Población y producción (de libros)

Ni aunque toda la población española (44 millones de personas en números redondos)fuera lectora frecuente (5 libros al año por lo menos) y leyese desde la cuna fruto de maravillosas campañas de fomento a la lectura prenatal sería posible leer la valiosa producción escrita producida por los editores españoles cercana a los 230 millones de ejemplares.

Algo no cuadra y el observatorio del libro y la lectura o los observatorios porque parece que van a ser varios y distintos sin saber si serán coordinados o no lo deberán mirar.

Palabras, realidad y conocimiento

Como sabes, desconfio de las palabras. Tengo pocas y las temo. Es muy fácil desvirtuar la realidad con declaraciones, opiniones y gilipolleces de todo tipo.

– ¿Y qué cres tú que es la realidad, entonces?

Reflexionó un poco y contextó.

– Primero está la realidad de los sentidos. El sol se eleva redondo y rojo desde el mar, la luna cuelga su plato de plata en el cielo de la noche y las estrellas brillan llenas de misterio para los niños. En el paso siguiente tenemos la realidad del conocimiento, el sol es una estrella ardiente; la Luna, un pequeño satélite que gira alrededor de la tierra, que, a su vez, no es más que uno de los millones de planetas de un universo inconcebible.

– Estás diciendo que el conocimiento ha sustituido a la verdadera sabiduría…Como en el poema de Eliot, ¿lo recuerdas Catarina?

Catarina sonrió a su madre. Víctor Emmanuel pensó un momento antes de decir:

– Pero hay una tercera realidad, una sabiduría a otro nivel.

– ¿Te refieres a la realidad mística?

– Esa palabra no me gusta, no estoy hablando de ninguna mística borrosa, oculta. Es un hecho, algo que se te revela. Por eso llega a ser una…experiencia intelectual. (Marianne Fredriksson, Querida hija, Salamandra, pag. 226)

Flujos del conocimiento en las organizaciones

Con este título ha presentado hoy Mik en Bilbao un estudio realizado con la participación activa de más de 20 empresas del País Vasco. La presentación ha sido realizada por Ángel Arbonies y Jon Aldazábal.

Tras la presentación del estudio se ha contado con la presencia de Alfons Cornella para dinamizar y aportar ideas en un ambiente de intervención libre y relajado una vez roto el silencio inicial.

Una vez leído el informe, prometo comentarlo aquí ampliamente.

Señalo, sólo, algunas de las ideas que han ido saliendo y me han parecido interesantes o sugerentes:

– Trabajar el conocimiento como objeto no nos lleva muy lejos. Mejor, trabajar el conocimineto como proceso y flujo para conseguir que sea relevante. Lo importante es activarlo y convertirlo en valor.

– Ello sólo es posible desde una visión dinámica y relacional. Sólo hay conocimiento en la relación. Más importante que la memoria (bases de datos) son los flujos.

– El proceso: Información – Conocimiento – Valor.

– Nos debemos preocupar de la capacidad de absorción organizacional por encima de la sola capacidad de los individuos.

– Las rutinas creativas son las que posibilitan la creación de conocimiento.

– El conocimiento como tal no se gestiona, hay que provocar cambios organizacionales.

– Nos importa lo que se dice y cómo se dice.

– Inteligencia. Supone: Darce cuenta; Hacer algo con ello; Convertirlo en algo práctico. Es muy difícil determinar lo que sabemos y sólo se manifiesta cuando actuamos.

– Aclaraciones conceptuales.
Capacidad: Posibilidad de desarrollar una tarea en genérico.
Competencia: Manera específica de desarrollar esa tarea.
Conocimiento. Qué aporto de valor desde esa capacidad y competencia.

– Hay que crear-generar más ideas de las que podamos desarrollar.

– Hay momentos en los que no hay que solucionar problemas, sino redefinirlos. Por ejemplo: ¿No habrá que redefinir dentro del sector del libro todo el teórico problema de la lectura?

– La diferencia está en el conocimiento tácito.

– No hay nada más preparado que la mente humana para solucionar problemas.

– Los mejores tienen que estar innovando y pensando.

– El cambio de claves del ¿qué hacemos bien? (clave de producción) al ?qué sabemos hacer? (clave de innovación situacional).

– El liderazgo es crucial.

– No hay empresas innovadoras hay equipos innovadores.

– Es necesario cambiar el imaginario colectivo en relación a la innovación.

– ¿Cuánto tiempo se dedica a pensar en las organizaciones?

Los pequeños exploradores de frontera

Obligar al público a aceptar nuevos valores, que no desea, es la misión más importante y hermosa del editor. (Fischer, citado por Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 25-26).

Asistí ayer a una conferencia pronunciada por el profesor Nathan Rosenberg que organizada por la Fundación BBVA versó sobre el tema del papel que juegan las pequeñas empresas en la innovación y la alta tecnología.

En relación al acto me gustaría hacer algunas reflexiones, primero en cuanto a la forma y después en cuanto al fondo que, en mi opinión, aportó algunas ideas interesantes para tenerlas en cuenta en el sector del libro.

En cuanto a la forma

Se puede afirmar sin temos a equivocarse: ¡Cuánto tiene que aprender la Fundación BBVA de los libreros culturales en cuanto a gestión de actos y adecuada utilización de recursos. Sólo unos fríos datos, de los que los bancos suelen ser muy amigos:

– Asistentes: 35 personas

– Personas visibles de la organización (azafatas, seguridad, presentador…): 9

– Gastos visibles: Anuncios el domingo anterior en medios de comunicación locales, comunicación del acto a las personas interesadas de las actividades de la Fundación.

Mucho recurso para poca gente. O, dicho de otra manera, mucho gasto.

Quizás si el planteamiento hubiera sido el de las sinergias, la utilización del espacio del ’pequeño’ (librería en este caso) para la realización de la actividad ccuidando la presencia de la marca de la Fundación) el resultado hubiera sido muy otro, en cuanto repercusión real que no mediática.

En cuanto al fondo

Señalo algunas ideas que me parecen trasladables, por lo menos, como reflexión al sector del libro:

– El liderazgo en los sectores innovadores (Tic, patentes…) lo llevan las pymes. El liderazgo en la creación cultural y en la diversidad debe de estar en manos de las pequeñas editoriales como aportadoras de nuevas tendencias.

– El conocimiento, nos pongamos como nos pongamos va con las personas. Las empresas sólo facilitan marcos más o menos estructurados, mejor o peor planificados para que el mismo surja y se encauce.

