Librería y conversación

He terminado de leer La librería de los escritores. Libro primorosamente editado en soporte papel por La Central y Sexto Piso.

Libro que en otro soporte, en este caso, no sería lo mismo por las imágenes que incluye y el cómo viven entrecruzadas con el texto.

Detrás de la experiencia que en el libro se cuenta, la apertura de una librería por un grupo de escritores tras la Revolución de Octubre, me quedo con el eco de una de las funciones claves de la librería: el espacio conversacional. La conversación es, además, lo que acaba creando la comunidad de lectores que es uno de los objetivos que toda librería debería de tener.

“Había muchos que simplemente venían para hablar -de filosofía, de literatura, de arte-. Por la tarde, nuestra Librería más bien parecía un club adonde científicos, literatos y artistas acudían para verse, para conversar, para aliviar el alma del prosaísmo de la vida cotidiana de aquel entonces. Y el cliente ocasional, el que entraba atraído por el rótulo, escuchaba con asombro a alguno de los empleados conversar con los compradores de elevados temas filosóficos, de literatura occidental o de sutiles cuestiones de arte mientras seguía haciendo su trabajo: empaquetando libros, escribiendo facturas, desempolvando los estantes, añadiendo leña a la estufa. El único tema que no se tocaba era la política, pero no por miedo, sino porque nuestro objetivo principal era, justamente, distanciarnos de la política; en nosotros había un deseo explícito de mantenernos en la esfera de los intereses culturales” (32-33).

Ahora las librerías pueden, además de ofrecer su espacio físico que es donde pueden empezar a generarse las conversaciones otros medios y posibilidades para seguir las mismas, aunque aún son todavía pocas las que lo intentan.

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Zaragoza. Sensaciones personales

Las Jornadas de Fomento de la lectura y Medios de Comunicación celebradas el jueves y el viernes pasado me han dejado un buen sabor de boca y creo que, por lo menos, a gran parte de los ponentes y a algunos de los asistentes también.

He vuelto, por ejemplo, a comprobar que en Jornads de dos días lo ideal sigue siendo intentar que los ponentes estén presentes a lo largo de todas las Jornadas. Ello posibilita por un lado que el discurso de todos pueda ir más hilado y aprovechar las pistas que todos abrimos a lo laro de las mismas en cada una de las intervenciones.

Si además el momento de la comida es común o el de la última caña, Félix Romeo nuestro moderador se convirtió en un perfecto anfitrión para disfrutar de un final de tarde en una terraza que tuvo como consecuencia un estado de pereza vital para volver a Bilbao, se abre un tiempo estupendo para el intercambio más informal o para aportar aquellos matices o comentarios que no pudieron aportarse en el momento de la formalidad de las comunicaciones.

Me ha llamado poderosamente la atención lo animado en todas las mesas del debate y el tono respetuoso del mismo. Hubo un momento no tanto de tensión como de sensación que el comentario hecho no se estaba realizando en el momento o lugar adecuado y me agradó tanto el tono de la ‘réplica con llamada de atención’ como el cómo se solventó el episodio y el buen tono posterior en ese mismo día en la comida.

Modélico el tono. Creo que hubiera sido terriblemente útil para los políticos estar allí.

Igualmente es de felicitar la libertad de juego permitida por la Dirección General del Libro organizadora del evento. Dejó en todo momento que las mesas y la discusión fueran a su libre albedrío. Planteó un amplio y ancho campo de juego y tomó nota de buen grado de todo lo que se fue proponiendo incluida la parte de crítica que siempre toca.

Criticable la actitud de algún ponente que hizo ‘mutis por el foro’ sin saber a estas horas con claridad cuál fue el motivo de la ‘espantá’. Algún otro por lo menos dio explicación  de su ausencia.

No siempre el medio es el mensaje. En este caso sí que una parte importante del mensaje ha ido en el ambiente.

Así que ¡felicidades para todos! y quizás gracias especiales a Teresa Peces porque fue la que en la primera mesa rompió el fuego y permitió que luego ya todo fluyera de una manera fácil y cómoda.

Patrimonio cultural y medios de comunicación -21

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Gracias a José Antonio Gómez y Tomás Saorín, autores de uno de los capítulos, en concreto. “La imagen emergente de las bibliotecas en una sociedad de la comunicación en red”.

“La presente monografía trata de ser un reflejo del pensamiento hasta ahora producido sobre patrimonio y medios de comunicación, organizado en torno a tres hilos discursivos: la perspectiva teórica, las posibilidades mediáticas y sus construcciones y representaciones patrimoniales”

Zaragoza. Algunos de los participantes

Recién llegado y para no olvidar algunas caras de dos días de estupenda experiencia fruto de las Jornadas Fomento de la lectura y Medios de Comunicación.

Fernando González urbaneja, Juan José Vázquez (Viceconsejero de Cultura del Gobierno de Aragón), Rogelio Blanco (Director del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, en funciones)

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Guillermo Busutil

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Ignacio Elguero

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José Luis Gutiérrez

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Raul Carlos Maícas

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Jorge de Cominges

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Pablo Odell

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Un servidor

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Comiendo por Zaragoza

Un librero, no lo duden, siempre es un buen anfitrión. Ayer Paco Goyanes nos invitó a cenar a Bole. Sitio que a partir de ahora unimos a nuestras recomendaciones.

Ayer al mediodía y hoy a la noche Pablo y yo nos hemos movido por La Republicana. Muy interesante para el picoteo.

Que a ustedes también les aproveche