Nada volverá a ser igual

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Ayer, lo comentaba al final del día en la cena con R., y ya venía preparándose el ambiente desde la víspera, fue un día muy especial en lo personal.

Intentar comprender por qué hay tiempos, momentos, que cobran un significado vital especial, por qué, incluso, esas microexperiencias temporales parecen concantenarse mágicamente es algo que se me escapa y no tengo intención de pararme a analizar los posibles por qués.

Ayer, y ya desde la víspera, fue uno de esos días que se abrieron en mil frente relacionales, no nuevos, pero con dosis de profundidad y de nivel de relación distinta.

Quizás la primera de ellas fue a la mañana conmigo mismo. Fue una simple constatación. Una semana agitada había hecho, curiosamente, que gran parte de los posts que había enviado en el boletín semanal, iban en la clasificación de “Personal”. ¡Curioso! constaté para mí mismo.

A media mañana jugando a jurado para un premio y tras hacer llegar mis votaciones me llevo la grata sorpresa de cómo hay personas que quieren, dentro de estas semanas locas, interesarse por uno más allá del día a día. Lo agradezco. No me pasa nada. Es más diría que lo que pasa en estos momentos por mi cuerpo es un curioso sentimiento de felicidad que a estas horas sigue presente.

Al mediodía, larga comida, inesperada. De hecho el plan inicial de comida se convirtió en cena. ¡Gracias “R” por la escucha y las facilidades y la capacidad de amoldarte!

La comida con “B” y “T” por inesperada en parte más por el tono que tomó la conversación, los temas, la escucha, el interés mostrado que a lo largo de la propia comida iba avanzando y profundizando, empezando poco antes de entrar al Montepríncipe, coqueto después de su cambio en agosto y con Justo y su gente llenos de atención, con la pregunta de ¿pero tú a qué te dedicas exactamente? hasta terminar con una intención de quedada posterior porque ya no había tiempo físico ¡ay los aviones! para seguir y seguir…… ¡Fue un auténtico descubrimiento el ver lo que puede haber detrás de personas con un día a día bastante ajetreado e intenso!

De la presentación de Bloc ya he escrito hace nada.

El encuentro antes de la cena, con unos tequilas compartidos con M, J y R para ir calentando motores antes de la próxima ida a México y la cena posterior con R, haciendo acopio de lo vivido en los últimos años y repasando el propio día vivido fue un punto final difícil de traer aquí.

Algunos días, como algunas revistas, huelen y huelen bien. Su perfume queda dentro. Ni un blog, éste, ni un soporte digital son todavía capaces de trasladar y reflejar plenamente las experiencias.

Yo sé que nada volverá a ser igual. Ayer se pordujo un punto de inflexión que tampoco tengo claro a dónde me llevará.

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