Retos del sector. Villar Arellano

En mi opinión, los cinco retos fundamentales que debe afrontar el sector del libro en estos momentos, son:

1. La aparición de nuevas formas de lectura, que diversifican y multiplican la oferta a la que accede el lector, requiere una revisión de conceptos y de técnicas de trabajo por parte de todos los sectores implicados (sobre todo por parte de los mediadores: docentes, bibliotecarios y  libreros).

2. La saturación del panorama editorial y su inestabilidadhacen imprescindible el apoyo al lector para desarrollar criterios de selección y tratar de prolongar al máximo la vigencia de las lecturas que puedan suscitar su interés.

3. La implantación de criterios de mercado en la promoción del libro: la generalización de un modelo cultural basado en el consumo y en la rentabilidad pueden eclipsar interesantes propuestas de creación artística. Es necesario recuperara el valor del riesgo, volver a apostar “contra corriente” y, frente a la globalización del mercado, cultivar el gusto por lo singular.

4. La persistencia de una imagen estereotipada del libro y la lectura: el libro se considera algo valioso, aunque antiguo y aburrido. Hay que contrarrestar estos prejuicios negativos, ajustar la imagen del libro a la nueva realidad cultural y mostrar la vigencia de un material que ofrece múltiples posibilidades prácticas y de entretenimiento.

5. El despegue de las telecomunicaciones: la telefonía móvil y la generalización en el uso de internet permiten vincular la promoción del libro y la lectura a nuevas formas difusión y de contacto con los lectores. Es preciso atender a estas posibilidades sin olvidar los siempre necesarios espacios de encuentro personal.

Villar Arellano   Civican

Quienes deseéis hacernos llegar vuestros “retos” (hasta un máximo de cinco) los podéis enviar al correo jmbarandiaran@euskalnet.net  indicando en el asunto: retos del sector.

Por qué escribir un blog

Las tríadas (conjunto de tres cosas o seres, en este caso, estrecha o especialmente vinculados entre sí) funcionan.

Fernando, Julen, Txetxu, es una tríada, quizás, nacida del azar, que tiene un peso importante en la vida y, después, de la trasparencia y la confianza. Vamos como a saltos, cambiando de posición, cada uno poniendo encima de la mesa lo que sabe, le interesa y le mueve. Buscando puntos de apoyo y de interés moviéndose a ratos de dos en dos o de tres en tres o de dos con el pensamiento puesto en el tercero.

La tríada, Fernando lo sabe, no es sólo triada, sino que de repente, se puede convertir en red y empezar a formar, quizás, nuevos lazos, nuevas tríadas o nuevos nodos, donde todo, aparenetemente se mueve y va y viene con facilidad.

¿Será Fernando un escritor con blog?, ¿tendrá Fernando un blog personal?, ¿será su blog profesional (en el sentido de empleo)’, ¿será de todo y algo más?.

Cada uno hemos llegado por motivos distintos a este mundo, algunos van siendo recogidos en una entrada de Julen y, al dar vueltas sobre el tema, me vuelve a venir a la cabeza la frase, que aplicada a los libros, vale, seguro, también para los blogs.

“Los libros, en cierto sentido, son sólo una consecuencia: es el encuentro, el diálogo de las mentes y las personas lo que traza líneas de trabajo destinadas a durar estinadas a durar mucho tiempo…”

¡Premio a quien me mande el origen de la cita!

Leer en el baño

Suponemos, quizás que a Roger la “lectura en la cama” le ha servido de acicate para explorar nuevos espacios de lectura. Así llegamos a través de su blog a este nuevo espacio de lectura que, no nos engañemos, casi todos por no decir todos los lectores hemos usado.

Es posible, incluso, que algunos no lectores también lo hayan hecho, pero ese atisbo de desnudez y de cierta invasión de la intimidad les haya hecho decir que no leen cuando, en más de una ocasión, habrán ido acompañados del objeto lector a la taza.

Existen, incluso, amén del cesto que muchos usan, algunos artilugios con pinta de revistero-estante permanente que pueden ser de interés.

