Lectura y futuro o el futuro de la lectura. La frase

(Baricco)
El problema de la lectura, a final de cuentas, es esto. Si partimos del supuesto de que cada joven que no lee es una pérdida para la civilización, pertimos de un supuesto erróneo. Estúpido. No es del todo cierto que, dentro de 150 años, la lectura será el modo, la forma más apta para la creación de sentido, para aprehender la vitalidad de lo real. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen , pag. 65)

Otros editores independientes

¿Independientes de los independientes? ¿Más bibliodiversos que los agrupados en bibliodiversidad? ¿Se ha de ser alternativo para ser independiente?

Parecen existir sólo dos estados de la cuestión: el conmigo y el contra mí. Quizás la cultura, el libro y la edición sean algo mucho más complejo.

Todo ello a cuenta de esta entrevista en relación al Encuentro de Editores Independientes Edita 07 que se celebrará en Punta Umbría Huelva del 27 al 30 de abril.

Dos modelos educativos y de gestión del conocimiento

En los últimos días han visto la luz dos propuestas relacionadas con la educación de carácter, creo, muy distinto.

Una apuesta por la oferta de contenidos cerrados y paquetizados y es poco colaborativa: Skoool. La otra apuesta claramente por la construcción del conocimiento en red y de menara colaborativa: Innova.

Es curioso que ambas participen miembros de la Universidad de Salamanca.

Queda sin resolver la pregunta de cuál es el modelo más adecuado de
aprendizaje y de iniciar en la gestión del conocimiento.

Conociendo un poco más a Alejandro Katz

Tuve ocasión de comprobar su generosidad y lucidez en la Feria de Guadalajara. Hemos tenido el honor de disponer de un texto suyo en el primer número de Trama y Texturas. Vi, también en Guadalajara, cómo era un editor apreciado por libreros. Entiéndanse ambas palabras en su sentido más radical: digo la de editor y librero.

Ahora José Antonio Millán nos ofrece una conversación-entrevista a través de su blog. No se la pierdan. Siempre merece la pena ganar tiempo escuchando o leyendo a quien tiene cosas que de decir.

París. Primera crónica de urgencia

De vuelta ya de París y antes de salir mañana a otros destinos dos pinceladas cotidianas.

Gracias a los compañeros de viaje el mismo ha sido un placer y un tiempo “ganado” para ir empastando proyectos.

Un buen sitio donde hemos podio hacer los tránsitos de la mañana a la tarde y de lo más formal al roce culinario:

El primer día en Aux Charpentiers y, el segundo en Les Bracchantes.

Nuestras lecturas hoy de vuelta en el tren:

Iremos haciendo algunos comentarios más en próximas entradas, después de que volvamos de Madrid y Navarra.

Ley del libro y ley del cine

La ley del cine se ha aplazado. Parece que el mundo del cine quiere hacer las cosas con más tiempo y tranquilidad que el que se ha tomado el mundo del libro.

La lectura lenta viene con prisas legales. Las rápida imágenes piden sosiego. A los del libro parece no desagradarles la ley. Eso dicen en público. Los del cine dicen en público, con claridad, que no les gusta nada.

¿No se debería hacer primero una ley marco de las industrias culturales?

Cómo cambian las librerías

Estamos en París. Hablaremos en su momento de dos o tres librerías que nos ha gustado, pero ahora traemos al recuerdo un texto de Vargas Llosa reciente sobre el cambio de las librerías en Roma y, probablemente, en más sitios.
Si algo ha cambiado mucho en Roma en todo este tiempo son las librerías. Sigue habiendo muchas, y hay incluso algunas, como la nueva que acaba de abrir Feltrinelli en la Galería que lleva el nombre del actor cómico Alberto Sordi, gigantescas. Pero ya son librerías sólo a medias, porque en todas las
que visité, cuatro o cinco, los libros ocupaban sólo una parte de las estanterías, dedicada la otra a los vídeos y los discos, secciones que por lo general atraían un público más numeroso, y, sobre todo, más joven que el que merodeaba entre los libros. En cambio, no encontré una sola de esas pequeñas librerías polvorientas y familiares, que uno escarba siempre esperanzado en el hallazgo, que estoy seguro de haber descubierto siempre en mis viajes anteriores. Seguramente existen todavía, pero cada vez más pocas y más apartadas de los circuitos turísticos, empujadas hacia los márgenes y las catacumbas, al igual que en todas las otras ciudades del mundo. No lo digo de manera plañidera.
Me parece muy bien que ahora las librerías sean grandes almacenes donde los libros comparten el espacio con las películas y la música, que a mí también me gustan mucho. Lo que no deja de inquietarme es que aquellos caros amigos parecen estar como a la defensiva, en una lenta retirada, conscientes de su inferioridad frente a competidores tan solicitados y poderosos. (Mario Vargas Llosa; en Roma en dos tiempos ; El País)
Otras referencias anteriores a Librerías en Italia

Autores atados

Ríanse ustedes de los blindajes en las grandes empresas o de los contratos de
los futbolistas. No lo digo por las cantidades que se cobran, sino por algunas de las condiciones que Xabier Docampo señala .

