Tercer día de paseo por la Feria

Poco paseo en esta ocasión porque siempre se lían, ligeramente, los horarios y los planes. Tiempo, por lo menos, para estar con Teo, actual director de la Feria y la gente de secretaría, Rosa y Mariví. Tiempo también para enterarnos de que parece que la ley saldrá, pero quizás, no durante la Feria y con la entrada en vigor al día siguiente de su aprobación.

Tiempo también para ver, más cuando habíamos estado charlando del canon digital a curiosos compañeros patrocinadores juntos en un evento del libro: Cedro y HP.

Comida más que agradable y tranquila en La Bodegona. Excelente sitio para comer y para charlar.

Esperemos poder contar en breve cuál fue el motivo que lió la tarde. Adelantemos por ahora que nos da la sensación de que todavía funciona mucho la moralina barata y de que algunos siguen creyendo que ellos van a “salvar” el mundo. Todo llegará.

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A vueltas con los best sellers

Comentábamos tras el primer paseo una cierta sensación de repetición de algunos fondos reflejo de los intentos de bestsellerización con calzador que algunos quieren conseguir.

Dos reflexiones distintas sobre el cómo llegar a construir un bestseller. Un misterio para unos y algo aparentemente claro para otros.

Quizás, no siempre los corazones vibren con lo mismo.

Segundo paseo por la feria

Tarde interesante de charla con algunos editores. Total que non sentamos empezamos a darle a la sin hueso y se nos fue el tiempo como quien no quiere la cosa.

Los temas los dejamos para la intimidad de la conversación que fue buena continuación de la comida-celebración del mediodía con regalo incluido con dedicatoria y que celebramos mano a mano R y yo en el Dassa Bassa . ¡Espléndida la comida y qué decir de la compañía!

El ambiente de trastienda en el sector editorial y del libro parece andar un poco revuelto. Entre la Ley en estado límbico y ya la campaña de texto no encima sino iniciada, las relaciones entre editores, los modelos de trabajo, las desconfianzas y quizás un año que no parece ir excesivamente lustroso hay un pálpito de tensión encubierta que suele tener a veces por costumbre explotar o aparecer al rededor del Liber.

Veremos lo que termina pasando.

En otras Ferias de inicio inminente hay buenas noticias como la que nos llega desde Bilbao a través de la Librería de Deusto :

Este año nos hemos animado y vamos a estar en LA FERIA DEL LIBRO DE BILBAO,
en El Arenal, desde el día 31 de Mayo (Jueves), hasta el Domingo 10 de
Junio. Cuatro librerías independientes, Anti , Librería Internacional ,
Litterae- mundi y nosotros hemos decidido ir juntos, y compartir dos
casetas.
Así pues, si os dais una vueltecita por El Arenal, allí nos tendréis hasta
las 21h todos los días laborables y hasta las 21h 30 m. los sábados y
domingos.

Interesante también la reflexión que en torno a las librerías escribe hoy Elena Sierra en el suplemento Territorios de El Correo . Lástima que no esté disponible en digital.

Primer paseo por la Feria

La primera frase que oigo, casi nada más entrar: ¡Que tengan una buena feria! De un cliente lector a un librero. Está bien que el lector se preocupe por la salud de los libreros, que sienta, por lo menos aparentemente que algo le va a él en ello.

Tarde soleada y excelente temperatura para pasear. Sin agobio de gente. Con la buena noticia, me la hace llegar Ramiro de Sílex, del premio que los Bibliodiversos van a dar a Carlos Pascual de Marcial Pons, ¡qué ilusión! y a Fernando Rodríguez Lafuente, primer Director General del Libro con el que tuvimos que “torear”.

Me sigue dando sensación de repetición en muchas librerías, sobre todo en aquellas que no bajan con especialización temática. Bastante, en estos espacios de “más de lo mismo”. Como Feria de Varietés son espacios que quizás sobren.

Recorrerla sin pararse en exceso lleva, casi, unas dos horitas de agradable paseo. El fin de semana supongo que será otra cosa. Juan Cruz debería incluir en El País una pequeña corrección: los libros del Pabellón Infantil no se reglan ni se los puede llevar la gente a la ligera. ¡Pobres los encargados del Pabellón! ¡Bastante tienen con que no se pierdan ni se desmanden los niños y sus padres y madres!

Mientras unos siguen esperando la aprobación de la ley, otros ya ponen en cuestión o siguen poniendo el modelo de precio fijo. También en esto hay para todos los gustos.

Hoy volveremos, también a media tarde para estar con más gente y con los libros.

Ayer, al mediodía y a la noche, seguimos con nuestra celebración particular.