– Problemas de la paquetización de contenidos. Ayer mismo Madridmasd recogía una noticia en este sentido. Se debe separar el hard del soft. sedebe dar posibilidad clara de selección de contenidos.

– En Estados Unidos, en el tema Tics en los concursos se produce una discriminación positiva en favor de las pymes ya que ello asegura mejor tejido empresarial, habitualmente menos subvención a costos estructurales y más a proyecto real. Parte de las ayudas a librerías y distribuidoras para comercialización en el extranjero están realizadas con estos criterios de fondo.

– Las pymes tecnológicas comercializan mejor que las grandes. De esto, si es así, habría mucho que aprender.

– En Estados Unidos el tiempo necesario para la creación de una empresa es 12 veces menor que en Europa y 4 veces más barato.

– Existen unas políticas claras de Capital-Riesgo entendidas no como préstamo, sino como capital real que participa y arriesga de forma activa en las empresas. Me recuerda, en parte al modelo que se puede estar dando en Francia con las “Librerías de creación” y la participación en el capital de las mismas de algunas empresas editoriales.

– Es mejor que la “frontera” la exploren los pequeños, pero los éxitos deben ir acompañados de incentivos económicos, y añado, y no de ’robos’ de patentes (autores) a cualquier precio por parte de los grandes.

Me llega el boletín electrónico semanal de Infonomía y me encuentro con la siguiente reflexión de Alfons que va en la misma línea: Me gustaría pensar que este programa nos ayudará a conseguir los miles de empresas de 10 trabajadores, especializadas en lo que sea, pero especializadas y diferentes, que vamos a necesitar en los próximos años, en lugar de las decenas de empresas de 1000 trabajadores (tarea casi imposible) en los que algunos (con una visión clásica de la economía) creen que se fundamentará el futuro.

Tiempo, lentitud y lectura 2

Ya en noviembre, recogíamos una reflexión de Paco Puche en la que constataba la necesidad de tiempo para el libro. Tiempo no para cualquier cosa, tiempo no para leer más, cantidad, sino como Paco dedía para ensimismarse, acotar, repasar, suspirar, clamar, dormir… tal vez soñar..

Víctor Moreno, no tiene del todo claro o no parece compartir este planteamiento cuando afirma que lectura y tiempo corresponden a dos realidades de decisión distintas y así afirma que: • “Decir que para leer se necesita todo el tiempo del mundo es un excelente discurso para ahuyentar a futuros lectores, pues si de algo no dispone la gente, es de tiempo. Asociar lectura con tiempo resulta muy peligroso. Al fin y al cabo, la decisión de leer pertenece a la voluntad, y el tiempo a la economía de producción, a la que todos, con sus más y sus menos, estamos sometidos” (Víctor Moreno; No es para tanto; Divagaciones sobre la lectura, pag.106)

De todas maneras para todo lo que hacemos necesitamos tiempo, incluso para el ocio. reivindicamos aquí, en primer lugar, un cambio de intensidad. No es tanto un problema de más, sino de mejor que es difícil resolver, y quizás en esto Víctor Moreno tenga razón, desde las lógicas de la (sobre)producción, tan bien y también reflejadas en el mundo de la ’industria (sobre)productiva del libro.

Hay, también, una clara defensa del soporte libro como condicionante del ritmo de lectura. Lo cual nos lleva a dar un paso más. Quizás, no es lo mismo en qué soporte se lee.

Así, José Antonio Marina reivindica al libro como soporte para una forma de lectura lenta. Ya decía Dámaso Alonso, también que la cultura es lentitud. .

Veremos mañana si otros soportes nos permiten o facilitan esta lógica de la lentitud.

Artículos relacionados

Tiempo, lentitud y lectura_1

Tiempo, lentitud y lectura 1

Ya hace unos meses Alfons Cornella situaba, en un breve artículo al tiempo como elemento central al hablar de la soberanía del tiempo..

El planteamiento guarda una cierta relación con el libro que comentábamos ayer y con otro anteriormente comentado que lleva por título “Del buen uso de la lentitud”.

El propio Cornellá hace referencia a la conveniencia de tener tiempo y silencio para poder leer con tranquilidad. Aquí es donde hoy me quiero parar.

Ya escribíamos ayer que a la hora de comentar el libro Elogio de la lentitud íbamos a dejar para un tratamiento aparte el tema de la lectura.

De muchas de las lecturas que voy haciendo, casi de todas, voy tomando notas que después voy clasificando y que me permiten una cierta ’relectura’ de lo leído. Me ha resultado curioso ver reflejada esta práctica de lectura lenta o quizás de lectura reflexiva en el libro de Honoré cuando cuenta la siguiente experiencia:

Dale Burnett, profesor de educación en la universidad de Lethbridge, ha descubierto una versión de alta tecnología de la lectura lenta. Cada vez que lee un libro de cierta importancia (las novelas de aeropuerto no son aplicable) escribe un diario cuyo soporte es una página web de internet. Después de cada sesión de lectura introduce en la página citas memorables e impresiones, detalles básicos sobre el argumento y los personajes y cualesquiera reflexiones que le inspire el texto. Burnett sigue leyendo el mismo número de palabras por minuto, pero tarde de dos a cuatro veces más tiempo en terminar un libro…Observo que ahora tengo una apreciación mucho mejor de los libros que leo-dice-. La lectura lenta es en cierto modo un antídoto del estado continuo de aceleración en que nos encontramos en este momento. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 189)

Supone la constatación de la existencia de ’niveles’ de lectura y la necesidad de pasar de una lectura impulsiva a una lectura reflexiva que el ’tiempo de lectura mecánico’ no facilita. Implica la necesidad de buscar un ’segundo tiempo’. Conozco una persona que también realiza esta segunda lectura y que ya desde hace años va elaborando una ficha de cada una de sus lecturas. ¿Supone ello leer menos?. No. Supone leer más profundo e ir contra algunos ritmos que nos imponemos en nuestra propia vida como nos describe Pierre Péju:

Atravesé aquellos días y sus distintas velocidades, sin momentos de verdadera lectura… Nunca me tomé el tiempo para leer, como me gustaba y sabía hacerlo, durante aquella primavera. ¿Dónde y cuándo habría leído? Existía la urgencia de la aventura. Siempre algo que hacer, siempre algo nuevo. En aquel tiempo dilatado, sufríamos una especie de intoxicación por acción, una intoxicación por asamblea general, por organización y por colectivo, que nos obligaba a mantener a distancia la soledad y la singularidad (…) (Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 68) ……

Editores ¿independientes?

