El librero Vollard

Autor: Pierre Péju
Título: El librero Vollard
Páginas: 147
Año Edición: 2004
Editorial: Tropismos
ISBN: 84-934015-3-6

Comentario:

Esta joven editorial salmantina ha nacido con clara vocación literaria y centrada, por ahora, exclusivamente en la publicación de obras de narrativa de autores contemporáneos de ámbito internacional, preferentemente de escritores no publicados hasta ahora en castellano.

El librero Vollard es un claro homenaje a la literatura, los libreros y al ’poder curativo’ de la palabra. Tejida alrededor de un triángulo, hija, madre y librero, de las heridas que en cada historia ha de jado la infancia y que, a veces, son imposibles de curar.

Algunos textos como simples pinceladas

– Un lugar que algunos jóvenes del futuro no podrán ni siquiera imaginar porque ya no existirán otros parecidos, porque se habrá perdido esta mezcla de orden minucioso y de leonera, esta mezcla de afecto por los libros y de amontonamiento salvaje. Un comercio a pequeña escala. Tráfico discreto, pero esencial. Resistencia a todo lo demás, mediante los textos, la impresión. Depósito anodino, pero explosivo. (pag. 47)

– Durante muco tiempo, había sido capaz de captar las señales, acoger la novedad, pero ahora, decía, lo que cambia ya no cambia de la misma manera. Sin embargo, bajo la avalanzha de la mercancía textual, la marejada de productos efímeros, paradójicamente denominados “libros”, la muchedumbre de individuos que escriben y se hacen llamar escritores, el librero seguía intentando extraer el mineral raro, con constancia y firmeza. Y su memoria, al igual que su cuerpo, engordaba. (pag. 49-50)

– Atravesé aquellos días y sus distintas velocidades, sin momentos de verdadera lectura… Nunca me tomé el tiempo para leer, como me gustaba y sabía hacerlo, durante aquella primavera. ¿Dónde y cuándo habría leído? Existía la urgencia de la aventura. Siempre algo que hacer, siempre algo nuevo. En aquel tiempo dilatado, sufríamos una especie de intoxicación por acción, una intoxicación por asamblea general, por organización y por colectivo, que nos obligaba a mantener a distancia la soledad y la singularidad (…) (pag. 68)

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