Al mediodía con quien compartimos proyecto y, a la noche, con la parte de familia que está en el “exilio” madrileño.

Celebrándolo

Hay edades, la mía, o quizás mejor hay edades vividas, cada uno sabe cómo las vive, que invitan a la celebración. Durante estos días intentaré juntarme y pasar un rato con algunas de las personas que en estos…… años intensamente vividos han jugando un papel para mí clave en mi vida con su presencia continua o en momentos concretos y muy significativos, sabiendo, al mismo tiempo, que algunos de esos momentos son fruto de la casualidad (¿buscada?)

Ayer, casi hoy (es difícil verlo pero el reloj, me he dado cuenta hoy a la mañana,  marcaba las 00.00), a la noche empezamos y brindamos felices.

Los que me conocéis y aún con todo me queréis sabéis que en las distancias cortas no soy persona de excesivas palabras y recuerdo algo de lo que ahora estoy leyendo. “La palabra no es un elemento tan imprescindible de la comunicación humana como a veces suponen los escritores cegados por el orgullo; en momentos críticos, la gente capta la esencia con muy pocas palabras o incluso sin ninguna” (Sándor Marai; La hermana ; pag. 31)

Ocurrido en la Fnac de Bilbao

Cuando la tecnología mal implementada complica las cosas.

Algunos ya sabréis que La Fnac de Bilbao ha puesto unos “cobradores
automáticos”, máquinas maravillosas que dicen hacer el trabajo de los
humanos, sobre todo cuando no hay ningún humano cobrando.

El viernes a la tarde me dirigí a la Fnac de Bilbao para ver posicionamientos de algunos títulos y comprar un par de cosas.

Cuando llegó la hora de pagar una máquina con problemas de audición y de
habla, sorda y muda y sin capacidad de visualización de mis posibles
expresiones y dudas me atendió dentro de los niveles que su capacidad
podía permitir. Fue capaz de leer los códigos cuando mis hábiles manos
los colocaron de manera adecuada delante del lector correspondiente, de
hacer la suma de los productos y de leer la banda magnética de mi
tarjeta cuando la hice deslizar por el lado adecuado y a la velocidad
conveniente por la ranurita que cumple las funciones de lectura.

No fue capaz de metérmelo en una bolsa, lo tuve que hacer yo ni de darme
el resguardo para firmar de la tarjeta. Para ello tuvimos que pasar a
un segundo punto donde ya una persona humana iba solicitándonos nuestra
documentación acreditativa de nuestro ser para validar con su vista, la
de la máquina no valía, el pago que habíamos realizado.

A esta persona humana le solicité información de dónde me harían una
factura de uno de los dos productos que había comprado. Amablemente me
indicó que en la entrada. Este proceso no era posible realizarlo con la
máquina donde, además, en ningún momento se informaba de las
posibilidades y modos de hacer las facturas.

Cuando me dirigí a la entrada para solicitar la factura de uno de los dos
productos que había comprado me dijeron que ¡no era posible!. Les
aseguro que no era una máquina la que me lo decía. Era una persona que,
quizás, había mimetizado algunos comportamientos de máquina. Le indiqué
lo más amablemente que puede que seguro que sería posible. Insistió en
que no lo era. Insistí en que tenía perfecto derecho a solicitar
factura de los productos uno, dos o un millón que hubiera solicitado.

Tras una llamada la factura fue posible después de “deshacer” o fragmentar
todo el proceso de compra. ¡Maravillas de la técnica o, mejor, de los
humanos que la implementan mal! ¡Problemas cuando las personas se
convierten también en mutantes que sólo responden en función de la
programación simple!

Si va a la Fnac no se fíe de las máquinas ni tampoco de lo que le digan algunas de las personas. Pueden haber sido contaminados por el “metal”.

Con todo es curioso cómo el proceso de venta está pensado en función de la
empresa y no del cliente y cómo no se es capaz de programas espacios de
disrrupción que rompan la no necesaria linealidad de un proceso.

El único proceso posibles es totalmente lineal: una venta es una línea o
varias líneas de producto que admiten aparentemente una única forma de
pago a través de un único medio generando un justificante de compra
(ticket) que sólo es posible facturar en su totalidad. Esta es la
lectura lineal que hago de lo que me sucedió.

Veamos algunos ejemplos que, en función de lo que me pasó es muy posible que no estén contemplados:

1. Compra de un objeto caro que sea pagado contra dos tarjetas distintas.

2. Pago de un objeto una parte en metálico y otra con tarjeta.

3. Facturación de sólo una parte de la compra (lo que me sucedió).

4. Una única compra de varios productos que requiera varias facturas.

¡Con tanto lío nadie me dijo que podía pasar la Travel!