en gran medida por bares, restaurantes, hoteles y pisos turísticos. Y sobre todo terrazas. ¡Muchas terrazas! ¿Cuántas terrazas puede soportar un barrio?… A veces me sorprendo a mi mismo como Mr. Snoid, dando patadas a sillas de terrazas que obstaculizan mi discurrir cotidiano. Hace poco, un amigo ha abierto un bar en la Plaza Nueva y también me he sorprendido a mi mismo deseando que le diesen licencia para poner su cacho correspondiente de terraza, porque si no el bar no le iba a funcionar. Y luego además, está esa gente que te pregunta: «¿Qué pasa, no te gustan las terrazas? ¿Tu nunca te sientas en ellas?» La pregunta trampa, aquella que lo lleva todo al plano individual, al “la culpa es de todas”, impidiendo, no solo diferenciar los distintos planos de competencia y responsabilidad existentes, sino intentando desactivar las posibilidades de análisis y proposición colectiva de alternativas.

Fui creciendo y pasé muchas horas en las calles del Casco Viejo. Aún echo de menos el Gaueko. Y el Gaztetxe en Banco de España. Lloré de impotencia cuando lo desalojaron. Aquellas manifestaciones multitudinarias y corear lo de «¡No estamos todas, falta el esqueleto!». Muy parecido a lo que sentimos cuando desalojaron y derribaron Kukutza veinte años después. En Banco de España, de la mano de la bbk, pusieron el Aula de la Experiencia de la EHU. El hueco que dejó Kukutza todavía hoy sigue vacío. Hace unos años, alguien, una noche, hizo una pequeña gran acción simbólico-reivindicativa y sobre las vallas que circundan el solar, rotuló en gran tamaño el logo del Azkuna Zentroa. Un irónico juego aludiendo al centro cívico-cultural de nueva generación, que comenzó llamándose Alhóndiga, para pasar después a denominarse en honor del que fue mejor alcalde del mundo. Aquel alcalde que en pleno conflicto sobre el desalojo de Kukutza, dijo una de esas frases que, en su aparente simpleza, desvelan todo un sistema de pensamiento y acción política: «El Ayuntamiento tiene que defender la propiedad privada».

También eran tiempos de violencia. La lacra con la que crecimos en mi generación. La violencia como algo normalizado y justificado. Casi todos los fines de semana batallas campales, barricadas ardiendo, cargas policiales… Mucha gente amenazada que estuvo años sin poder entrar al Casco Viejo incluso con escolta. Parece que hemos superado esa etapa, que algo hemos madurado como sociedad. O quizá es que ahora la violencia es de otro tipo, más sorda. La violencia del capitalismo neoliberal. El fascismo blando al que no se le aplica a Ley Antiterrorista sino que se le cede el espacio público para que despliegue sus armas de seducción, a base de entretenimiento, consumismo y endeudamiento. Y en medio de todo eso… las trabajadoras culturales. Autónomas y desarticuladas. Precariado sin conciencia de clase. ¿Por (in)consciencia o por incapacidad? Sea como sea, el eslabón tan útil como fácilmente reemplazable de la cadena. Antes, si tenías un grupo te plegabas a tocar delante de la pancarta de las Gestoras Pro Amnistía (o no tocabas). Ahora, te pliegas a tocar sobre el escenario de Heineken, Vodafone o el patrocinador de turno (o no tocas). Puede que en realidad, nada haya cambiado tanto. Si desobedeces puede ser tu last tour, tu carrera puede verse gravemente afectada.

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La infancia como público cultural. Observatorio Vasco de la Cultura

Este informe se concibe como un paso más en la línea inaugurada con el estudio de “Aproximación a la relación de la cultura y la pobreza” (2016) del Observatorio Vasco de la Cultura.

En este caso se investiga la relación entre la infancia, como colectivo socialmente vulnerable, y la cultura. Las desigualdades sociales se reproducen a partir de las distintas realidades familiares. Es decir, la familia de origen de los niños y niñas establece puntos de partida y recursos distintos. Por ello, la participación cultural de la infancia también es desigual.

De esta forma, la promoción de la infancia como público cultural resulta un tema de relevancia significativa. Como públicos futuros, la cultura debe jugar sus cartas para favorecer el desarrollo de competencias y gustos culturales y que esto produzca resultados equitativos. Para ello, se ofrecen elementos de reflexión y claves de acción.

El informe ofrece primero un marco general compuesto por tres miradas:
_1. La infancia como fenómeno sociológico, que destaca las nuevas concepciones sociales sobre la infancia
_2. Los factores que inciden en la desigualdad familiar/infantil, con datos del País Vasco
_3. Los derechos de la infancia, viendo los cruces con los derechos culturales.

