Población y producción (de libros)

Ni aunque toda la población española (44 millones de personas en números redondos)fuera lectora frecuente (5 libros al año por lo menos) y leyese desde la cuna fruto de maravillosas campañas de fomento a la lectura prenatal sería posible leer la valiosa producción escrita producida por los editores españoles cercana a los 230 millones de ejemplares.

Algo no cuadra y el observatorio del libro y la lectura o los observatorios porque parece que van a ser varios y distintos sin saber si serán coordinados o no lo deberán mirar.

Palabras, realidad y conocimiento

Como sabes, desconfio de las palabras. Tengo pocas y las temo. Es muy fácil desvirtuar la realidad con declaraciones, opiniones y gilipolleces de todo tipo.

– ¿Y qué cres tú que es la realidad, entonces?

Reflexionó un poco y contextó.

– Primero está la realidad de los sentidos. El sol se eleva redondo y rojo desde el mar, la luna cuelga su plato de plata en el cielo de la noche y las estrellas brillan llenas de misterio para los niños. En el paso siguiente tenemos la realidad del conocimiento, el sol es una estrella ardiente; la Luna, un pequeño satélite que gira alrededor de la tierra, que, a su vez, no es más que uno de los millones de planetas de un universo inconcebible.

– Estás diciendo que el conocimiento ha sustituido a la verdadera sabiduría…Como en el poema de Eliot, ¿lo recuerdas Catarina?

Catarina sonrió a su madre. Víctor Emmanuel pensó un momento antes de decir:

– Pero hay una tercera realidad, una sabiduría a otro nivel.

– ¿Te refieres a la realidad mística?

– Esa palabra no me gusta, no estoy hablando de ninguna mística borrosa, oculta. Es un hecho, algo que se te revela. Por eso llega a ser una…experiencia intelectual. (Marianne Fredriksson, Querida hija, Salamandra, pag. 226)

Flujos del conocimiento en las organizaciones

Con este título ha presentado hoy Mik en Bilbao un estudio realizado con la participación activa de más de 20 empresas del País Vasco. La presentación ha sido realizada por Ángel Arbonies y Jon Aldazábal.

Tras la presentación del estudio se ha contado con la presencia de Alfons Cornella para dinamizar y aportar ideas en un ambiente de intervención libre y relajado una vez roto el silencio inicial.

Una vez leído el informe, prometo comentarlo aquí ampliamente.

Señalo, sólo, algunas de las ideas que han ido saliendo y me han parecido interesantes o sugerentes:

– Trabajar el conocimiento como objeto no nos lleva muy lejos. Mejor, trabajar el conocimineto como proceso y flujo para conseguir que sea relevante. Lo importante es activarlo y convertirlo en valor.

– Ello sólo es posible desde una visión dinámica y relacional. Sólo hay conocimiento en la relación. Más importante que la memoria (bases de datos) son los flujos.

– El proceso: Información – Conocimiento – Valor.

– Nos debemos preocupar de la capacidad de absorción organizacional por encima de la sola capacidad de los individuos.

– Las rutinas creativas son las que posibilitan la creación de conocimiento.

– El conocimiento como tal no se gestiona, hay que provocar cambios organizacionales.

– Nos importa lo que se dice y cómo se dice.

– Inteligencia. Supone: Darce cuenta; Hacer algo con ello; Convertirlo en algo práctico. Es muy difícil determinar lo que sabemos y sólo se manifiesta cuando actuamos.

– Aclaraciones conceptuales.
Capacidad: Posibilidad de desarrollar una tarea en genérico.
Competencia: Manera específica de desarrollar esa tarea.
Conocimiento. Qué aporto de valor desde esa capacidad y competencia.

– Hay que crear-generar más ideas de las que podamos desarrollar.

– Hay momentos en los que no hay que solucionar problemas, sino redefinirlos. Por ejemplo: ¿No habrá que redefinir dentro del sector del libro todo el teórico problema de la lectura?

– La diferencia está en el conocimiento tácito.

– No hay nada más preparado que la mente humana para solucionar problemas.

– Los mejores tienen que estar innovando y pensando.

– El cambio de claves del ¿qué hacemos bien? (clave de producción) al ?qué sabemos hacer? (clave de innovación situacional).

– El liderazgo es crucial.

– No hay empresas innovadoras hay equipos innovadores.

– Es necesario cambiar el imaginario colectivo en relación a la innovación.

– ¿Cuánto tiempo se dedica a pensar en las organizaciones?

Los pequeños exploradores de frontera

Obligar al público a aceptar nuevos valores, que no desea, es la misión más importante y hermosa del editor. (Fischer, citado por Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 25-26).

Asistí ayer a una conferencia pronunciada por el profesor Nathan Rosenberg que organizada por la Fundación BBVA versó sobre el tema del papel que juegan las pequeñas empresas en la innovación y la alta tecnología.

En relación al acto me gustaría hacer algunas reflexiones, primero en cuanto a la forma y después en cuanto al fondo que, en mi opinión, aportó algunas ideas interesantes para tenerlas en cuenta en el sector del libro.