• Una editorial literaria se define por su relación con el autor…….Este respeto debe reflejarse en la fidelidad del editor a sus autores. Los editores literarios, en el sentido estricto del término, siempre actuaron según esa norma, al basar su cometido no tanto en el libro aislado prometedor de éxito, como en la obra y el escritor como conjunto. (Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 24 y 31)

En El País Semanal de este domingo pasado, 24 de abril, y a la sombre, supongo, del Día Mundial del Libro y del Derecho de autor, Rosa Mora recoge en un artículo, bajo el título Gente de letras las reflexiones, si no he contado mal de 21 editores más o menos independientes. Sí es cierto que todos ellos, o casi, trabajan en sellos editoriales no excesivamente grandes, aunque en algunos casos hay una clara dependencia y relación con algún gran grupo editorial.

Recojo algunas de las opiniones que me han parecido más interesantes.

La apuesta

– Somos ludópatas. Apostamos a partir de nuestra intuición
– Detrás de cada apuesta hay lecturas, conocimiento y curiosidad

El negocio

– Es un ecosistema muy delicado, frágil
– Es un sector fuerte, quizá el más potente de la industria cultural, pero se ha metido en una dinámica de la que nadie sabe cómo salir y cuyas consecuencias en el futuro son imprevisibles.

La sobreproducción

– En el 2003 se devolvieron 65 millones de libros, 12 más que el año anterior.
– El número de títulos publicados no deja de crecer.
– Las librerías no dan abasto.
– Los editores enloquecen por promocionarlos antes de que desaparezcan; si mp, serían clandestinos, dicen.
– Es difícil no tener la sensación de que tantos libros no dejan ver la literatura.
– Lo malo es que salen muchos libros malos.
– A alguien ajeno al sector le cuesta entender que los males que les aquejan vengan de los bajos niveles de lectura y no de la sobreproducción de títulos.

Los editores

– Nuestro secreto es saber decir no el 99,9% de las veces. Nuestro dogma: la honestidad. No publicar libros sin saber por qué los publicamos.
– Tengo la impresión de que hay una crisis generalizada del modelo que han querido imponer los grandes grupos. No parece casual que los nuevos directivos del negocio del libro provengan no del libro, sino del negocio.
– Los grupos (editoriales) y la literatura no sellevan bien. A éstos les importa más lo que se vende que lo que se lee.
– La principal diferencia está entre las editoriales que hacen ediciones culturales y las que hacen ediciones coyunturales.

Elogio de la lentitud

Autor: Carl Honoré
Título: Elogio de la lentitud. Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad
Páginas: 253
Año Edición: 2005
Editorial: RBA
ISBN: 84-7871-249-6

Comentario

Jordi Nadal comentaba hace poco en relación a este libro: Aunque algo ingenuo (los hippies wasp son entrañables si sabes de dónde vienen), es una obra con puntos de vista muy estimulantes. Cae, también en un enfoque funcionalista y poco sistémico, pero no conviene dejar de lado algunas de las reflexiones, propuestas y sugerencias que plantea.

Las relacionadas más directamente con el libro y la cultura las abordaremos en otro momento porque plantean algunos temas de interés que merecen la pena abordar más despacio.

Al abordar en cada capítulo una ’faceta de la vida’ y plantear a través de esta estructura dar un cierto tratamiento igualitario a la salud y la gastronomía, por ejemplo, se cae, quizás en el error de pensar que todo tiene el mismo peso. Aún con ello, merece la pena leerlo, con calma o, mejor, don su tempo adecuado.

Algunas frases a resaltar

– En el puesto de trabajo moderno, donde todo ha de hacerse en períodos de tiempo rígidos, la velocidad es la máxima importancia. El correo electrónico y los teléfonos móviles exigen una respuesta inmediata y, a la vuelta de cada esquina, hau una fecha tope….El problema es que muchos de nosotros estamos sometidos de manera permanente a la presión de la fecha límite, lo cual deja escaso tiempo para el sosiego y la recuperación. Las cosas que necesitan lentitud (planificación estratégica, pensamiento creativo, fomento de relaciones…) se pierden en el alocado apresuramiento por mantener el ritmo, o incluso sólo para parecer ocupado. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 173-174)

– Las escuelas lentas posibilitan la invención y la respuesta al cambio cultural, mientras que las escuelas rápidas se limitan a servir siempre las mismas viejas hamburguesas. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 209)

– Un objeto hecho a mano, como un chal de punto, por su carácter único, sus caprichos e imperfecciones, lleva la huella de su creador. Percibimos el tiempo y la meticulosidad que ha dedicado a su obra y, en consecuencia, sentimos hacia ésta un mayor vínculo afectivo. En el mundo actual, donde resulta tan fácil, tan barato y tan rápido comprar cosas, lo que compramos ha perdido su valor –sigue diciendo Murphy-. ¿Qué valor tiene un objeto si puedes comprar diez idénticos en el mismo instante?. Cuando una cosa está hecha a mano, significa que alguien le ha dedicado tiempo. Eso le da auténtico valor. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 182)

– Los cerebros electrónicos son increíblemente rápidos, exactos y estúpidos. Los seres humanos son increíblemente lentos, inexactos y brillantes. Juntos son poderosos más allá de lo imaginable. Por ello, las personas más inteligentes y creativas saben cuándo es el momento de dejar que la mente divague y cuándo han de dedicarse con ahínco al duro trabajo. En otras palabras, saben en qué momento deben pensar con rapidez y en qué momento deben hacerlo lentamente. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 106)

Cuando el cortoplacismo censura la selección…

…Tradicionalmente, la cultura nunca fue asunto de los más, sino de los menos, fue cosa de la riqueza y a menudo del azar. Quien lucha en este terreno por una trasformación, cree que la cultura debe democratizarse; quien entiende por cultura un proceso de humanización de la vida cotidiana, ineluctablemente entra en conflicto con su tiempo, y esto es válido especialmente para el editor que no participa en la caza del simple bestseller, sino que publica libros para apoyar lo que puede y debe ser, es decir, lo que es progresista, en oposición a lo que simplemente es, es decir, lo puramente afirmativo. (Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 19)

Infonomía es un ámbito excelente en papel, web, vía correo electrónico y, a veces, hasta en persona con algunos infonomistas para oxigenar las ideas e intercambiar experiencias, en el sentido de pensamiento llevado a la acción.