F-rollistero

Vía Art-Mediation

Retos del sector. Vicente Carballido

  1. EDITORES: Dejar el metier en manos de profesionales que, al tiempo, sean personas cultas. No puede aceptarse una gestión de las empresas editoriales exclusivamente basada en criterios resultadistas. El progresivo deterioro de profesiones de imprescindible contribución a la calidad del producto (correctores, ilustradores, maquetistas, lectores, etc.), depauperados por las externalizaciones, la discontinuidad en los encargos, la precarización de sus emolumentos, etc. han propiciado un descenso en la calidad del producto final en aras de lograr un mejor resultado económico “como sea”.
  2. PREMIOS: Sin dejar de pretender los efectos mediáticos inherentes a esta pasión social que vivimos, proclive a votar todo lo que se mueve(Eurovisión, Gran Hermano, l’Estatut, etc.), tal vez podrían confiar en sus jurados permitiendo que ganase el mejor y que el público reconociese a éste por su creación, con independencia de su imagen pública, e incluso literaria, anterior.
  3. ADMINISTRACIONES: El intervencionismo de las instituciones políticas y administrativas en el sector editorial, y en las industrias culturales in genere) no es nunca inocente. Se ha establecido entre nosotros una habitualidad pesebrista, un  sometimiento incondicional al ogro filantrópico (Octavio Paz), un seguidismo menesteroso, en definitiva: una dimisión vergonzante. Se ha aceptado la limosna periódica y ya no se reivindica con la debida fuerza una legislación (genuina potestad de nuestros representantes para favorecer o perjudicar una actividad cualquiera). Se acepta el esclavismo mantenido a cambio de no reclamar su abolición. Y, por supuesto, abstenerse de practicar el intrusismo, editando “a tontas y a locas” cualquier cosa, con cualquier motivo. (Algún ayuntamiento o Diputación gasta/dilapida partidas presupuestarias exageradas para producir verdaderos panfletos que no interesan a nadie).
  4. CRÍTICA: En sí misma, generalizando, se ha convertido en un negocio en sí mismo. Es incomprensible que los principales periódicos dediquen tantas páginas y suplementos a la crítica literaria; se trata de un fenómeno que sólo es comparable, en su volumen, a la información bolsista. El índice de lectura de tal exhuberancia de contenidos es perfectamente descriptible; su lenguaje artificiosamente críptico, si no/además de pedante; los intereses demostrados en favorecer determinados sellos (especialmente si son los del propio medio; y todos tienen alguno) es vergonzante; la crítica, como profesión única que permita vivir de ella, es un fenómeno de enriquecimiento digno de inspección fiscal temática;…
  5. TELEVISIÓN: Generalmente se producen programas de un patetismo deprimente, endogámico club de engreídos connaisseurs predicando la verdad verdadera, la más disuasoria imagen del atractivo que pueda tener la literatura, basada en un elitismo y una impúdica exhibición de habilidades lectoras que recuerdan algunos números circenses como el funambulismo. Si se considera un negocio privado, y ya lo es casi siempre, la televisión tiene que buscar la audiencia y nada más; si, como parece, alguna televisión es pública, debe ejercer una función de servicio a quien paga el gasto (ese público), pero con asistencias útiles y no con dirigismos políticos (y por tanto morales también) en temas como la religión, la cultura o la militancia política.
  6. LIBREROS: Este negocio, como el de editor, es para profesionales. No puede acometerse la aventura de librero como el entretenimiento de la amante, del menos dotado y trabajador de la familia. Profesionales, pues, que se tienen que batir el cuero en un mercado abierto y competitivo, del mismo modo que el estanquero o el restaurador de la tienda de al lado: pelear con los proveedores, definir las líneas de su negocio, conocer la potencial clientela según las características y ubicación de su establecimiento, arriesgar en una cierta apuesta de especialización de su oferta (como el restaurador vecino ha decidido dar menú de 9 €, en lugar de ofrecer en carta tres tipos diferentes de caviar), agremiarse en forma muy estricta entre iguales: no dejar que sus instrumentos de defensa colegial caigan en manos de los grandes y sus connivencias con los editores.
  7. INTERNET: Aceptar que la informática no es meramente un instrumento más para simplificar procesos administrativos y logísticos. También permite asomarse a la red para establecer políticas comerciales, de distribución, de captación de contenidos y autores, de debate sectorial (como éste, tan interesante de Txetxu), etc. Para cuando la clausura de esas vergonzosamente anquilosadas páginas corporativas (web oficial) de tantas editoriales, que se han quedado tal que estatuas salinas, y su substitución por la herramienta de hoy (y tal vez por no mucho tiempo, pero de hoy mismo) que es el weblog (de nuevo, como éste que ven ustedes).
  8. LECTORES: Aunque el objeto de esta interesante encuesta se refiere a los retos de los agentes implicados activamente en el sector editorial, creo que no sobra una alusión al público lector. Una de mis grandes pasiones la constituye la gastronomía. Pues bien, soy del parecer que, cuando en una zona, ciudad o población media se produce la excelencia de establecimientos restauradores con profusión inusitada, ésta no puede explicarse únicamente a la bondad de la materia prima que aquella tierra proporciona ni a la casual conjunción astral que hizo nacer o fincar allí tales cocineros. Siempre he podido verificar que, además y por verdadera suerte, hay un público particularmente exigente que no traga con lo primero que le dicen o le echan al plato. La analogía con los lectores, a fuer de larga, dispensa la argumentación. Escritores, editores y libreros deberían gozar, para acercarse a la excelencia, de un público exigente y corresponderle.
  9. BIBLIOTECAS: Me cansa este discurso recurrente de pedir a las administraciones (otra vez el ogro filantrópico) una mejora en su política de dotación a las bibliotecas públicas, en forma genérica e indiscriminada. Creo que eso está muy bien para acompañar el currículo de aprendizaje, en todos los niveles docentes, a base de buenas y dotadas bibliotecas de centro. También me parece subsidiario que las administraciones públicas acerquen la lectura a colectivos incapacitados o con limitaciones para ejercer de lectores; prisiones, hospitales, asilos o geriátricos como ahora decimos, hogares del jubilado, centros parroquiales, salas de descanso en fábricas y talleres, hoteles, incluso en transportes públicos (hay una peculiar experiencia en el metro de México DF). Pero ciertas políticas, stricto sensu, de creación de macrobibliotecas públicas, generalistas, que tienen de todo y todo, empezando por los “desechos de tienta” intrusistamente editados por los poderes que las levantan, siguiendo por grandes lotes de saldo comprados a precio ganga con probable omisión de liquidación de derechos a sus autores (negociada o no), y terminando por las compras con condiciones especiales otorgadas por el editor (¡Ay, el precio fijo!) a cambio de “otra” subvención para una nueva colección (bucle operativo de la correlación editor/administrador público) y vuelta a empezar. Desde un punto de vista material: meta usted un ejemplar de mi novela en una biblioteca que visitan 10000 lectores al año y perderá un potencial de venta de 300 ejemplares. Con otra perspectiva, queremos subvencionar también a los lectores con “comederos públicos de cultura”, transformando un hábito cultural de mayor rango como es el lector que “va de librerías”, hojea directamente los libros de las estanterías, consulta a “su” librero prescriptor, decide un presupuesto doméstico para libros, compra el libro (su posesión y su propiedad), lo lleva a casa, lo lee, lo recomienda a otros familiares que lo leen, y a otros amigos que lo compran y lo leen, et ita porro. ¿No es más sugestivo?