En segundo lugar, y en línea con la exposición del primer apartado, se ofrece una reflexión acerca de las consideraciones necesarias para entender a la infancia como público infantil.

Finalmente, para obtener una breve radiografía de la situación, se analiza la presencia del colectivo infantil en el ámbito cultural (especialmente en el IV Plan interinstitucional de apoyo a las familias de la comunidad autónoma de Euskadi 2018-2022), por un lado, y la posición de la cultura en los planes sobre infancia, por el otro.

Acceder al informe completo.

Por la sostevidabilidad en la cultura y en las librerías

Poner la vida como centro.

Así debería ser en todas las facetas de nuestro quehacer. También en la cultura y en las librerías.

La experiencia cultural, como la vida, “se caracteriza por ser desinteresada, no utilitaria

Hace ya algo un par de años, desde Colaborabora, lanzaron una propuesta y reflexión en torno al emprendimiento en la que se ‘ponga la vida en el centro’. En la medida en que muchos proyectos culturales tienen gran relación con la propia vida, ideales y expectativas creo que volver a acercar esta reflexión y propuesta de nuevos indicadores tiene todo el sentido ya que “Si no se integra el plan de vida en el plan de negocio es mucho más difícil emprender de manera sostenible y a largo plazo.”

Quizás estos deberían ser algunos de los nuevos criterios que marcasen realmente la calidad vital de los proyectos.

 

Pati Blau llibres abre el 15 de marzo en Cornellà

Este viernes que viene, 15 de marzo, abre una nueva librería en Cornellà.

Pati Blau llibres.

Brindarán en su puesta de largo por la cultura y por la lectura.

Me sigue admirando la vitalidad del ‘humus librero’ que se mantiene activo y parece en ocasiones regenerarse y nacer de nuevo con más fuerza cuanto más chillan los agoreros.

Es cierto que el modelo de muchas de las librerías que abren poco tiene que ver en ocasiones con lo anteriormente conocido.

Desde ahí también interpelan en ocasiones al clásico modelo de comercialización y a la falsa centralidad que puede suponer en muchas ocasiones el objeto libro cuando lo que se busca es satisfacer la más amplia demanda de los lectores.

Nace este proyecto con estructura cooperativa.

¡Larga vida Pati Blau nuevo miembro de la comunidad de los libros!

Las librerías siguen siendo uno de esos raros lugares de nuestras ciudades que han sobrevivido no solo a la reclusión de los consumidores en el espacio desproporcionado de los centros comerciales de las periferias, sino también a la desaparición de espacios de intercambio que ha provocado el comercio a distancia. A nuestros lectores les gusta la libertad, la libertad de vagabundear entre los libros, libros en papel que no dejan las huellas de su lectura, esas huellas que las grandes empresas que nos vigilan capturan mediante la lectura de ficheros digitales. Nuestros lectores, en su inmensa mayoría, aceptan las reglas de la comunidad de los libros cuya causa no dejan de defender y promocionar. (Christian Thorel; Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches; Trama editorial, pag. 82-83)

Ya forma parte del Mapa de librerías.

La librería Cabo de Gata abre en Pujaire. Otra librería palpable e independiente

Domingo con una buena noticia. Abre una nueva librería en el Cabo de Gata. En Pujaire.

¿Nombre? Cabo de Gata. En un municipio de 500 habitantes. ¡Todo un atrevimiento y un acontecimiento!

Así nos lo cuentan en La Voz de Almería:

‘Librería Cabo de Gata’ reza el cartel custodiado por un escaparate con novedades y títulos relacionados con la zona y un pequeño cajón de madera que contiene libros de segunda mano. Ya en el interior, el suelo rústico donde no queda rastro de las dos cocheras que un día ocuparon aquel lugar, el mostrador forrado con páginas de ‘Rayuela’ de Julio Cortázar, una muestra de artesanía nijareña, estanterías repletas de libros y la sonrisa de Lola Sánchez.

Lola Sánchez es la agente inmobiliaria afincada en La Almadraba de Monteleva que ha decidido hacer un parón en su vida para fundar la librería que siempre quiso.

Y, desde aquí, el deseo de ¡larga vida!

Coincidiendo en el tiempo, leo el artículo de Luis Ruiz Padrón con motivo del 50 aniversario de Proteo Prometeo.

«Las librerías, frecuentadas por gentes en busca de cultura –de recreo, funcional o transformadora, qué más da–, sirven de lugar azaroso de encuentros, algunos, incluso, no deseados, y permiten el contacto a la vez de lo sensorial y de lo espiritual. Es, frente a lo virtual, lo palpable». Quienes amamos el tacto del papel brindamos por el cumpleaños de Proteo y Prometeo y le deseamos, como mínimo, otros cincuenta años de existencia próspera como librería independiente