Jordi Nadal y Paco García escriben con cierta asiduidad una sección denominada libros o velocidad que ahora, estupenda idea, podemos algunos releer y otros leer por primera vez en formato libro.

El último artículo, que me permito trascribir tal cual con permiso de Jordi Nadal llevaba por título Cuando el descuento censura la selección y dice así:

Cuando el descuento censura la selección

Viajo por librerías del Latinoamérica a menudo. En algunos países, veo librerías notables que han pasado a premiar (cuando no sólo a exponer) libros que importan en mejores condiciones, pero que no dan una imagen fiel de una selección completa, equilibrada y, por tanto, acorde con la función social del librero.
(Tiempo estimado de lectura: 2 minutos)

Es legítimo buscar la rentabilidad (no debe ser fácil gestionar una librería), pero hay que vigilar cuando la búsqueda de la rentabilidad entra en colisión con la esencia de la librería. Sucede, me dicen, lo mismo en España.

Cuando en la librería el descuento se “nota” en los espacios, en la exposición, en la presencia, se pierde ecuanimidad, se pierde fisonomía, se pierde orientación, se pierde credibilidad y el cliente habitual, el avispado, pasa a “notar” que está siendo utilizado: se ha roto un pacto esencial entre librero y lector: yo te ayudo con mi mejor criterio, tú me otorgas tu confianza.

Cuando en la librería se pierde el equilibro, se pierde la confianza. Todos sabemos a lo que conduce esto: selección parcial, incompleta, arbitraria, cuando no desconcertante. Y otro resultado previsible: siempre vemos los mismos libros.

Hay que ir con cuidado con la selección y su equilibro. No es lo mismo beber H20 (agua) que H202 (agua oxigenada). Roto el equilibro, se pierde credibilidad, confianza y sentido. Todos tendremos menos lectores. Ya lo dijo el genial Arthur Schnitzler en su aforismo: “Cuando la fidelidad no es un regalo mutuo, es la más estúpida de todas las dilapidaciones”

Jordi Nadal (jordi-nadal@telefonica.net )

p.s. Una recomendación de lectura, Elogio de la lentitud, de Carl Honoré, RBA. Aunque algo ingenuo (los hippies wasp son entrañables si sabes de dónde vienen), es una obra con puntos de vista muy estimulantes.

Ya he señalado, alguna vez, que Todo punto de vista es la visión desde un punto. Si cambiásemos la perspectiva dentro de la cadena de valor dentro del mundo del libro podríamos también decir:

Cuando el exceso de publicación censura la selección

Hojeo con frecuencia catálogos editoriales en lengua castellana. En algunos de ellos veo títulos notables que han pasado a ocupar un espacio importante en el acervo cultural, en algunos otros y con más frecuencia de la deseada, veo títulos mediocres, fruto de la inmediatez y de la moda que buscan exclusivamente el dinero fácil y el ocupar espacio inmerecido en la red de librerías.

(Tiempo estimado de lectura: 2 minutos)

Es legítimo buscar la rentabilidad (no debe ser fácil gestionar una editorial), pero hay que vigilar cuando la búsqueda de la rentabilidad entra en colisión con la esencia de la editorial. Sucede, me dicen, lo mismo en España.

Cuando en la editorial el cortoplaciesmo se “nota” en los títulos publicados, en las colecciones, en la presencia, se pierde ecuanimidad, se pierde fisonomía, se pierde orientación, se pierde credibilidad y el librero-cliente habitual, el avispado, pasa a “notar” que está siendo utilizado: se ha roto un pacto esencial entre editor, librero y lector: yo te ayudo con mi mejor criterio, tú me otorgas tu confianza.

Cuando en la editorial se pierde el equilibro, se pierde la confianza. Todos sabemos a lo que conduce esto: selección parcial, incompleta, arbitraria, cuando no desconcertante. Y otro resultado previsible: siempre vemos los mismos libros, el mismo tipo de temas y los mismos autores en casi todos los sitios.

Hay que ir con cuidado con la selección y su equilibro. No es lo mismo beber H20 (agua) que H202 (agua oxigenada). Roto el equilibro, se pierde credibilidad, confianza y sentido. Todos tendremos menos lectores. Ya lo dijo el genial Arthur Schnitzler en su aforismo: “Cuando la fidelidad no es un regalo mutuo, es la más estúpida de todas las dilapidaciones”.

Algunos interrogantes abiertos:

– ¿Por qué no es posible que existan como en otros paises alianzas verticales (editores-libreros) más claras entre los que tienen interés real en mantener el ’fondo’?.

– ¿Por qué no se dice con claridad que algún gran grupo mantiene casi en exclusiva una política basada en el descuento para asegurar su posicionamiento en el Punto de Venta?

– ¿Por qué sigue sin abordarse con seriedad una reflexión sobre la calidad en la edición?. ¿Será uno de los témas que abordará el observatorio de la lectura que, parece, se creará
en breve?

-……..

¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar

Autor: Luxio Ugarte
Título: ¿Sinfonía o jazz?. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas
Páginas: 405
Año Edición: 2005
Editorial: Granica
ISBN: 84-7577-720-1

Comentario

Empecemos por lo negativo para terminar con buen sabor de boca. Es una lástima el poco cuidado que se ha tenido en algunos aspectos de la edición del libro como son la correción ortográfica y la adecuada numeración de las notas, sobre todo, en el último capítulo.

Libro, fruto de horas de entrevista y charla estructurada posteriormente para que por medio del lenguaje coloquial de preguntas y respuestas salgan a la luz algunas de las claves más interesantes del modelo Irizar. Hay una por encima de todas que ya podemos adelantar: las personas y el sentido y coherencia de todo lo que se hace.

Se nos presenta, casi, como el ’testamento empresarial’ de Koldo Saratxaga que a los cincuenta y pocos años, tal y como había prometido se jubilara. Si no recuerdo mal, creo que será este mismo mes.

Recojo a continuación cuatro o cinco pinceladas-frases del mismo que probablemente vendrían muy bien, también, en el sector del libro.

