A vueltas con los temas de la propiedad intelectual y la democratización del conocimiento

Si les digo la verdad, no me aclaro con estos asuntos de propiedad intelectual, conocimiento para todos, derechos de los autores, sociedades de gestión y demás elementos colaterales que, parece, van saliendo a la luz sin un orden aparente creando, por lo menos a mí me ocurre, un río revuelto, donde, habitualmente, ganan los de siempre.

Tenía ya hace tiempo anotados (es una manera de hablar del corto y pego) una serie de direcciones y/o noticias sobre el tema que esperaban una ocasión para sacarlas a la luz.

El motivo han sido dos noticias aparecidas hoy en dos medios distintos. Mejor dicho, una noticia y un artículo de Opinión.

La noticia aparecida hoy en La Vanguardia lleva por título La cultura motor de desarrollo y el texto de la misma, en lo fudamental dice:

En las sociedades más avanzadas crece el peso de la cultura en la actividad económica y alcanza porcentajes cada vez mayores en la generación de empleo y de riqueza. En un mundo que se globaliza Catalunya debe apostar por reforzar su perfil cultural, ya no por razones de afirmación identitaria, sino porque con innovación y formación estaremos en mejores condiciones de competir y de destacar, y no sólo en el contexto español. Con este punto de partida se inició el debate que sobre El peso de la cultura en la economía convocó el lunes la Societat Econòmica Barcelonesa d´Amics del País, que preside Miquel Roca, retomando la reflexión que el 28 de febrero se había ya llevado a cabo sobre El compromiso cultural de la sociedad civil.En esta ocasión el profesor Lluís Bonet; el director de Comunicación del Grupo Godó, Màrius Carol; la directora general del Liceu, Rosa Cullell, y Oleguer Sarsanedas analizaron el modelo cultural catalán. Los ponentes hicieron observaciones críticas sobre los modelos francés y norteamericano y se elogió el modelo finlandés, por su red de bibliotecas, los laboratorios de creación… Un mensaje para nuestros políticos: deben mejorar los presupuestos públicos en cultura y debe profundizarse en una legislación que favorezca el mecenazgo cultural. En el debate se habló de la influencia de los medios de comunicación en la cultura, del auge del turismo cultural, de la necesidad de ahondar en la profesionalización de la gestión cultural, del impulso del espíritu emprendedor aplicado al ámbito cultural. Se generaliza cada vez más el acceso a la cultura, que se ha convertido en una realidad económica de primera magnitud. Los ponentes coincidieron en una demanda: que las instituciones y los actores económicos deben tomarse más en serio la cultura como auténtico motor de desarrollo.

Parece que la cultura puede convertirse en motor de desarrollo. Todo ello me recuerda a lo que Vicente Verdú ha llamado el capitalismo de ficción cuando afirmaba que: En el capitalismo de producción la vida era un producto del trabajo, en el capitalismo de consumo un producto de la compra, pero en el capitalismo de ficción la vida es un juego mediático en el que somos nosotros el dueño del mando y su personaje. El capitalismo ha ido convirtiendo en mercancía todo cuanto encontraba. (Vicente Verdú; El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción; Anagrama, pag. 272). Quizás la cultura-creación o sus concreciones sea la nueva mercancía.

Esto, en mi pequeño lío mental se cruza con un artículo aparecido hoy en el Correo en el que bajo el título de Las nuevas tecnologías y la privatización del conocimiento María José Fariñas hace, entre otras, las siguientes afirmaciones:

las recientes proezas de los medios tecnológicos de la comunicación no logran convencernos de que la tecnología ha de ser un instrumento neutro, ni mucho menos ético. Al contrario, cada vez es más grande la diferencia entre los pocos que acceden al control monopólico de la información y del conocimiento científico y tecnológico, y los muchos que carecen de dicho acceso y son víctimas, además, de la manipulación mediática y de la marginación de los nuevos medios tecnológicos de socialización.

El crecimiento cuantitativo de la información no corre parejo al aumento del conocimiento y de su difusión entre todos los ciudadanos. Todo lo contrario, se incrementa la ignorancia como mecanismo de control social sobre la población.

El control del conocimiento se ha convertido en un importantísimo mecanismo de poder. Esto concuerda perfectamente con la defensa mundial de los derechos de propiedad intelectual, industrial y los derechos de patentes de las grandes multinacionales.

Existe, pues, desde hace años una tendencia a la privatización y a la mercantilización del conocimiento, que atenta contra la función cívica, pública y de emancipación que el conocimiento y la transmisión del mismo han de tener para la integración social de todos los ciudadanos. No deberíamos olvidar que el conocimiento no es una simple mercancía.

La mercantilización del conocimiento, unida al monopolio de las nuevas tecnologías de la información, anula la capacidad de desarrollar un pensamiento crítico y, consiguientemente, limita los medios para que to
dos los ciudadanos puedan desarrollar su libertad y su responsabilidad

Curiosamente, han sido al mismo tiempos las Tic las que han permitido, salvando, que ya es mucho decir, todo el problema de la brecha digital, el acceso al conocimiento y la cultura de manera gratuita y abierta. Y así, ante temas relacionados con la propiedad a uno le cuesta entender el problema que parece existir, en algunos casos, para la aceptación de licencias que reconociendo la propiedad desean por parte de sus creadores patentadores o inventores, sea cual sea el caso, permitir un acceso libre, que los denominados “derechos de autor” tal y como están establecidos en la actualidad representan una barrera a la incorporación de la cultura al dominio público, bien común, en una época histórica análoga a la que acompaña la revolución de la imprenta.

Cuando ya hace dos años se escribía lo siguiente:

en realidad, algunos grandes grupos se ocupan de gran parte de las «nuevas» políticas culturales, grupos que han invertido en los sectores económicos anclados en el ámbito cultural (especialmente en las industrias culturales, los medios de comunicación y las tecnologías de la información y la comunicación). En ellos se llevan a cabo elecciones culturalmente decisivas, la mayoría de las veces lejos de Europa, en contextos que se escapan de los procedimientos democráticos y basados en imperativos que son los de la rentabilidad. Se trata de AOL-Time Warner, Microsoft, Disney, Sony, Vivendi o Bertelsmann, que actualmente dominan el paisaje de la sociedad en red y el de la producción y la difusión culturales; (Raymond Weber) y, cuando justamente hoy aparece también la noticia de la compra por parte de Bertelsmann de “Columbia House Company” pues ¡qué quieren que les diga.

Da toda la sensación de que aquí hay gato encerrado y grande.


Anuncios

Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s