En cuanto a la forma

Se puede afirmar sin temos a equivocarse: ¡Cuánto tiene que aprender la Fundación BBVA de los libreros culturales en cuanto a gestión de actos y adecuada utilización de recursos. Sólo unos fríos datos, de los que los bancos suelen ser muy amigos:

– Asistentes: 35 personas

– Personas visibles de la organización (azafatas, seguridad, presentador…): 9

– Gastos visibles: Anuncios el domingo anterior en medios de comunicación locales, comunicación del acto a las personas interesadas de las actividades de la Fundación.

Mucho recurso para poca gente. O, dicho de otra manera, mucho gasto.

Quizás si el planteamiento hubiera sido el de las sinergias, la utilización del espacio del ’pequeño’ (librería en este caso) para la realización de la actividad ccuidando la presencia de la marca de la Fundación) el resultado hubiera sido muy otro, en cuanto repercusión real que no mediática.

En cuanto al fondo

Señalo algunas ideas que me parecen trasladables, por lo menos, como reflexión al sector del libro:

– El liderazgo en los sectores innovadores (Tic, patentes…) lo llevan las pymes. El liderazgo en la creación cultural y en la diversidad debe de estar en manos de las pequeñas editoriales como aportadoras de nuevas tendencias.

– El conocimiento, nos pongamos como nos pongamos va con las personas. Las empresas sólo facilitan marcos más o menos estructurados, mejor o peor planificados para que el mismo surja y se encauce.

– Problemas de la paquetización de contenidos. Ayer mismo Madridmasd recogía una noticia en este sentido. Se debe separar el hard del soft. sedebe dar posibilidad clara de selección de contenidos.

– En Estados Unidos, en el tema Tics en los concursos se produce una discriminación positiva en favor de las pymes ya que ello asegura mejor tejido empresarial, habitualmente menos subvención a costos estructurales y más a proyecto real. Parte de las ayudas a librerías y distribuidoras para comercialización en el extranjero están realizadas con estos criterios de fondo.

– Las pymes tecnológicas comercializan mejor que las grandes. De esto, si es así, habría mucho que aprender.

– En Estados Unidos el tiempo necesario para la creación de una empresa es 12 veces menor que en Europa y 4 veces más barato.

– Existen unas políticas claras de Capital-Riesgo entendidas no como préstamo, sino como capital real que participa y arriesga de forma activa en las empresas. Me recuerda, en parte al modelo que se puede estar dando en Francia con las “Librerías de creación” y la participación en el capital de las mismas de algunas empresas editoriales.

– Es mejor que la “frontera” la exploren los pequeños, pero los éxitos deben ir acompañados de incentivos económicos, y añado, y no de ’robos’ de patentes (autores) a cualquier precio por parte de los grandes.

Me llega el boletín electrónico semanal de Infonomía y me encuentro con la siguiente reflexión de Alfons que va en la misma línea: Me gustaría pensar que este programa nos ayudará a conseguir los miles de empresas de 10 trabajadores, especializadas en lo que sea, pero especializadas y diferentes, que vamos a necesitar en los próximos años, en lugar de las decenas de empresas de 1000 trabajadores (tarea casi imposible) en los que algunos (con una visión clásica de la economía) creen que se fundamentará el futuro.

Tiempo, lentitud y lectura 2

Ya en noviembre, recogíamos una reflexión de Paco Puche en la que constataba la necesidad de tiempo para el libro. Tiempo no para cualquier cosa, tiempo no para leer más, cantidad, sino como Paco dedía para ensimismarse, acotar, repasar, suspirar, clamar, dormir… tal vez soñar..

Víctor Moreno, no tiene del todo claro o no parece compartir este planteamiento cuando afirma que lectura y tiempo corresponden a dos realidades de decisión distintas y así afirma que: • “Decir que para leer se necesita todo el tiempo del mundo es un excelente discurso para ahuyentar a futuros lectores, pues si de algo no dispone la gente, es de tiempo. Asociar lectura con tiempo resulta muy peligroso. Al fin y al cabo, la decisión de leer pertenece a la voluntad, y el tiempo a la economía de producción, a la que todos, con sus más y sus menos, estamos sometidos” (Víctor Moreno; No es para tanto; Divagaciones sobre la lectura, pag.106)

De todas maneras para todo lo que hacemos necesitamos tiempo, incluso para el ocio. reivindicamos aquí, en primer lugar, un cambio de intensidad. No es tanto un problema de más, sino de mejor que es difícil resolver, y quizás en esto Víctor Moreno tenga razón, desde las lógicas de la (sobre)producción, tan bien y también reflejadas en el mundo de la ’industria (sobre)productiva del libro.

Hay, también, una clara defensa del soporte libro como condicionante del ritmo de lectura. Lo cual nos lleva a dar un paso más. Quizás, no es lo mismo en qué soporte se lee.

Así, José Antonio Marina reivindica al libro como soporte para una forma de lectura lenta. Ya decía Dámaso Alonso, también que la cultura es lentitud. .

Veremos mañana si otros soportes nos permiten o facilitan esta lógica de la lentitud.

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