• Empresa sensible….Al final dedicamos el sesenta o el setenta por ciento de nuestro tiempo activo a trabajar. Aún así, es difícil pensar que el trabajo no te influye en tu vida activa ni lo hace en la de los que te rodean. Es imposible afirmar eso con un mínimo de rigor…Si en ese ámbito profesional no tienes ciertas alegrías, por los ingresos, por el futuro, por lo que compartes, por las relaciones personales, el estado emocional con el que sales y llegas a casa será diferente y el entorno familiar se va a ver absolutamente influido. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 102-103)

• Por eso cuando me preguntan; ¿cuál es la receta, dónde está lo esencial, lo importante, dónde hay que focalizar el esfuerzo?, la respuesta es sencilla, creer en las personas. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 133)

• El término gestión del conocimiento no me gusta en absoluto, lo he expresado muchísimas veces. El conocimiento no se gestiona, el conocimiento está en las personas y a éstas no se les gestiona como a los recursos….De aquí proviene mi teoría de que el conocimiento no se gestiona. Se puede gestionar la información, creando redes de fácil acceso y amplia cobertura; se pueden gestionar los medios con que cuenta la organización para facilitar a las personas su labor de creatividad. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 278 y 279)

• Lo que he experimentado lo conozco y sé hacerlo. Quizá de aquella realidad surja la firmeza con la que creo que sólo se adquieren conocimientos cuando se experimenta de verdad………Sigo creyendo que con la práctica es como más se aprende y por eso me parece que la experiencia, vivida, con ganas, es puro conocimiento. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 54 y 78-79)

• Siempre he creído que nadie es imprescindible y la vida así lo demuestra. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 374)

Recomienda un libro

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Según se va acercando la fecha del 23 de abril, Dia Internacional o Mundial, no me acuerdo bien, del Libro y del derecho de autor, surgen al mismo tiempo, lo cual dificulta su visibilidad un conjunto de iniciativas que, quizás, bien temporaliza, tendrían más efecto: el de la constancia y el trabajo continuado y no el del día espectáculo.

Siempre queda la sensación del empacho de un día o una semana y del ayuno anual. Quizás la lógica nutricional lectoral debería ser más la de un régimen sostenido que la de las ’comilonas’ en pocos días.

Entre las acciones propuestas resalto una, seguro que hay muchas más, que me parece, en su planteamiento interesante y que lleva el título de Recomienda un libro. Permite, a través de la web, hacer una recomendación personalizada. Es cierto que algunas librerías que comercializan a través de internet existe, también, la posibilidad de hacer comentarios o recomendaciones sobre libros completos.

Lo diferente, en lo que aquí se nos propone, es el enfrentarte sin relación comercial y con un formulario en blanco con poder señalar con total libertad el qué y a quién recomendarías, uniendo, de esta manera el libro a la persona.

Sería bonito ver, después, qué sentimientos, gustos e ideas han viajado a través de estos mensajes.

El primero mío ha sido para J.N. con quien tengo hoy un trasiego telefónico y de correo electrónico.
He recomendado el siguiente libro: Tant qu’il y aura des livres de Laurence Santantonios y editado por Bartillat. Le ponía en el comentario breve (no permite más que 200 caracteres): Reflejo en francés de lo que también pasa en España con el sector del libro. Espléndido en su amenidad y manera de enfocar los temas. Incluía algo más, pero queda en el ámbito privado.

El libro necesita amantes. Amantes ardorosos de toda raza y condición. Libreros, no solamente vendedores de libros. Educadores, no solamente funcionarios de educación. Editores, no solamente productores de libros. Legisladores, no solamente parlamentarios de oficio. (Santiago Cámara; El libro necesita amantes; El Mundo 14/04/2000) Un recuerdo cariñoso.

Lectura y televisión ¿tan distintos?

Infonomía me ha permitido, a través de un artículo de Miguel Ángel Prats, acceder a un conjunto de consejos para ver la televisión. El origen de los mismos es chileno y ello se refleja en algunos de los giros y expresiones del documento.

Nos hemos permitido un pequeño juego que ha sido el de adaptar dichos consejos para el libro.Aunque es un poco largo, creemos que merece la pena. Este ha sido el resultado:

Una responsabilidad importante de los padres.

LOS LIBROS Y LA LECTURA

1. Los padres debemos enseñar a nuestros hijos tanto a leer libros enriquecedores, como a no leer aquellos que puedan ser inconvenientes o que puedan afectarlos en su desarrollo integral como personas. Si los padres no enseñamos a leer a nuestros hijos, ¿quién lo hará por nosotros?

2. Podemos enseñar a los hijos a que no hay que leer cualquier cosa, sino determinados libros. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y de discriminación, que los habilitará para leer aquello que nos conviene y no lerr aquello que no nos conviene. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿qué libro quieren leer?, en lugar de ¿quieres leer? No olvidemos que la lectura utilizada con el criterio de ayudar a la educación de los hijos puede ser una herramienta muy eficaz.

3. Para crear un criterio de selección al momento de leer, es preciso evitar tener libros delante cuando no haya nadie leyendo un libro determinado. Siempre es positivo preguntarse: ¿Es necesario que en este momento haya libros para leer a la vista? Cuántas veces los libros están metidos en bibliotecas y librerías sin que nadie esté realmente dispuesto a seleccionar uno en concreto para leerlo. Si los quitamos de en medio si no se van a leer, no sólo ahorramos energía y dinero, sino que lo más importante, ganamos espacio y tiempo para nosotros mismos y para la familia.

4. Un buen modo de afirmar las ideas anteriores es no tener a mano varios libros a la vez. La costumbre de leer varios libros a la vez y de cambiar continuamente de uno a otro, es contrario al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos. Por otro lado, “la lucha” por querer leer el mismo libro muchas veces es injusta e inconveniente, ¿no sería preferible acordar de antemano qué va a leer cada uno, para no ser esclavos de los ‘varios’ libros, que nos lleva por un vagabundeo interminable que no permite concentrarse ni entender ningún libro? Si el “picoteo de libros” es inevitable, porque se está buscando qué nos puede gustar, al menos es conveniente enseñar que hay gustos para todos y todos tienen opinión, y que la selección de los libros no es monopolio del mayor, el más fuerte o el dueño de la casa, para así enseñarles a respetar los derechos y los gustos de cada uno de los miembros de la familia.

5. No es conveniente que nuestros hijos tengan una biblioteca en su habitación. Esta costumbre incentiva el aislamiento de nuestros hijos, provoca una adicción a los libros y es contrario a la vida de familia. Tengamos presente que una adicción desordenada a los libros impide el juego de nuestros hijos, el crecimiento de su creatividad y afecta, inevitablemente, la convivencia familiar.