Vicente Carballido

Quienes deseéis hacernos llegar vuestros “retos” (hasta un máximo de cinco) los podéis enviar al correo jmbarandiaran@euskalnet.net  indicando en el asunto: retos del sector.

¿La muerte de una librería?

Vía Letras enredadas.

¿Efecto de la llegada del Tsunami de cambio de dirección y del miedo escénico a la Fnac?

Actualización con investigación de campo.

Tras la lectura de la noticia matutina y recabar algo de información suplementaria me he dado una vuelta a la tarde por la Casa del Libro y éstas son mis conclusiones:

1. El ojo engaña.A vaces una imagen vale más que mil palabras. La sensación real es de menos fondo, pero…….resulta que el número de títulos disponibles es sensiblemente superior al de hace un año.

2. Han crecido las pilas en las mesas de novedades, pero….. también es posible encontrar en esas pilas editoriales pequeñas y minoritarias, raras y curiosas. Quizás nos choque que lo aparentemente minoritario y diverso esté en pilas y haberlos haylos en este caso.

3. Sí choca el panel de novedades que a mitad de librería y ocupando toda la pared nos presenta, en este caso, la selección de 11 títulos de los que ¿casualmente? 8 son del grupo Planeta.

4. Todo ello supone un nuevo trasiego de libros, me comentaban que, casi minuto a minuto, asemejándose dicha tarea a la de los “reponedores” en las grandes superficies. Personalmente no me molesta mientras haya siempre alguna persona que sepa de libros dispuesta a atenderme.

5. Quizás son nuevos tiempos y como los que mandan ahora provienen, en parte, de la FNAC estén ya adoptan políticas defensivas atancando con armas parecidas en lo que a libros se refiere.

6. Esperemos que la estética no les haga perder el fondo.

Calidad, industria del libro y tercer sector

Cuando comento a personas conocidas que hace más de 20 años en movimientos de voluntariado asociativo existían ya planes de formación permanentes e individualizados a muchos de ellos se les caen los palos del sombrajo y las legañas de los ojos.

