Tiempo, lentitud y lectura 1

Ya hace unos meses Alfons Cornella situaba, en un breve artículo al tiempo como elemento central al hablar de la soberanía del tiempo..

El planteamiento guarda una cierta relación con el libro que comentábamos ayer y con otro anteriormente comentado que lleva por título “Del buen uso de la lentitud”.

El propio Cornellá hace referencia a la conveniencia de tener tiempo y silencio para poder leer con tranquilidad. Aquí es donde hoy me quiero parar.

Ya escribíamos ayer que a la hora de comentar el libro Elogio de la lentitud íbamos a dejar para un tratamiento aparte el tema de la lectura.

De muchas de las lecturas que voy haciendo, casi de todas, voy tomando notas que después voy clasificando y que me permiten una cierta ’relectura’ de lo leído. Me ha resultado curioso ver reflejada esta práctica de lectura lenta o quizás de lectura reflexiva en el libro de Honoré cuando cuenta la siguiente experiencia:

Dale Burnett, profesor de educación en la universidad de Lethbridge, ha descubierto una versión de alta tecnología de la lectura lenta. Cada vez que lee un libro de cierta importancia (las novelas de aeropuerto no son aplicable) escribe un diario cuyo soporte es una página web de internet. Después de cada sesión de lectura introduce en la página citas memorables e impresiones, detalles básicos sobre el argumento y los personajes y cualesquiera reflexiones que le inspire el texto. Burnett sigue leyendo el mismo número de palabras por minuto, pero tarde de dos a cuatro veces más tiempo en terminar un libro…Observo que ahora tengo una apreciación mucho mejor de los libros que leo-dice-. La lectura lenta es en cierto modo un antídoto del estado continuo de aceleración en que nos encontramos en este momento. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 189)

Supone la constatación de la existencia de ’niveles’ de lectura y la necesidad de pasar de una lectura impulsiva a una lectura reflexiva que el ’tiempo de lectura mecánico’ no facilita. Implica la necesidad de buscar un ’segundo tiempo’. Conozco una persona que también realiza esta segunda lectura y que ya desde hace años va elaborando una ficha de cada una de sus lecturas. ¿Supone ello leer menos?. No. Supone leer más profundo e ir contra algunos ritmos que nos imponemos en nuestra propia vida como nos describe Pierre Péju:

Atravesé aquellos días y sus distintas velocidades, sin momentos de verdadera lectura… Nunca me tomé el tiempo para leer, como me gustaba y sabía hacerlo, durante aquella primavera. ¿Dónde y cuándo habría leído? Existía la urgencia de la aventura. Siempre algo que hacer, siempre algo nuevo. En aquel tiempo dilatado, sufríamos una especie de intoxicación por acción, una intoxicación por asamblea general, por organización y por colectivo, que nos obligaba a mantener a distancia la soledad y la singularidad (…) (Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 68) ……

Editores ¿independientes?

• Una editorial literaria se define por su relación con el autor…….Este respeto debe reflejarse en la fidelidad del editor a sus autores. Los editores literarios, en el sentido estricto del término, siempre actuaron según esa norma, al basar su cometido no tanto en el libro aislado prometedor de éxito, como en la obra y el escritor como conjunto. (Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 24 y 31)

En El País Semanal de este domingo pasado, 24 de abril, y a la sombre, supongo, del Día Mundial del Libro y del Derecho de autor, Rosa Mora recoge en un artículo, bajo el título Gente de letras las reflexiones, si no he contado mal de 21 editores más o menos independientes. Sí es cierto que todos ellos, o casi, trabajan en sellos editoriales no excesivamente grandes, aunque en algunos casos hay una clara dependencia y relación con algún gran grupo editorial.

Recojo algunas de las opiniones que me han parecido más interesantes.

La apuesta

– Somos ludópatas. Apostamos a partir de nuestra intuición
– Detrás de cada apuesta hay lecturas, conocimiento y curiosidad

El negocio

– Es un ecosistema muy delicado, frágil
– Es un sector fuerte, quizá el más potente de la industria cultural, pero se ha metido en una dinámica de la que nadie sabe cómo salir y cuyas consecuencias en el futuro son imprevisibles.

La sobreproducción

– En el 2003 se devolvieron 65 millones de libros, 12 más que el año anterior.
– El número de títulos publicados no deja de crecer.
– Las librerías no dan abasto.
– Los editores enloquecen por promocionarlos antes de que desaparezcan; si mp, serían clandestinos, dicen.
– Es difícil no tener la sensación de que tantos libros no dejan ver la literatura.
– Lo malo es que salen muchos libros malos.
– A alguien ajeno al sector le cuesta entender que los males que les aquejan vengan de los bajos niveles de lectura y no de la sobreproducción de títulos.