6. Es siempre conveniente tener un horario preestablecido para leer. Como todas las cosas, los libros tienen “su lugar” en la vida familiar, junto a otras actividades. En este punto debemos tomar conciencia que nuestro día sólo tiene 24 horas, y si le restamos el tiempo en que dormimos y trabajamos o estudiamos ¿cuánto tiempo libre nos queda? ¿Es necesario dedicar el escaso tiempo libre que tenemos sólo a leer? ¿Dónde queda el tiempo para el juego, la amistad, la cultura, la imaginación y la convivencia familiar?

7. No usemos los libros como una “niñera de papel”, dado que ellos no cuidan verdaderamente a nuestros hijos, especialmente si les dejamos leer “lo primero que cae en sus manos”. Recordemos que los libros no pueden dar cariño, ni son capaces de advertir a los niños de un eventual peligro. Cuando ambos padres trabajan, este criterio es especialmente importante.

8. No tengamos libros encima de la mesa cuando almorcemos o comamos en familia. Cuando se está juntos, durante las comidas, toda nuestra atención debemos ponerla en compartir con nuestros hijos y cónyuge, cuidando ese verdadero tesoro que es estar juntos y con tiempo para conversar y conocernos mejor. No arruinemos o desperdiciemos los mejores momentos en familia “metiendo en medio” un o varios intrusos como invitados principales, que nos obliga n a leerlos.

9. La capacidad de imitación que tiene el niño debemos orientarla hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares, por ejemplo deportistas, hombres ilustres, héroes de nuestra historia, personas destacadas en la ayuda a los demás, poetas, etcétera, y no hacia “héroes imaginarios”, “monstruos”, o personajes inexistentes. De esta forma, pondremos a su alcance las vidas de personas que han pasado haciendo el bien, y que merecen ser imitadas.

10. Los padres debemos tratar de leer al mismo tiempo que nuestros hijos. De esta forma podremos conocer verdaderamente los contenidos de los libros que leen para tener, así, juicios más apropiados al momento de emitir nuestra opinión sobre sus lecturas. Leyendo con ellos nos podremos dar cuenta de sus gustos o preferencias, y los efectos que los distintos libros pueden producir en cada uno de ellos.

11. Echarle la culpa a los libros es la salida fácil. No conviene que los padres renunciemos a la posibilidad de que en la casa se lean siempre buenos libros, teniendo presente que entre todo lo publicado, si buscamos, podremos encontrar casi siempre buenos libros, y que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad de ser los principales formadores de nuestros hijos.

12. La experiencia demuestra que no es conveniente que los niños y jóvenes puedan leer el libro que se les antoje, sobre todo los más pequeños. Tampoco conviene dar por sentado que todos los libros llamados infantiles o de dibujos tienen un contenido adecuado para su edad.

13. Los padres debemos informarnos del contenido de los libros. Cualquier libro que incluya sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etcétera, no es apto para niños. Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los lean. Para lograr esto, se pueden consultar las guías elaboradas por los libreros, las orientaciones de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y revistas especializadas como, por ejemplo clij o Babar.

14. Una vez informados del contenido de los libros, respetemos las indicaciones de los mismos: – para todo niño; – para niños mayores de 7 años; – para niños mayores de 12 años, establecidas, en muchas ocasiones, por los propios editores para el cuidado de los niños.

15. Hay que tener presente que los hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito de la familia. Cuidemos de explicar a nuestros hijos que los principios e ideales de los héroes o heroínas de los libros son, la mayoría de las veces, difíciles de aplicar en la vida diaria, donde a diferencia de los libros, cada acto tiene un costo y una consecuencia positiva o negativa para ellos mismos.

16. Con imaginación y creatividad los padres de familia podemos esforzarnos en buscar alternativas a los libros, fomentando el deporte, las visitas a museos y parques naturales, las sesiones de teatro, la proyección de vídeos, las conversaciones familiares, las prácticas de acciones solidarias a favor de los demás, etcétera.

17. La “cultura del texto” debe llegar a los niños por medios que no sean exclusivamente los libros. Enseñémosles a nuestros hijos que fuera de los mismos existen los periódicos, los murales, las revistas, internet, el teletexto, etcétera . En este mundo hay tanto que ver y que mirar. Pero es necesario que, como padres, lideremos este esfuerzo, no perdiendo la capacidad de admiración, para que nuestros niños sigan nuestro ejemplo.

18. Inevitablemente, y no obstante nuestros esfuerzos, habrá contenidos de libros contrarios a nuestros valores, que nos parezcan inconvenientes o negativos para nosotros o nuestros hijos. Por ello fomentemos en familia el análisis crítico del contenido de los libros. Para eso, acostumbremos a nuestros hijos a saber ver y distinguir lo bueno y lo malo que pueda contener un determinado libro.

19. Los padres tenemos que fomentar que los libros sean analizados y materia de conversación en reuniones de familia, por ejemplo en las comidas. Esto no sólo enriquece la comunicación familiar, sino que es una excelente manera de conocer y dar un apoyo concreto a la educación de los valores de nuestros hijos.

20. Las familias, de a poco, pueden crear una biblioteca con obras de interés para los niños, que contengan temas variados y entretenidos. Esta práctica no solo fomentará el gusto por la cultura y la entretención en familia, sino que les servirá para ir creando un criterio selectivo al momento de acercarse a la lectura.

21. Algunas revistas pueden ser tan peligrosas como los malos libros. Los padres debemos estar muy atentos para que las publicaciones no conviertan a nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que leen. La gran oferta de bienes que existe en la puede ayudarnos a educar a nuestros hijos en un “consumo inteligente”, basado en la satisfacción de las reales necesidades, más que la de los gustos. Nunca hay que hacer caso de la publicidad de juegos que inciten a la violencia, a la discriminación, y al racismo.

22. Los padres de familia, tenemos el derecho y el deber de iniciar a nuestros hijos en una positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada del amor humano y del sexo les sea trasmitida a través de cualquier medio, y en particular los libros.

23. No podemos dejar que nuestros hijos lean libros de mala calidad. Si estos libros son leidos por nuestros hijos, confundirán la realidad con la ficción, se desorientarán y equivocarán al comprender y valorar el sentido de la vida. Transigir con la mala calidad de libros inadecuados para los niños, dejando que los lean, equivale a hacerse cómplice de lo que sabemos distorsiona los valores que le servirán de fundamento para el resto de su vida, y atenta contra los derechos de la infancia.

