¿Somos los lectores presuntos piratas?

No me extraña que la cifra de lectores no aumente de manera sustancial más allá de sucrecimiento correlativo al aumento del nivel educativo.

No me extraña tampoco que la misma derive hacia contenidos de libre acceso.

Cada vez me extrañará menos que los ciudadanos no gasten su dinero en útiles lectores.

copyright-715x478He leído con cierto asombro esta semana, aunque uno ya no se espanta de nada, que una de las medidas de un posible plan de Fomento de la lectura será la de crear una ‘generación antipiratería’.

Uno no sabe si con ello se está afirmando implícitamente que las generaciones adultas ya existentes son (somos) mayoritariamente piratas y, es más, desconoce qué diferencia hay en lo que al acto lector se refiere entre leer un contenido supuestamente pirateado, hasta la fechas las sentencias que yo sepa han sido escasas, y el mismo sin piratear.

Otro asunto será lo que esto pueda repercutir en la industria y en la posible conciencia de los lectores sobre el valor de la creación.

Caminos equivocados que seguirán ampliando la grieta hasta llegar a puntos de difícil retorno.

Por lo menos, un poquito más de presunción de inocencia por favor para los inocentes lectores… mientras no se demuestre, en los tribunales, lo contrario.

Con los temas y las formas de entender la propiedad hay que andarse con mucho tiento y cuidado…

La propiedad privada de la reproducción es un gran invento contemporáneo. Es un modelo brutal de la idea de propiedad: no sobre un campo, no sobre el producto de ese campo, sino sobre un modelo natural –la semilla- que sólo su «dueño» tiene derecho a producir: la propiedad intelectual de la naturaleza. (Martín Caparrós, El Hambre; Anagrama, pag. 193-194)

Un gozoso instante mañanero

El secreto de una vida plena no se halla en lo que está por venir, sino en aquello que en este preciso instante estamos escribiendo en nuestras vidas. (Anjel Lertxundi; Tú; Erein; pag. 246)

Sábado fresco y soleado.

El martes pasado me dijeron que si podía acercarme hoy hacia el mediodía que lo hiciera.

Allá que me he bajado… y al rato me he encontrado con esta dulce y agradable sorpresa.

No voy a entrar en los detalles que aquí y ahora no son lo importante.

Diré sólo:

  • Que me ha emocionado, conmocionado y ha sido un momento feliz, un pequeño regalo vital.
  • Lo que puede llegar a decirse con un detalle fruto del trabajo hecho con las manos.
  • Qué gusto cómo viene alguna gente joven…
  • Qué buenos los proyectos sin techos de cristal con mujeres al frente y en el equipo. Hay, cada vez lo tengo más claro clarinete, una mirada más humana, más cuidada.
  • Y terminaré… con un ¡Gracias a Nagore y a todo el equipo de Charamell!

Es a través de los detalles como se puede mostrar el mundo entero ya que dentro de una gota de agua hay un universo entero. (Ryszard Kapuscinski; Los cínicos no sirven para este oficio, Anagrama, pag. 17)

La Gralla, 50 años de compromiso con la cultura

La llibreria La Gralla celebra 50 años de existencia.

Platilla de La Gralla y dos trabajadores jubilados Foto de La Gralla

Con una exposición fotográfica, nos ofrece un recorrido por sus hasta ahora 50 años de vida.

Núvol le dedica un reportaje a estos años y del mismo quiero resaltar algunas ideas que me parecen importantes y sugerentes para mantener vivas algunas líneas de reflexión que dejamos de lado a veces con cierta facilidad.

