La librería de los escritores

Editado por La Central y Sexto Piso.

Gracias a Santiago que nos lo ha hecho llegar.

Moscú, 1918. El clima de ausencia de cesura que sigue a la Revolución de Octubre da paso sin tardanza a una censura aún mayor. El escritor y bibliófilo Mijaíl Osorguín decide entonces, junto a un puñado de intelectuales a cual más excéntrico, fundar en Moscú la que llaman La Librería de los Escritores; pronto se convierte en un pequeño centro cultural, un lugar de descanso y un refugio para escritores, profesores, artistas y estudiantes, para todos aquellos que no querían romper con la cultura ni reprimir sus últimas inquietudes espirituales.

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En aquellos calamitosos años, cuando los libros se usaban para calentar las estufas, a falta de novedades editoriales, deciden publicar cortas tiradas de libros manuscritos de autores como Alexéi Rémizov o Marina Tsvietáieva. Este es el relato en primera persona de aquella iniciativa única.

Sólo adelantaremos que el interior nos ha parecido de una gran belleza que sorprende detrás de una presentación aparentemente tan austera.

 

Escucha

Para escuchar tiene que haber quietud interna, una atención relajada; hay que estar libre del esfuerzo de adquirir. Este estado de alerta y, no obstante, pasivo, puede escuchar lo que está más allá de la conclusión verbal. Las palabras confunden; son sólo medios exteriores de comunicación. Pero para comunicarnos más allá del ruido de las palabras, en el escuchar tiene que haber una pasividad alerta. Los que aman pueden escuchar, pero es extremadamente raro encontrar a alguien que escuche. Casi todos vamos en pos de resultados, queremos alcanzar metas; estamos siempre venciendo y conquistando; en consecuencia, no escuchamos. Sólo cuando uno escucha, oye la canción profunda de las palabras. (Jiddu Krishnamurti en Ojito, Y Miralles,F.; El zen de la empresa; pag. 41)

¿Escucharán los partidos a la sociedad, a los ciudadanos?

Conferencia. Clima tranquilo

Ya está el pescado vendido de cara al programa electoral del PSOE.

En la Comisión 3 hubo tres temas con cierto debate: Aborto, ETA y Canon Digital. Sólo el tercero llegó a votación en la comisión. En los otros dos por un sabio trabajo diplomático se pactaron enmiendas o se plantearon nuevos textos alternativos.

Con el canon no se pudo y las posturas, lenguajes e intereses siguen sin estar excesivamente claros. Es un tema poco maduro o, quizás, ocurre que no se está defendiendo de verdad a quienes se pretende defender. Me da la sensación de que en las posturas el peso de la industria que luego se disfraza y se tapa con los creadores es excesivo y esto no es bueno.

Hacía mucho, mucho tiempo que no asistía a actos masivos aparte de las manifestaciones. Siguen manteniendo una ‘liturgia’ de exhaltación y catártica que a uno que es bastante contenido le llama la atención y le descoloca.

Pero me ha merecido la pena.

Hoy ya el cierre

Las redes de la memoria. Ya pasó

El jueves, tal y como anunciamos se celebró en La Casa del Libro la entrega de los premios del concurso de relatos cortos Las redes de la memoria.

Javier Vizcaíno hizo de maestro de ceremonias y allí compartimos mesa con los ganadores Pepe Serna y Mikel Azkarraga.

Así se veía la presentación desde la mesa.

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Algunas referencias

De todo un poco

Boquitas pintadas

Deia