24. Hay que evitar, a toda costa, que el leer se convierta para los niños en un premio o castigo.

25. Los padres de familia podemos organizarnos para exigir unas lecturas de calidad, especialmente para edades infantiles. Las actitudes groseras, los hábitos y comportamientos antisociales, las obscenidades del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la apología subliminal o directa de conductas reprochables, la discriminación de la mujer o su utilización como objeto sexual y cualquier menosprecio a la vida humana, deben ser erradicados, especialmente de los libros que tengan a los niños como destinatarios.

26. Ante una producción editorial infantil con baja, discutible y reprobable calidad, los padres de familia tenemos la ineludible responsabilidad de poner en marcha una crítica constructiva, ejerciendo así nuestros derechos ciudadanos. Asimismo, y como contrapartida al esfuerzo realizado por muchos de quienes trabajan en el ámbito de la edición y del libro, es conveniente incentivar los buenos libros, resaltándolos y difundiéndolos entre nuestros amigos.

27. El ejemplo es la herramienta más eficaz que tenemos los padres en nuestras manos. Si leemos mucho, o postergamos nuestros deberes o actividades familiares o recreativas con nuestros hijos por leer, o leemos libros de mala calidad, ¿con qué criterio vamos a evitar que nuestros hijos lean libros negativos para ellos?

La televisión no obedece a la lógica de la escritura, sino a la de lo audiovisual. Es un contenedor voracísimo. Lástima que falten los contenidos. (Franco Ferrarotti; Leer, leerse; Península, pag. 36). A veces, esto también pasa en los libros.

Un nuevo mapa de situación

Se acaban de celebrar, ayer, elecciones en el País Vasco. Como siempre, en el calor y la ’euforia’ de la noche, todos han ganado y todos se muestran satisfechos. Perece que aplicasen la teoría de juegos en las palabras, pero poco en la realidad, pensando que si ganan todos también ganaremos los ciudadanos.

PNV-EA por ser la fuerza política más votada, aunque haya perdido 100.000 votos. En los fríos números sería cierto que son los que han ganado.

El PSE-EE, que es el único partido que ha subido en votos, se considera ganador por cambiar la tendencia y recuperar el segundo puesto.

Ambos, PNV y PSE, reclaman la centralidad.

El PP por haber conseguido mantener una cuota de 15 parlamentarios cuando todos parecían augurarle una mayor debacle.

EHAK, por haber aglutinado el voto de la izquierda abertzale. De hecho ha sacado más votos que los que sacó Batasuna en las últimas elecciones.

Ezker Batua, aunque no ha conseguido los 100.000 votos que deseaban por seguir manteniendo sus tres diputados.

Aralar, por conseguir por primera vez entrar en el Parlamento Vasco.

En estas elecciones, lo explico para los de fuera, hay un hecho francamente curioso que, en algún momento, los partidos deberán explicar y ponerse a ello para solucionarlo. El hecho es el siguiente: se eligen 75 parlamentarios, 25 por cada Territorio Histórico lo que supone que el voto de un alavés vale cuatro veces más que el de un vizcaíno. Uno no consigue entender por qué esto es así.

Los partidos se van a tener que sentar a hablar, pactar y negociar.

Amos Oz en su estupendo libro Contra el fanatismo señala algunas reflexiones que me permito traerlas a colación.

– Relativismo: Imposible no desarrollar un sentido de relativismo, un sentido de la perspectiva, y cierta triste ironía sobre cómo el ocupado se convierte en ocupante, el oprimido en opresor, sobre cómo la víctima de ayer puede fácilmente convertirse en verdugo, sobre la facilidad con que cambian los papeles. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 81)

– Iguales: La semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 21)

– Finales abiertos: La habilidad de existir en situaciones con final abierto, incluso de aprender a disfrutar de dichas situaciones, de aprender a gozar de la diversidad, puede también ayudar… Intento hacer hincapié en la necesidad de imaginarnos unos a otros. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 34)

– Acuerdos: En mi mundo la expresión “llegar a un acuerdo, a un compromiso” es sinónimo de vida. Y donde hay vida hay compromisos establecidos. Lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es integridad, lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es idealismo, lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es determinación. Lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo es fanatismo y muerte. Llevo cuarenta y dos años casado con la misma mujer, así que algo sé de acuerdos. Y cuando digo acuerdo no quiero decir capitulación, no quiero decir poner la otra mejilla al rival o a un enemigo o a una esposa, quiero decir tratar de encontrarse con el otro en algún punto a mitad de camino. Y no hay acuerdos felices: un acuerdo feliz es una contradicción. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 92-93)

Todo esto vale no sólo para la política, sino para cualquier tipo de organización y relación. Os puedo asegurar que, también, vale, por lo menos, para la vida empresarial.

Lectores que no lean

Leo unas declaraciones de Luis Mateo Díaz aparecidas en el Diario de León en las que afirma que los editores buscan lectores que no lean.

Hace poco, en una charla distendida con profesores de la Universidad de Deusto, comentábamos la necesidad de que los estudios sobre hábitos lectores asumiesen con más claridad un planteamiento cualitativo y no sólo cuantitativo que es el que se resalta más en los estudios actuales. Comentábamos, también, que los estudios parecían responder más a una óptica industrial preocupada exclusivamente de la producción que a planteamientos culturales y cualitativos más cercanos a la calidad y al sentido de lo que se hace.

Si realmente los autores empiezan a ser conscientes de que el libro como industria cultural empieza a no ser su campo de juego alguien debería empezar a pensar ya en serio de una véz qué está pasando y cuál es la mentira que no se quiere sacar a la luz que está sirviendo como coartada para el funcionamiento del sector.

A este paso las palabras de Félix de Azúa las tendremos que acabar olvidando:

’La industria editorial no es una industria cualquiera. Tendemos a creer-por hábito materialista- que lo mismo es fabricar cañones que mantequilla. Sin embargo, no parece cierto. El desproporcionado riesgo que corre este libro, sin ningún abrigo, sin ningún apoyo, echado a su destino en espera de que seduzca por su cuenta, es de una naturalidad angelical. La industria editorial es un negocio como cualquier otro, pero conserva todavía algunos hábitos del humanismo clásico. Por ejemplo, parece persuadida de la fuerza propia sustantiva del libro y conserva una fe atávica en el valor espiritual de la mercancía. Así pues, ¡homenaje aquí a todos los editores, incluídos los más chatarreros! (Félix de Azúa).