Los editores

– Nuestro secreto es saber decir no el 99,9% de las veces. Nuestro dogma: la honestidad. No publicar libros sin saber por qué los publicamos.
– Tengo la impresión de que hay una crisis generalizada del modelo que han querido imponer los grandes grupos. No parece casual que los nuevos directivos del negocio del libro provengan no del libro, sino del negocio.
– Los grupos (editoriales) y la literatura no sellevan bien. A éstos les importa más lo que se vende que lo que se lee.
– La principal diferencia está entre las editoriales que hacen ediciones culturales y las que hacen ediciones coyunturales.

Elogio de la lentitud

Autor: Carl Honoré
Título: Elogio de la lentitud. Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad
Páginas: 253
Año Edición: 2005
Editorial: RBA
ISBN: 84-7871-249-6

Comentario

Jordi Nadal comentaba hace poco en relación a este libro: Aunque algo ingenuo (los hippies wasp son entrañables si sabes de dónde vienen), es una obra con puntos de vista muy estimulantes. Cae, también en un enfoque funcionalista y poco sistémico, pero no conviene dejar de lado algunas de las reflexiones, propuestas y sugerencias que plantea.

Las relacionadas más directamente con el libro y la cultura las abordaremos en otro momento porque plantean algunos temas de interés que merecen la pena abordar más despacio.

Al abordar en cada capítulo una ’faceta de la vida’ y plantear a través de esta estructura dar un cierto tratamiento igualitario a la salud y la gastronomía, por ejemplo, se cae, quizás en el error de pensar que todo tiene el mismo peso. Aún con ello, merece la pena leerlo, con calma o, mejor, don su tempo adecuado.

Algunas frases a resaltar

– En el puesto de trabajo moderno, donde todo ha de hacerse en períodos de tiempo rígidos, la velocidad es la máxima importancia. El correo electrónico y los teléfonos móviles exigen una respuesta inmediata y, a la vuelta de cada esquina, hau una fecha tope….El problema es que muchos de nosotros estamos sometidos de manera permanente a la presión de la fecha límite, lo cual deja escaso tiempo para el sosiego y la recuperación. Las cosas que necesitan lentitud (planificación estratégica, pensamiento creativo, fomento de relaciones…) se pierden en el alocado apresuramiento por mantener el ritmo, o incluso sólo para parecer ocupado. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 173-174)

– Las escuelas lentas posibilitan la invención y la respuesta al cambio cultural, mientras que las escuelas rápidas se limitan a servir siempre las mismas viejas hamburguesas. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 209)

– Un objeto hecho a mano, como un chal de punto, por su carácter único, sus caprichos e imperfecciones, lleva la huella de su creador. Percibimos el tiempo y la meticulosidad que ha dedicado a su obra y, en consecuencia, sentimos hacia ésta un mayor vínculo afectivo. En el mundo actual, donde resulta tan fácil, tan barato y tan rápido comprar cosas, lo que compramos ha perdido su valor –sigue diciendo Murphy-. ¿Qué valor tiene un objeto si puedes comprar diez idénticos en el mismo instante?. Cuando una cosa está hecha a mano, significa que alguien le ha dedicado tiempo. Eso le da auténtico valor. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 182)

– Los cerebros electrónicos son increíblemente rápidos, exactos y estúpidos. Los seres humanos son increíblemente lentos, inexactos y brillantes. Juntos son poderosos más allá de lo imaginable. Por ello, las personas más inteligentes y creativas saben cuándo es el momento de dejar que la mente divague y cuándo han de dedicarse con ahínco al duro trabajo. En otras palabras, saben en qué momento deben pensar con rapidez y en qué momento deben hacerlo lentamente. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 106)

Cuando el cortoplacismo censura la selección…

…Tradicionalmente, la cultura nunca fue asunto de los más, sino de los menos, fue cosa de la riqueza y a menudo del azar. Quien lucha en este terreno por una trasformación, cree que la cultura debe democratizarse; quien entiende por cultura un proceso de humanización de la vida cotidiana, ineluctablemente entra en conflicto con su tiempo, y esto es válido especialmente para el editor que no participa en la caza del simple bestseller, sino que publica libros para apoyar lo que puede y debe ser, es decir, lo que es progresista, en oposición a lo que simplemente es, es decir, lo puramente afirmativo. (Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 19)

Infonomía es un ámbito excelente en papel, web, vía correo electrónico y, a veces, hasta en persona con algunos infonomistas para oxigenar las ideas e intercambiar experiencias, en el sentido de pensamiento llevado a la acción.

Jordi Nadal y Paco García escriben con cierta asiduidad una sección denominada libros o velocidad que ahora, estupenda idea, podemos algunos releer y otros leer por primera vez en formato libro.

