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Consejos de supervivencia para libreros independientes

Tercera parte de consejos que los amigos de “El Libro y su mundo ” nos han facilitado. Aquí y aquí los anteriores.

Interesante también en los mismos el “toque norteamericano” y la adecuación a los estilos y modos de vida de aquel país.

Alegría alegría

 

Llega uno cansado y feliz de día y medio de trabajo a caballo entre Hendaya e Irún, cerrando planes editoriales, repensando líneas a futuro, compartiendo charla y palabra apurando, en todos los aspectos, hasta la última gota y,  después de dos días interesantes y con buen sabor de boca y con pocas horas de sueño que ya recuperaremos uno se encuentra con este correo para terminar redondo que, espero Juliana me perdone que haga público.

Hola Txetxu:
 
Hoy me inspiraste y estoy publicando un post que dialoga con el que tú escribiste sobre el librero.
Hace algo más de una semana publiqué otro en torno a la discusión de aprendices y no sé si lo leíste. Lo titulé John Lennon en mi navegador me ayuda a pensar cómo es que escribo mi blog.
Gracias por darme pié a pensar sobre estos enredos.
 
Un beso,
 
Juliana
Gracias a ella por hacer llegar esos mensajes espontáneos y que mantienen en tensión un hilo trasatlántico invisible.

Respeto del canal. Buenas prácticas

 

Los editores de libros que también son editores de prensa, de revistas y que sirven en muchas ocasiones a canales de comercialización distintos deberían tomar ejemplo de esta nueva, en apariencia, propuesta de trabajo que va a llevar adelante Planeta Agostini y que el quiosquero nos cuenta.

La verdad es que, casi, parece increíble. ¿No se atrevería alguien a hacer algo semejante con las novedades de los libros?

Librero. ¿Detective o gastrónomo?

 

Se sigue teniendo una visión relativamente romántica del librero incluso entre personas que parecen conocer el sector.

Quizás sería bueno que además de las loas y las fantasías las personas que escriben, con cariño que no me cabe duda, sobre la figura del librero también dijeran, por ejemplo, el tiempo que supone el estar abriendo y cerrando cajas que no van a ningún sitio, la dificultad que todavía existe para disponer de una información a medida de las novedades de los temas que interesen a una librería, el poco interés de muchos editores por facilitar este tipo de tareas y exigir la presencia automática de sus novedades en los puntos de venta, la dificultad para saber en muchos casos con exactitud el estado y situación de un libro pedido.

Todo ello forma parte del perfil del “librero detective” que suele dejar poco tiempo para el “librero gastronómico” que prueba y degusta para después recomendar.

Creo que a Javier Rioyo le gusta más la dimensión gastronómica que detectivesca , pero la primera no existe sin la segunda.

En cualquiera de los dos casos la dimensión formativa es imprescindible, tanto la del gusto como la de las perspicacia.

Actualización: Ecos venezolanos

¿Es cara la cultura?

Ya me adelantaba César lo que hoy viene publicado en El Correo que resulta mejor en la versión papel que en la digital al incluir en la primera un gráfico llamativo que la digital no recoge.

Aunque el propio artículo lleva por título “Y aún dicen que la cultura es cara” en el cuerpo del mismo se afirma por dos veces que así es. Ya hemos mantenido aquí en más de una ocasión que todo dependen del “valor” y sí que parece dejarse entrever que se la considera más barata que los precios del ocio y el consumo.

El artículo deja interrogantes abiertos de interés que no siempre el género periodístico ni el espacio del que se dispone pueden cerrar y que resumiría en dos que tampoco pretendo cerrar, ojalá le dé a César por seguir la serie.

El primero sería si, en el fondo, estamos comparando realidades de las mismas dimensiones. Dicho de otra manera: ¿los gastos en consumo, ocio y cultura pretenden satisfacer la misma parcela vital, las mismas necesidades?

El segundo es que comparamos mediaciones de la cultura, del ocio y del consumo con un precio y a las mismas les damos una única valoración, necesario a veces por el afán clarificador pero que, también puede llevar a simplificar, aunque César con inteligencia no lo pone fácil en los ejemplos que pone, pero creo que un libro, por ejemplo de la Antidieta quizás esté más cerca del ocio y consumo, aunque el soporte se considere como perteneciente a la industria cultural que un campamento de verano en el que se pueda vivir una experiencia intercultural o de conocimiento de otra realidad.

Para uno, siempre tiene más valor hablar de estos temas que del último modelo de…..