  1. Por qué nacen los proyectos. La Gralla lo deja claro en su página webamb la voluntat d’oferir un tractament professional al comerç del llibre i convertir-se en un instrument eficaç davant les carències culturals, socials i polítiques d’aquell moment, implicant-se en la realitat social i cultural de la ciutat i comarca. Profesionalización e instrumento eficaz ante las carencias culturales, sociales y políticas de aquel momento… Casi me atrevería a leer entre líneas y afirmar que para dar respuesta a esas carencias se consideró que el libro como mediación y en el contexto de la librería era un buen camino, para dar respuesta a lo importante: las carencias culturales, sociales y políticas.
  2. La forma de empresa. Ser sociedad anónima o cooperativa no es lo mismo. Implicar con la cara descubierta recursos económicos y personales frente a otros modelos de capital y empleados pues tiene algunas diferencias de modo de entender el trabajo, las relaciones y, probablemente, la implicación en el proyecto. “Vam decidir ser cooperativa per ideals i perquè consideràvem que era una magnífica manera d’involucrar el treballador”. 13 socios y 15 trabajadores no son ninguna tontería en este sector de l libro, las librerías y de las empresas culturales.
  3. Los marcos relacionales. Ser una cooperativa que a su vez forma parte de una cooperativa, Bestiari en este caso, para intentar abordar y tener la voluntat de posar en comú els problemes i les inquietuds entre diverses llibreries, principalment de comarques sigue indicando toda una propuesta de sentido.

Debates, reflexiones y líneas de actuación quizás tan importantes o más del peso del papel o el digital:

Por qué nacemos y seguimos: La pregunta del sentido.

Cómo nos organizamos: La estructura empresarial más coherente con el sentido.

Con quién nos relacionamos y aliamos: La propuesta de red que intenta ser coherente con el sentido y con nuestra propia organización.

¡Felicidades a una librería con futuro porque tiene, probablemente, claro de dónde vienen y por qué y para qué nació!

Si queréis felicitarles, han puesto en marcha un libro de visitas para celebrar el 50 aniversario.

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Adhesiones a la Carta de los libreros. Libreros independientes, los compañeros soñados

Tal y como adelantamos al presentar la iniciativa

Libreros independientes… los compañeros soñados. ¿Te unes?

Formulario de adhesión

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aquí recogeremos las adhesiones que poco a poco van llegando. Todas las personas que nos habéis hecho llegar vuestra adhesión, sed pacientes que iréis apareciendo.

Tras alguna consulta hemos decidido publicar dos listas: Libreros y libreras y resto de personas.

Agradecemos igualmente todos los comentarios y sugerencias que nos van llegando y de las que nos iremos haciendo eco.

Librerías

Nancy Abel, The libro Cafe del Monaguillo, Madrid

Ingrid Acebal, Librería  Panta Rhei, Madrid

Gertri Adsera Bertrán, Llibreria Adsera, Tarragona

Carlos Airas Cota, Aira das letras, Allariz

Estefanía Álvarez López, 4 letras, Gijón

Chema Aniés Javierre, Anónima, Huesca

Ana María Aragón Cabrera, Casa Tomada, Bogotá

Pablo Daniel Arcila Gutiérrez, Bogotá

Me adhiero a este manifiesto transatlántico universal

María Arellano Millán, Almez libros, Torrelodones

Una buena iniciativa para tiempos difíciles

Rafael Arias Garcías, Letras corsarias, Salamanca

Silvia Aristimuño Abasto, Libros del vendaval, Buenos Aires

Yolanda Auza Gómez, Wilborada 1047, Bogotá

Xosé Bangueses García, Abrente, Bueu

María José Barrios, Casa Tomada, Sevilla

Es bonito esto de dar un paso adelante y reivindicar con alegría y sin complejos el valor de lo que hacemos.

Oblit Baseiria Virgili, Casa Anita, Barcelona

Sergio Bassa Giralt, Bassa La Papereria, Móra d’Ebre

Augusto Beltrá Jover, Librería La Farándula, Novelda

Mónica Bernat Socarrades, Nomviembre, Benicasim

Julia Blázquez Cabrera, La Petita, Barcelona

Eva Boj Bragado, Atticus-Finch, Madrid

Uriel Bonilla Suárez

Joan Bordanova, Grup Bestiari, Barcelona

María Bravo Cortés, Ambra Llibres, Gandía

Angélica Caballero, Mirabilia Libros, Bogotá

Ángeles Cachero Tuñón, Librería la Pilarica, Mieres

Jacinto Cambra Vizan, Llibreria Perutxo, L’Hospitalet de Llobregat

Cristina Campos Caudé, Librería Viridiana, Valencia

Roberto Cataldo, Librero anticuario, Montevideo

Me parece excelente el texto de la carta y lo apoyo fervientemente.

