Qué es leer. Y tú me lo preguntas

Este fin de semana, sábado y domingo, El País y El Correo nos acercan a través de sus páginas algunas reflexiones más pausadas y contextualizadas al rededor y en torno a la lectura, sus hábitos y su evolución.

Junto a ello en el Babelia de ayer nos encontramos con un espléndido artículo (El libro ilimitado) de Muñoz Molina.

Disfrútentlo pero no pierdan de vista de qué tipo de lectura nos está hablando en el artículo, de a dónde se dirige el autor, de quiénes son los responsables más directos de esta situación.

Recojo sólo un par de frases:

Soy lo que he leído

¿Qué porvenir laboral tiene un hijo de trabajador o de inmigrante que a los quince años no es capaz de comprender un párrafo de tres líneas? ¿Qué podrá aprender sobre la complejidad del mundo y la de su propia alma quien no cuenta con la luz de las palabras escritas?

1732387792_1711200715144.jpg

El artículo de El País, que veo que ha llamado la atención de más gente, nos señala algunas claves de interés:

– La necesidad, señalada por José Antonio Millán, de distinguir entre alfabetización y competencia lectora. Engancha la competencia y no la alfabetización. sería lo mismo relacionándolo con la gestión del conocimiento entre ver unos datos y saber interpretarlos. Dicho de otro modo: Albaetización= datos=externo, Competencia=Conocimiento=interno.

– Debemos reconocer que se lee menos que hace unos años o, quizás, que la lectura, ya que los estudios de hábitos de la Federación de Editores, sólo hacen referencia al soporte libro-papel, se empieza a realizar en otro tipo de soportes que no quedan recogidos en las estadísticas. Olvidemos las “Políticas avestruceras de lectura”.

– Tomemos nota, a la hora de medir de la afirmación de Pedro Cerrillo y de dónde situamos el listón: “Considerar lector a alguien que lee cinco libros al año es usar un criterio paupérrimo”.

-“Las lecturas obligatorias a veces apartan a la gente de la lectura”. Tema de discusión. ¿Qué puede hacer entonces la escuela?

– La escuela no es el origen de todos los males, sino su caja de resonancia. Pero ¿dónde está entonces el origen?

– La tecnología no es neutral. Se convierte en un factor de desigualdad en relación al punto de partida del usuario: “las nuevas tecnologías son un aliado para el lector competente y un enemigo para el que no lo es”.

– Cualquier política debe ser de largo alcance: 10 años. Ello sólo es posible con un gran pacto político y social. No parece que los tiempos sean lo más adecuados para ello. Basta ver qué “lectura” tan distintas de la realidad y tan poco competente hacen los partidos políticos en general.

Del artículo de César Coca en El Correo, en el que también hay un interesante editorial, me quedo con las siguientes reflexiones.

– Nivel de lectura y compra de libros no parecen ser variables relacionadas. Se lee peor, no menos, y se vende más. La “calidad lectora” no tiene nada que ver con el volumen de ventas.

– El asunto y la situación de la lectura es compleja.

– Conviene plantear algunas dudas sobre el propio informe PISA.

– Los niños leen más tiempo y más libros que los adultos.

– Antonio Basanta: La contemplación pasiva de la televisión ha ido sustituyendo a la conversación activa del intercambio de ideas.

– Félix Etxeberría: “Los jóvenes de hoy no leen menos; leen distinto: en móviles, en ordenadores… Lo que está sufriendo un retroceso es la lectura tradicional”. Tómese nota a la hora de medición de hábitos.

Me quedo y aporto la siguiente conclusión interrogativa desde dos miradas distintas:

Sobre los hábitos de lectura en este país conocemos lo cuantitativo pero para nada sabemos de lo cualitativo -¿qué se lee?-; si supiésemos ese dato y lo añadiésemos a las cifras conocidas, podríamos explicarnos bien la crisis cultural que padecemos. (Francisco Puche; Un librero en apuros. Memorias de afanes y quebrantos; Genal; pag. 53)

¿Cuándo vamos a proyectar a nuestra sociedad la imagen real, no almibarada ni ficticia, de los jóvenes, adultos y ancianos que en nuestro país leen? ¿Cuándo nos vamos a interesar no ya por cuánto leen, sino sobre todo por cómo, por qué y para qué lo hacen?…Siempre me ha sorprendido el valor que, cuando se habla de lectura, alcanza lo cuantitativo y no lo cualitativo. Es muy frecuente hallar información sobre el cuánto se lee, cuánto se edita o cuánto se vende. Hacerlo del cómo y de qué es menos habitual. Y casi insólito hablar de la calidad lectora…. “Lea usted mucho”, parece nuestro mensaje principal. “Lea usted bien” preferiría yo (Antonio Basanta; Congreso Libreros Orense 2002)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .