Los jóvenes y la lectura

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Escuchamos, con continuidad y de forma machacona, que los jóvenes no leen nada o poco o algo, pero siempre, o casi, dando la sensación que se lee menos que antes.

Parece, en esta ocasión, que las palabras mienten, algún interés habrá en ello y que los datos parecen decir que esto no es así. Que entre los 14 y 16 años, difícil edad en la que casi todo disminuye en interés, parece que el de la lentura empieza a acrecentarse ligeramente.

Todavía estamos lejor de las cifras de otros países, pero hay algo importante: el crecimiento es lento y constante, señal clara de camino de perdurabilidad.

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Firmas en la Feria del Libro

De Madrid, lógicamente.

Leo en El Cultural de El Mundo de fecha 27 de mayo que los libreros no están dispuestos a acoger en sus casetas a autores que no firmen más de veinte ejemplares.. Si esto fuera cierto y generalizado la noticia me parecería seriamente preocupante.

El convertir hasta el propio acto de presencia y firma de un autor en un hecho sólo medible por la cantidad supone aceptar de manera explícita unas reglas de juego muy peligrosas. El editor podría no servir un libro al librero si éste no comprara una cantidad mínima de ejemplares de un título. Aceptamos, al mismo tiempo, si juamos con estos criterios que sólo damos valor a lo que más se vende.

Entraríamos así todos, por la puerta trasera, en la cultura de masas que, se visualizaría, en este caso, como la cultura de pilas (de libros lógicamente).

Bonita manera de apoyar la bibliodiversidad.

Los autores acabarán firmando, entonces, en las casetas de sus editores.

Libros de calidad

Los editores españoles, en su reciente Congreso celebrado en Santiago, han aprobado unas Conclusiones provisionales en las que, justo al principio, se afirma que:

El Congreso reconoce el compromiso y el deber del editor ante la sociedad de contribuir, mediante la edición de libros de calidad, al fomento de la lectura y a la difusión de la cultura.

Afirmación interesante, pero que, automáticamente genera una serie de interrogantes o, mejor, uno que casi los resume todos: ¿Qué se entiende por libros de calidad?.

Señalamos, a continuación, un par de frases pronunciadas por editores en relación a este tema:

. “No hay nada estudiado sobre parámetros de calidad en la edición. ¿Qué es editar bien? ¿Qué es un libro bien editado?” Domenec Guimerá, Tusquets Editorial

. “Editar es, en su mejor sentido, avanzar. Es sacar a la luz lo mejor que deba ser comunicado a la comunidad lectora. Es seleccionar lo que merece ser sacado a la luz. En un tiempo de saturación informativa, la selección es cada vez más necesaria y valiosa, y será bueno cuidar la formación de los selectores y transmisores de contenidos” (Jordi Nadal, Valencia 2002)

Esperamos con ganas los parámetros de calidad que los editores se van a marcar para contribuir con ello al fomento de la lectura.”

Nueva Ley del Libro

La nueva Ministra de Cultura ha anunciado la redacción de una nueva Ley del Libro. Nada se dice, por ahora, de cuáles van a ser las líneas maestras de la misma.

El sector tiene una estupenda ocasión para aprovechar el momento y, por un lado, desempolvar las conclusiones de las Mesas de Política del Libro firmadas con el anterior Gobierno, consensuadas por todas las partes y, ampliamente, acalladas y, por otro, para quitar gran parte de la caspa sectorial que todavía existe.

Hay gente, también con criterio, que opina que cuando mucho se legisla malo. La realidad siempre supera y mejora, en muchas ocasiones, los límites de la Ley.

Libros o velocidad

Tomo prestada esta disyuntiva de mi amigo Jordi Nadal y viene a cuento en relación a un artículo escrito ya hace cinco años por Manuel Borrás y que he conseguido que no se me pierda entre las marañas de papel.

En el mismo, Borrás escribe: Me inquieta también la velocidad que condiciona nuestra actividad empresarial en esa loca rotación de novedades que han impuesto los grandes grupos de edición. Unos libros sepultan a otros y su cantidad no está colaborando a elevar la calidad de lectura de todo aquél que honestamente se interesa por la cultura. Tengo para mí que nada urgente es en el fondo importante. (Manuel Borrás, El Mundo de los libros, 01-05-1999) .

Hoy mismo, Ángel García, estupendo librero venezolano, me hace llegar por correo electrónico un artículo de Alina Diaconú en La Nación que bajo el título Gandhi, exceso y escasez que recomiendo vuelve sobre la misma reflexión y nos recuerda a Cioran que ya se quejaba por el exceso de libros y escritores en el mundo.

Ya lo hemos dicho en otra ocasión Más no es mejor.

Precio fijo para que las librerías no desaparezcan

Antonio Muñoz Molina en unas recientes declaraciones al Diario de León afirma que el Precio fijo tiene como una de sus finalidades que las librerías no desaparezcan.

Aún pudiendo ser cierto, conviene que, entre gente del sector interesada en apariencia por la defensa de las ’pequeñas’ librerías, aunque como muy buen señala, también, ello no supone automáticamente que todos los libreros sean buenos libreros, se tengan claro algunos conceptos y consecuencias que van más allá de las librerías:

1. Aquí como ya señaló hace unos años Xabier Cubelles, la librería funciona como escaparate del sector. Lo que se vea que pasa en la librería estará, en el fondo, pasando en el resto del sector. Así, por ejemplo, detrás de las pequeñas librerías suele ir también la ’muerte’ de muchos pequeños editores. Es un problema de tamaño.

2. El precio no es fijo, el editor lo puede variar cuando quiera. El precio es único. Es decir: igual en un momento concreto en todos los puntos de venta; aunque, como ya hemos señalado en otra ocasión, a veces son los propios libreros los que se lo saltan.

3. El precio único quiere no sólo ni principalmente defender a la librería, sino no discriminar al lector y su posibilidad de acceso, en función del precio. Supone, en el fondo dar un valor igualitario de acceso a todos los ciudadanos.

4. Algunos autores deberían hacer una mayor política de presencia en esas librerías que dicen querer defender y no en otros establecimientos que también venden libros.

Hacia un Congreso Latinoamericano de editores

Parece que los editores del otro lado del charco quieren celebrar dentro de dos años un Congreso junto a sus colegas españoles.

Esta idea no es nueva y se han ido esbozando muchos intentos de intercambio fuera de marcos congresuales. A uno le queda la duda de si realmente será un Congreso de editores, es decir, de muchas casas editoriales, independientemente de su tamaño, o si se convertirá en un encuentro, fundamentalmente, de los grnades con sus filiales.

Existen algunas pequeñas redes creadas que, probablemente sería de interés consultar.

No olvidemos, igualmente, el papel clave que de cara a la comercialización juegan muchas librerías en distintos paises.

Veremos en qué queda todo.