Luis Casado Ramos, Librería Plumier, Ibi

Isabel Casas, Llegim?… Llibreria, Igualada

Irene Cerezo, Librería Cerezo, Logroño

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Cultura, formatos y soportes. Evolución en espiral

espiral_ascendenteEn el ámbito de la cultura, en sus usos y consumos nos movemos cada vez más en situaciones híbridas y en un proceso evolutivo más dialéctico que lineal, más sistémico que funcional.

Es claro, que el consumidor cultural es ‘poliformato’. Normalmente lectores, cinéfilos, teatreros, musiqueros y demás tienden a ser partes de un mismo conjunto, el uso y consumo cultural personal, con acentos distintos. Es raro el monocultivo cultural.

Así que un mismo usuario se mueve y accede a experiencias distintas por los formatos, por los soportes y lógicamente, por las situaciones y posibilidades.

Sí parece existir una tendencia no lineal donde algunos comportamientos y unido a ello algunos soportes vuelven sin haberse ido nunca del todo. El libro en papel y el aparentemente desaparecido vinilo son dos claros ejemplo de ello.

Sobre el vinilo, el ya desaparecido hace más de una década Kike Turmix ya me decía que iba a volver a recobrar su fuerza, lógicamente en un nuevo contexto y en función del mismo también con un nuevo valor simbólico. Y algo de eso parece estar ocurriendo.

Que en ese juego de hibridaciones y de movimientos no todo es lo mismo, nos lo deja también bastante claro la millennial Lorena Fernández, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto, en el artículo que ha escrito para el número 31 de Texturas, ¿Almacenas o coleccionas? donde dice:

se habla de que la juventud actual no está interesada en los soportes físicos. Y en parte, puede que sea cierto, pero creo que esa afirmación se cumple porque lleva un adjetivo clave: “actual”. Esa juventud aún está trazando su identidad. Cuando vaya avanzando por su proyecto humano estoy casi convencida de que también “sufrirá” el gusanillo que te empuja a atesorar aquellas obras que, sin darte cuenta, forman parte de tu narración vital.

Y, un poco más adelante…

Yo, cada vez almaceno más en digital y, de forma paralela, reservo el exclusivo y limitado espacio analógico de mi hogar y de mis recuerdos a las obras que se lo han ganado.

Aquello que, finalmente pase a ser un hito en nuestra ‘narración vital’ quizás se merece, en algunos casos, un espacio diferencial que permita una mirada singular y resalte su valor simbólico.

En el

http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-01-18/vinilo-resurge-informe_1317733/

Consuma cultura / Kulturaz hazi

kultura-bonua-bono-culturaDe vez en cuando viene bien echar la vista atrás. Recordar, recuperar y volver a poner en valor iniciativas en las que se ha participado y que vistas ahora parece que mantienen su sentido.

Os dejo pues los vídeos, unos cuantos, que acompañaron en su momento la campaña del Bono cultura y que quizás fueron poco conocidos fuera de Euskadi.

bonocultura2011

 

 

 

 

 

Veréis caras conocidas y una pluralidad de mensajes que invitan a ‘consumir’ cultura con muchos acentos y matices que es también de lo que se trata.

Y las personas que participaron en la campaña se verán con unos añitos más y unas canas, pero probablemente con el mismo o mayor interés por la cultura.

El término ‘consumir’ tuvo sus grandes momentos de debate. Ahí lo dejo.

La Slow Innovation, profunda más que lenta, se adapta bien al ritmo de las librerías

Las reflexiones ortopráxicas de Roberto Gómez de la Iglesia siempre me resultan sugerentes. No siempre estoy de acuerdo con ellas hasta los últimos extremos, pero tenemos, ambos, la ventaja de haber conversado bastante y con franqueza y de respetarnos, yo por lo menos, y apreciar el trabajo y las propuestas que realiza.

Digo ortopraxis porque sus reflexiones tienen por lo general una base importante de trabajo real que ayuda a retroalimentar, modificar y enriquecer el discurso.

Hace unos días, en c2+i, ha escrito una sugerente entrada que lleva por título Por una slow innovation.

Lleva  ya un tiempo dando vueltas y dándole la vuelta a todo lo relacionando con la innovación en las organizaciones, sobre todo las culturales. Incluso trasladó esta reflexión al ámbito de las librerías en el artículo que vio la luz en Texturas 29 que llevaba por título Innovar la librería: retorno a la esencia y en el que ya recogió algunso de los elementos que aquí plantea.

En Slow innovation dice:

Seguramente, ahora más que nunca, la verdadera innovación en el ámbito cultural vuelva a estar en su capacidad de construir comunidad, de articular ciudad, de servir de conector entre diferentes, de abrirse a mundos no habituales… Vuelva a estar en el contacto no jerárquico entre agente cultural y público, en el placer de la desexpertización desde un amplio conocimiento del oficio, en convertirse en verdaderos generadores de experiencias culturales. Hoy, quienes vivimos en la sociedad de la abundancia (evidentemente mal distribuida) volvemos la mirada a lo pequeño, a lo doméstico, a lo auténtico, a lo colaborativo, a lo comprometido, a lo próximo…al pensamiento, a la divergencia, al conflicto positivo, a la creatividad…a las ideas.

Las organizaciones culturales y fundamentalmente las personas que las crean y gestionan, tienen que volver a hacerse las preguntas básicas, aquellas que a veces “matan”, pero que son, por esenciales, las que nos abren las puertas al futuro: ¿por qué? y ¿para qué? Luego vienen las demás.

Leámoslo desde la óptica de librería cultural y ¿no creéis que cuadra y encaja?

Los imaginarios, siguen siendo importantes.

Roberto más adelante en el propio texto señala unos principios que deben conducir este trabajo:

  • Materia prima local.
  • Marco sostenible y de valores.
  • Experiencia de colaboración no estandarizada.
  • Relaciones que se cuidan y se alimentan.
  • Saboreando el proceso.

No es por lo tanto una innovación lenta sino profunda, cercana y relacional.

Hoy, mientras empiezo a escribir esta entrada, recibo la edición en la colección Compactos pero ampliada de Librerías de Jorge Carrión. ¡Gracias!

La pongo junto a la anterior que guarda todavía las notas y adhesivos que me acompañaron en la conversación que mantuvimos en Donosti

El índice onomástico me ayuda a encontrar con facilidad un texto nuevo que me conduce al recuerdo de un encuentro posterior con Carrión, también en Donosti, que me incitó a reflexionar e ‘inventar’ el término lectorería.

El texto, que creo tiene mucho que ver con la reflexión planteada por Roberto vista desde una óptica librera concreta dice así:

Como me dijo José Pinho, el alma mater de la lisbotea Ler Devagar, una librería es capaz de regenerar el tejido social y económico de la zona donde es abierta, porque es puro presente, acelerado motor de cambio. Por eso no es de extrañar que muchas librerías formen parte de proyectos sociales… Son librerías que tienden la mano para construir cadenas humanas. No hay mejor metáfora de la tradición libresca, porque leemos tanto con los ojos como con las manos. (pag. 72)

En esa línea de profundidad más que de lentitud aunque siempre es difícil acercarnos velozmente a lo que nos mueve y conmueve y pensando en las librerías planteo, por mi parte, cuatro dimensiones de trabajo:

Consumo responsable= Valor=Para qué

Pequeño= Dimensión=Dónde

Autenticidad=Actitud=Cómo racional

Amistoso=Aptitud=Cómo empático