El último artículo, que me permito trascribir tal cual con permiso de Jordi Nadal llevaba por título Cuando el descuento censura la selección y dice así:

Cuando el descuento censura la selección

Viajo por librerías del Latinoamérica a menudo. En algunos países, veo librerías notables que han pasado a premiar (cuando no sólo a exponer) libros que importan en mejores condiciones, pero que no dan una imagen fiel de una selección completa, equilibrada y, por tanto, acorde con la función social del librero.
(Tiempo estimado de lectura: 2 minutos)

Es legítimo buscar la rentabilidad (no debe ser fácil gestionar una librería), pero hay que vigilar cuando la búsqueda de la rentabilidad entra en colisión con la esencia de la librería. Sucede, me dicen, lo mismo en España.

Cuando en la librería el descuento se “nota” en los espacios, en la exposición, en la presencia, se pierde ecuanimidad, se pierde fisonomía, se pierde orientación, se pierde credibilidad y el cliente habitual, el avispado, pasa a “notar” que está siendo utilizado: se ha roto un pacto esencial entre librero y lector: yo te ayudo con mi mejor criterio, tú me otorgas tu confianza.

Cuando en la librería se pierde el equilibro, se pierde la confianza. Todos sabemos a lo que conduce esto: selección parcial, incompleta, arbitraria, cuando no desconcertante. Y otro resultado previsible: siempre vemos los mismos libros.

Hay que ir con cuidado con la selección y su equilibro. No es lo mismo beber H20 (agua) que H202 (agua oxigenada). Roto el equilibro, se pierde credibilidad, confianza y sentido. Todos tendremos menos lectores. Ya lo dijo el genial Arthur Schnitzler en su aforismo: “Cuando la fidelidad no es un regalo mutuo, es la más estúpida de todas las dilapidaciones”

Jordi Nadal (jordi-nadal@telefonica.net )

p.s. Una recomendación de lectura, Elogio de la lentitud, de Carl Honoré, RBA. Aunque algo ingenuo (los hippies wasp son entrañables si sabes de dónde vienen), es una obra con puntos de vista muy estimulantes.

Ya he señalado, alguna vez, que Todo punto de vista es la visión desde un punto. Si cambiásemos la perspectiva dentro de la cadena de valor dentro del mundo del libro podríamos también decir:

Cuando el exceso de publicación censura la selección

Hojeo con frecuencia catálogos editoriales en lengua castellana. En algunos de ellos veo títulos notables que han pasado a ocupar un espacio importante en el acervo cultural, en algunos otros y con más frecuencia de la deseada, veo títulos mediocres, fruto de la inmediatez y de la moda que buscan exclusivamente el dinero fácil y el ocupar espacio inmerecido en la red de librerías.

(Tiempo estimado de lectura: 2 minutos)

Es legítimo buscar la rentabilidad (no debe ser fácil gestionar una editorial), pero hay que vigilar cuando la búsqueda de la rentabilidad entra en colisión con la esencia de la editorial. Sucede, me dicen, lo mismo en España.

Cuando en la editorial el cortoplaciesmo se “nota” en los títulos publicados, en las colecciones, en la presencia, se pierde ecuanimidad, se pierde fisonomía, se pierde orientación, se pierde credibilidad y el librero-cliente habitual, el avispado, pasa a “notar” que está siendo utilizado: se ha roto un pacto esencial entre editor, librero y lector: yo te ayudo con mi mejor criterio, tú me otorgas tu confianza.

Cuando en la editorial se pierde el equilibro, se pierde la confianza. Todos sabemos a lo que conduce esto: selección parcial, incompleta, arbitraria, cuando no desconcertante. Y otro resultado previsible: siempre vemos los mismos libros, el mismo tipo de temas y los mismos autores en casi todos los sitios.

Hay que ir con cuidado con la selección y su equilibro. No es lo mismo beber H20 (agua) que H202 (agua oxigenada). Roto el equilibro, se pierde credibilidad, confianza y sentido. Todos tendremos menos lectores. Ya lo dijo el genial Arthur Schnitzler en su aforismo: “Cuando la fidelidad no es un regalo mutuo, es la más estúpida de todas las dilapidaciones”.

Algunos interrogantes abiertos:

– ¿Por qué no es posible que existan como en otros paises alianzas verticales (editores-libreros) más claras entre los que tienen interés real en mantener el ’fondo’?.

– ¿Por qué no se dice con claridad que algún gran grupo mantiene casi en exclusiva una política basada en el descuento para asegurar su posicionamiento en el Punto de Venta?

– ¿Por qué sigue sin abordarse con seriedad una reflexión sobre la calidad en la edición?. ¿Será uno de los témas que abordará el observatorio de la lectura que, parece, se creará
en breve?

-……..

¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar

Autor: Luxio Ugarte
Título: ¿Sinfonía o jazz?. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas
Páginas: 405
Año Edición: 2005
Editorial: Granica
ISBN: 84-7577-720-1

Comentario

Empecemos por lo negativo para terminar con buen sabor de boca. Es una lástima el poco cuidado que se ha tenido en algunos aspectos de la edición del libro como son la correción ortográfica y la adecuada numeración de las notas, sobre todo, en el último capítulo.

Libro, fruto de horas de entrevista y charla estructurada posteriormente para que por medio del lenguaje coloquial de preguntas y respuestas salgan a la luz algunas de las claves más interesantes del modelo Irizar. Hay una por encima de todas que ya podemos adelantar: las personas y el sentido y coherencia de todo lo que se hace.

Se nos presenta, casi, como el ’testamento empresarial’ de Koldo Saratxaga que a los cincuenta y pocos años, tal y como había prometido se jubilara. Si no recuerdo mal, creo que será este mismo mes.

Recojo a continuación cuatro o cinco pinceladas-frases del mismo que probablemente vendrían muy bien, también, en el sector del libro.

• Empresa sensible….Al final dedicamos el sesenta o el setenta por ciento de nuestro tiempo activo a trabajar. Aún así, es difícil pensar que el trabajo no te influye en tu vida activa ni lo hace en la de los que te rodean. Es imposible afirmar eso con un mínimo de rigor…Si en ese ámbito profesional no tienes ciertas alegrías, por los ingresos, por el futuro, por lo que compartes, por las relaciones personales, el estado emocional con el que sales y llegas a casa será diferente y el entorno familiar se va a ver absolutamente influido. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 102-103)

• Por eso cuando me preguntan; ¿cuál es la receta, dónde está lo esencial, lo importante, dónde hay que focalizar el esfuerzo?, la respuesta es sencilla, creer en las personas. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 133)

• El término gestión del conocimiento no me gusta en absoluto, lo he expresado muchísimas veces. El conocimiento no se gestiona, el conocimiento está en las personas y a éstas no se les gestiona como a los recursos….De aquí proviene mi teoría de que el conocimiento no se gestiona. Se puede gestionar la información, creando redes de fácil acceso y amplia cobertura; se pueden gestionar los medios con que cuenta la organización para facilitar a las personas su labor de creatividad. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 278 y 279)

• Lo que he experimentado lo conozco y sé hacerlo. Quizá de aquella realidad surja la firmeza con la que creo que sólo se adquieren conocimientos cuando se experimenta de verdad………Sigo creyendo que con la práctica es como más se aprende y por eso me parece que la experiencia, vivida, con ganas, es puro conocimiento. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 54 y 78-79)

• Siempre he creído que nadie es imprescindible y la vida así lo demuestra. (Luxio Ugarte; ¿Sinfonía o Jazz. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar; Granica, pag. 374)

Recomienda un libro

recomienda_128x110.gif

Según se va acercando la fecha del 23 de abril, Dia Internacional o Mundial, no me acuerdo bien, del Libro y del derecho de autor, surgen al mismo tiempo, lo cual dificulta su visibilidad un conjunto de iniciativas que, quizás, bien temporaliza, tendrían más efecto: el de la constancia y el trabajo continuado y no el del día espectáculo.

Siempre queda la sensación del empacho de un día o una semana y del ayuno anual. Quizás la lógica nutricional lectoral debería ser más la de un régimen sostenido que la de las ’comilonas’ en pocos días.

Entre las acciones propuestas resalto una, seguro que hay muchas más, que me parece, en su planteamiento interesante y que lleva el título de Recomienda un libro. Permite, a través de la web, hacer una recomendación personalizada. Es cierto que algunas librerías que comercializan a través de internet existe, también, la posibilidad de hacer comentarios o recomendaciones sobre libros completos.

Lo diferente, en lo que aquí se nos propone, es el enfrentarte sin relación comercial y con un formulario en blanco con poder señalar con total libertad el qué y a quién recomendarías, uniendo, de esta manera el libro a la persona.

Sería bonito ver, después, qué sentimientos, gustos e ideas han viajado a través de estos mensajes.

El primero mío ha sido para J.N. con quien tengo hoy un trasiego telefónico y de correo electrónico.
He recomendado el siguiente libro: Tant qu’il y aura des livres de Laurence Santantonios y editado por Bartillat. Le ponía en el comentario breve (no permite más que 200 caracteres): Reflejo en francés de lo que también pasa en España con el sector del libro. Espléndido en su amenidad y manera de enfocar los temas. Incluía algo más, pero queda en el ámbito privado.

El libro necesita amantes. Amantes ardorosos de toda raza y condición. Libreros, no solamente vendedores de libros. Educadores, no solamente funcionarios de educación. Editores, no solamente productores de libros. Legisladores, no solamente parlamentarios de oficio. (Santiago Cámara; El libro necesita amantes; El Mundo 14/04/2000) Un recuerdo cariñoso.