Hoy, a través del libro de Fernando, veo otro ejemplo para que nos volvamos a dar de tortas en el sector del libro: las ONG tienen una página dedicada a la calidad. Yo busco y busco en los buscadores librocalidad, editorialcalidad, libreriacalidad y que no encuentro nada.

¿Será que busco mal?

Bilbao es un pañuelo… lleno de buena gente

Tres personas de enhorabuena y que me hace ilusión que coincidan en un día y en un medio.

Ya hemos hablado alguna otra vez del periódico que tenemos en Bilbao. Hoy, como todos los meses, lo he recibido puntualmente en el buzón de casa. Lo he visto de pasada, y este sería el cuarto anónimo hoy, cuando iba a comer con una persona, amante de la bici.

Ya a la vuelta con el estómago lleno iba a dedicarme al buen placer de la lectura. Así, entre página y página me encuentro con dos antiguos compañeros no de colegio, eso sería fácil, sino de clase. Con foto y todo. Nos solemos ver por Bilbao, pero me ha hecho ilusión verlos juntos pero no revueltos en el periódico. José Javier Abásolo, creo que era de los primeros  de la lista que iba en riguroso orden alfabético, y con quien coincidí también recientemente en los “Farolillos”, haciendo gala de su último premio (Premio de Narrativa Francisco García Pavón) por su “Antes de que todo se derrumbe” (esperemos).

Unas páginas más adelante me encuentro un bigote, unas gafas, sonrisa y a quien estaba, habitualmente, una o dos mesas por delante, Xabier Aierdi, director del Observatorio Vasco de Inmigración. Quizás esté analizando cómo podemos conseguir entre todos que esto no se derrumbe.

Me quedo con una reflexión que aporta robándosela a Imanol Zubero: A mí me gusta mucho una imagen que utiliza Imanol Zubero cuando dice que la modernización era un tren de cercanías que unía todos los pueblos, pero que la globalización es un tren de alta velocidad que sólo une determinadas capitales y va hundiendo aquellos lugares por los que no pasa. Así que, añado, que no nos vendan la moto de “La Tierra plana”.

Para colmo de gusto y regusto al buscar los enlaces me encuentro con la grata noticia de que César Coca acaba de ganar el Premio Miguel de Unamuno.

Aunque no era del “cole” y mucho menos de la clase, por esta vez le haremos un huequito aquí. ¡Felicidades!

¡Hay días que no hay dos sin tres y qué gusto da!

El libro flotante de Caytran Dölphin

Cuando los nuevos entornos permiten nuevas formas de creación complementarias, a veces, suplementarias, en otras o divergentes.

Un proyecto interesante, en el marco, además, de una editorial que está haciendo bien las cosas.

Así nos escribía ayer el autor:

Estimado amigo:

Conozco su magnífica página web y su interés por la literatura. Por este motivo le escribo para darle a conocer el proyecto interactivo que ha desarrollado Eugenio Tisselli:

www.libroflotante.net

Vinculado a mi novela “El libro flotante de Caytran Dölphin” (2006, editorial Funambulista, Madrid).

En la web encontrará todas las indicaciones del proyecto, en en link introducción. Consiste en un programa informático que, a partir de la historia de mi novela, permite la creación o distorsión de textos por parte del lectonauta.

un saludo cordial

Leonardo Valencia

Retos del sector. María Cristina Serrano López

1. Editar libros de calidad. No continuar editando millones de novedades mediocres.

2. Promover la lectura a través de cuenta cuentos y de publicación de fragmentos:   no hay manera mejor de promover la lectura que enfrentar directamente a niños, jóvenes y adultos a los textos de los libros.

3. Sensibilizar a padres, libreros y bibliotecarios como lectores, de la misma manera expuesta en el punto anterior:  contactándoles con libros directamente, mostrándoles caminos, géneros, despertando intereses… ellos harán el resto.

4. Innovar en los canales de distribución. Fomentar los clubes de lectura y centros de discusión.

5. Lograr tarifas más económicas para el comercio nacional e internacional del libro, ya que se trata de un bien cultural.  De esa manera, se facilitará el acceso de la gente a los libros de otros países y los libros podrán llegar hasta los lugares más apartados dentro de cada país.

Cordialmente.

María Cristina Serrano López

Ediciones Ekaré

Quienes deseéis hacernos llegar vuestros “retos” (hasta un máximo de cinco) los podéis enviar al correo jmbarandiaran@euskalnet.net  indicando en el asunto: retos del sector.