A veces la tecnología lleva a la lentitud

“Todavía es más lento utilizar los ordenadores que el papel y de hecho, los usuarios prefieren no leer textos muy largos online”.

El valor de la sencillez: “la explosión de escribir en Internet tiene su origen cuando los servicios de los weblog se hicieron sencillos” (Jacob Nielsen)

Más en El País

Plataforma. El proyecto de unos amigos

Hoy nace de forma oficial, se presenta en sociedad Plataforma Editorial. Ya ha hecho su presentación ante los medios y, a la tarde-noche, hará su puesta de largo en sociedad.

Nos alegra que nuestros amigos sigan inquietos y se  metan en berenjenales. No podremos estar en Barcelona, pero  hemos estado y él ha estado con nosotros en momentos más importantes e interesantes de nuestras vidas.

La nota de prensa:

 Nace Plataforma Editorial , una apuesta por la independencia, la autenticidad y la complicidad entre autores y lectores

v                La
nueva editorial tiene como objetivo editar 30 títulos por año,
publicando aquellos libros con personalidad propia que estimulen la
mente y las emociones

 

Barcelona, 30 de octubre de 2007-  Desde
hoy el panorama editorial español cuenta con un nuevo referente.
Plataforma Editorial nace con el objetivo de aportar un punto de vista
moderno, auténtico, honesto e independiente. Plataforma Editorial
basará su oferta en cuatro grandes colecciones: narrativa, policíaca,
testimonio y actual y tiene como objetivo editar 30 títulos anuales.

Los títulos que ya se han editado y están a la venta son:  La vida ante sí de Émile Ajar, El dolor incomprendido de Lucía Sutil y Eduardo E. Lázaro, La promesa del ángel caído de Friedrich Ani –el nuevo maestro de la novela negra-, Pequeñas grandes cosas de Albert Figueras, Sonrisas de Bombay de Jaume Sanllorente, Porqué los hombres caminan a la izquierda de las mujeres de Philippe Turchet, Lo que mueve mi vida de Testimonios de grandes personas y La confianza de Albert Jovell. Otros autores que ya han firmado con la nueva editorial son Nuria
Mata así como el juez Thomas Burgenthal- parte americana del Tribunal
Internacional de La Haya- o la sueca Ulla-Carin Lindquist.

 El objetivo de Plataforma Editorial es también actuar a modo de radar o esponja de una realidad social  que se está transformando a velocidad de vértigo y ante cuyos cambios la sociedad  pide respuestas. Así lo han explicado en rueda de prensa sus protagonistas, Jordi Nadal -Director Editorial- y Cati Farrán -Directora Comercial-, editores con más de treinta años de experiencia en las editoriales más importantes de nuestro país. En la presentación han estado acompañados de gran parte de sus autores.

 Plataforma Editorial entre sus socios con grandes conocedores de la industria cultural de nuestro país, como Rafael Martínez, fundador del grupo editorial Norma; Joan Carles Tous, director de Cameo Media; o Xavier Subirats, consultor de empresa, así como socios internacionales como Paul Dry, editor en Philadelphia, que contribuirán a la expansión de la editorial.

 La vida ante sí, de Émile Ajar, inaugura la colección de Plataforma Editorial de la que se espera “se convierta por su ternura y calidad humana en otra de nuestras señas de identidad”.

El dossier de presentación (6 MB)

 

 

Lo inhóspito y Un nido de bobos

La red funciona. Estos libros se colaron en un momento en otro paquete. A quien le llegaron me debía conocer porque fue capaz de localizarme y los he recibido al final. Así que gracias al editor, Lluis Sabat,  y  a la red de complicidades que ha hecho que reciba  “Lo inhóspito ”  de Gonzalo Torné de la Guardia y “Un nido de bobos ” de John Ashbery y James Schuyler.

No hay dos sin tres

El domingo pasado hablábamos de Lulu y Bubok. Hoy, vía Papel en blanco, nos enteramos de la existencia, también de Mozkui. Tendría su gracia que empezáramos a ir a una nueva plataforma por día.

¿Qué harán en esta situación los autores?, ¿publicar su obra en todas las plataformas? ¿qué tendrán que hacer los potenciales lectores? ¿buscar en todas las plataformas? ¿serían en este caso los precios distintos según la plataforma donde estuviera colgado el contenido?

Mucho ruido y no hemos hecho más que empezar para pocas nueces.

Bibliotecas personales 2.0

Ya hace tiempo que Julen me había pasado este enlace.

Me acuerdo de los tiempos de las fichitas de cartón rayadas, con la raya roja arriba que permitía generar la cabecera, los ficheros de color verde, por lo menos, los que yo manejaba, los documentos, en papel, numerados, así manteníamos ya una doble clasificación: la de los documentos y la de las fichas de referencia.

También compartíamos en aquellos tiempos la documentación, sacábamos fotocopias de documentos interesantes para nuestra posible red cercana. Escribíamos con calco, kores, para pasar copias a otros…. ¡Qué tiempos!

Aún con todo, por mucha tecnología que haya por medio si no se quiere compartir no hay nada que hacer. Basta ver lo que seguimos haciendo los occidentales en relación a los recursos básicos.

Compartimos el sobrante que, parece ser, es el conocimiento. Seguimos sin compartir lo imprescindible.

Acabaremos creando  la pirámide invertida de las necesidades.

El consumidor siempre paga

Una nueva plataforma , para descarga de música y más archivos digitales con contenidos distintos, gratuita. Nos vuelven a embaucar y a embobar con el  “gratis total”.

¿Cómo se rentabiliza? Con la publicidad que, lógicamente, no es gratis y se imputará su gasto en otro producto que
también, es posible que usemos y paguemos. Pagaremos más porque estaremos pagando su costo mas lo no pagado en la música o en el libro.

Es o me parece semejante a lo de los impuestos ¿Cómo los prefiere usted directos o indirectos? Bueno pues parece que el costo por publicidad que pago en los artículos que se publicitan en una plataforma de descarga gratuita es el impuesto indirecto de la gratuidad directa.

Yo, la verdad, prefiero pagar los impuestos de lo que gasto, uso, disfruto y consumo.

De todas maneras, vemos que nada es gratis. En todo caso es de “pago diferido”.

Otro tema distinto son los modelos de licencia de propiedad, pero eso para otro día.

Vía El País