Libreros y promoción de la lectura

Leo con cierta sorpresa, todo hay que decirlo, las declaraciones de Gloria Mañas, presidenta del Gremio de Libreros de Valencia, que no de la Comunitat Valenciana, en relación a la competencia desleal que parecen suponer las campañas institucionales de promoción de la lectura.

La postura que parece mantenerse por Gloria Mañas plantea algunos interrogantes y conclusiones que pueden no dejar en muy buen lugar a los libreros:

1. ¿Lectura es igual a compra de libros?. ¿Se es consciente de que el 50 por ciento de la población sigue sin leer y que será raro que entre a las librerías?.

2. ¿Existiría el actual porcentaje de compradores sin campañas de este tipo?

3. ¿Las Bibliotecas deberán dejar de existir porque permiten la lectura gratuita? o ¿deberán los lectores de las bibliotecas pagar un canon que la administración deberá dar a los libreros por libros no comprados?

4. ¿Son los libreros los que tienen que vender en todas las conferencias que se monten con escolares y si no se vende no se puede regalar ningún libro?

5. ¿Qué acciones positivas proponen los libreros para superar esta cultura de la queja?. ¿Qué proyectos atractivos son capaces de presentar los libreros?. ¿Deberían ser pagados, esos proyectos, con fondos públicos si luego su finalidad va a ser la compra de libros que, algunos, podrían leer e interpretar como el lucro de los libreros?

Todo ello tampoco quiere decir que a uno le gusten todas las actividades y programas que se realizan bajo los paraguas de los Planes de Fomento de la Lectura, pero de ahí a hablar de competencia desleal y no denunciarla donde hay que denunciarla de verdad es hacer un flaco favor al valor de las palabras y de la lectura.

Siempre he tenido la perversa sospecha de que la manera más eficaz de fomentar la lectura sería prohibir los libros por decreto-ley, relegándolos a la más absoluta clandestinidad. (Ángela Vallvey)

¿Vuelven los peores tiempos?

Leo con asombro y tristeza que un grupo de ultras ha intentado agredir a Santiago Carrillo y a otros participantes de un acto que se estaba celebrando en la Librería Crisol de la calle Juan Bravo de Madrid.

Leo, también con agrado, en medio de este ataque a la libertad de expresión, la condena unánime de los dos partidos mayoritarios a la que también se une la de Izquierda Unida.

Aplaudo y me uno a la rápida respuesta de los libreros españoles a través de CEGAL y hago mías las palabras de Paco Puche: El librero deberá ser un agitador social con su presencia activa y beligerante en el entorno urbano y social circundante, a través siempre de la cultura, y por medios relativos al libro. (Francisco Puche; Un librero en apuros. Memorias de afanes y quebrantos; Genal; pag. 45-46)

A la sombra del observatorio de la librería

He leído en el número 186 de Delibros una información sobre el Observatorio de la librería que me ha dado luz para algunas reflexiones:

1. Toda librería, como mínimo, debería tener en cuenta los siguientes indicadores:

a. Ventas por metro cuadrado

b. Ventas por trabajador

c. Rotación y estocaje mínimo.

2. Los editores deberían reconocer que:

a. En muchos de los libros que editan no tienen una estrategia clara de edición. . “Muchos títulos se dirigen a un mercado que no es capaz de digerirlos; son libros que salen sin una estrategia adecuada de comunicación o sin un cliente final claro. Son ejemplares de vida efímera con muchas dificultades para llegar a su lector, porque ni siquiera está claro que éste exista, y que se acaban convirtiendo en libros de ida y vuelta; son libros que muchas veces no se venden porque quedan en terreno de nadie. Mientras, se trata de saturar la demanda llenando las mesas de novedades con lo que se produce el efecto pila: se acumula un masivo de libros que se acaba devolviendo…Si el mercado fuese capaz de mostrar el libro, éste acabaría llegando a su lector” (Francisco Martínez)

b. Existe una clara falta de criterios de calidad. El editor debería realizar un filtro de calidad que no hace.

c. Deben reconocer que es imposible llegar a todos los puntos y que, como consecuencia, es necesaria disponer de una buena estructura informacional para que sí sepan todos, en cambio qué se edita y la existencia o no de ejemplares. Los libros no pueden estar en todos los sitios, pero la información sí.

3. Si todo el sector quiere seguir manteniendo el marchamo cultural debería pasar por reconocer algunos elementos básicos que permitan, precisamente el dedicarse con seriedad a esa labor cultural:

a. La tecnología se debe convertir en la infraestructura del sector y ello, en cada uno de los casos, debe suponer, fundamentalmente lo siguiente:
i. El editor debe utilizarla para tener a disposición de la cadena la información de su catálogo y de las futuras publicaciones perfectamente actualizada en relación a precio y estado de los libros.

ii. Los distribuidores deben disponer de una información de la posible existencia o no de ejemplares y los tiempos posibles en los que pueden ser servidos al punto de venta.

iii. El punto de venta debe disponer de una buena gestión de consulta y pedidos que sustentándose en los dos elementos anteriores le permita atender de la manera más precisa a las necesidades y demandas de cada uno de los clientes. Ello debe permitirle el centrar su trabajo en el servicio y la cercanía que, según la estrategia de negocio, puede ser:

1. Física. Geográficamente cercana al cliente.

2. ‘Emotiva’. Vivencialmente cercana, bien por estilo, temática, intereses.

3. Comunicacional. Hacer llegar la información que interese donde el cliente esté.

b. Se debe por lo tanto plantear una inversión racional en la tecnología necesaria, siendo conscientes que “Las inversiones del sector del Libro en España no destacan por una dedicación a la alta tecnología” . Para ello se pueden manejar algunos criterios:

i. Un cumplimiento, en el caso de las librerías, de los ratios señalados más arriba.(Quien esté interesado en las cifras de los mismos los puede solicitar a jmbarandiaran@euskalnet.net)

ii. Una aceptación de compartir la inversión. Se debe reconocer la escasa rotación del producto y la dificultad de recuperar inversiones. Se propone una ayuda de hasta un 50%.

iii. Unas cantidades que podrían rondar como inversión global los 7.000 euros para una librería pequeña.