¿Puede un autor ceder libremente la explotación y préstamo de su obra a las bibliotecas públicas? ¿Podrán hacer objeción de conciencia al canon? ¿Podrán decir a una entidad de gestión que no quieren recibir ni un duro y que la entidad devuelva automáticamente esas cantidades a las bibliotecas que las han generado? ¿Estarán todos los autores igual? ¿Serán todos los editores igual?

Las librerías independientes en Francia

En Francia, en el tiempo que llevo enredando en este sector, las librerías siempre han tenido una menor penetración como canal que en España.

Se acaba de hacer público un estudio sobre la situación de la librería independiente en Francia (se realizó uno anterior en el 2003) y, al mismo tiempo leo una noticia que refleja su malestar y nerviosismo, entre otras cosas, por el fenómeno internet. Mala solución cuando el ascenso de las librerías virtuales parece imparable .

El problema, la base o parte de ella, sigue estando dentro: bajo nivel de
inversión y reciclaje, poco espíritu cooperativo, miedos y recelos y
falta, en ocasiones, de prospectiva.

Sería muy interesante escuchar a muchos que no hablan.

La lentitud para el cambio de los editores. Michael Korda

La mayoría de las editoriales son lentas a la hora de notar el cambio, en parte porque son mercaderes, en parte porque les interesa el statu quo. Si aguzan el oído es casi siempre para oir lo que las librerías están diciendo (por medio de los representantes de ventas), en lugar de prestar atención a lo que sucede en la calle. Además, las editoriales más importantes forman parte del establishment (las menos importantes meramente aspiran a ello) y tienden a compartir las opiniones de quienes son, o quieren ser, ricos y poderosos como ellos. (Michael Korda; Editar la vida ; pag. 155)

Hábitos de lectura y compra de libros 2006. Otra lectura de los datos. 4

Viene de aquí

En
relación a tiempos anteriores la gente cuánto percibe que lee. Además
de lo que los datos digan la percepción de la realidad es sumamente
importante. Es en el fondo nuestra sensación interior que en nuestro
quehacer diario tiene un peso importante.

La
percepción parece, en este sentido, o negativa o realista: es más el
número de personas que percibe que lee menos (un 31,3%), no quiere
decir que sea cierto, que los que perciben que leen más (un 28%),
tampoco quiere decir que sea cierto, pero su incidencia en la
verbalización es importante: ¡Mira. Yo creo que leo menos que antes! o
¡Mira. Creo que leo más que antes! Si los que perciben que leen menos
son más que los que perciben que leen más nos encontraremos con un
doble reto: el primero comprobar si ese hecho es cierto ya que el
sentimiento “negativo” de leer menos puede venir producido por la
realidad de cada individuo o por una cierta presión social que
incidiendo tanto en la importancia de la lectura pueda traer como
consecuencia un menosprecio o un menos valor del tiempo leído, aunque
éste sea el mismo. El segundo analizar el peso del mensaje o de los
mensajes que se están dando en relación a la incidencia que tiene en la
propia percepción de los sujetos. Si se da un cruce de cierta
culpabilidad que lleva a sentir que se lee menos, aunque esto no sea
cierto por parte de los que leen, si este hecho se verbaliza y lo
verbalizan más los que sienten que no leen que los que leen podría
ocurrir que los que no han leído nunca piense que para qué van a leer
si los que dicen que leen dicen que leen cada vez menos.

Yo cada año leo más o por lo menos así lo percibo.

Y en este leer y no leer quiero traer aquí la presentación a la que fui invitado el otro día por 451 editores. Fue un placer encontrarse con alguna gente, pero, sobre todo, escuchar y poder charlar con Elia Barceló .

Compartimos
edad nuestra y de vástagos y estilo desenfadado en nuestra indumentaria
habitual de trabajo “casero” por lo que pudimos saber. Pero lo que
realmente me pareció interesante fue reencontrarme con el valor de la
escritura como palabra dicha y pensada con lentitud que va más allá y
adquiere una dimensión distinta a la palabra hablada.

De
hecho hoy he vivido esa pequeña experiencia en mis carnes. Permitirme
un “poquito de ego”. Me he encontrado con un titular que comparto, se
supone que salió de mi boca, pero que en el transcurso de la
conversación no fui consciente de haberlo dicho.

Toman fuerza con ello los dichos de “las palabras se las lleva el viento” y “lo escrito, escrito está”.

Sigue aquí .