Consultoría sosegada

Hoy día de fiesta ha hecho por estos lares un tiempo estupendo para ir a la playa prontito y volver luego tranquilitos a comer a casa.

Hemos ido a la playa de Barinatxe en Sopelana. Hacia mucho tiempo que no estábamos en ella y  se estaba de gozada.

El sosiego que parece que me cunde me ha traído al recuerdo una cariñosa entrada de Pablo que aquí le devuelvo.

En el fondo tiene bastante que ver con la forma de hacer consultoría pensada desde el acompañamiento y los procesos.

Así que la secuencia de fotos que él inició en su blog con lo que sería la primera tentativa de una nueva experiencia, lo que da de sí una funda de gafas o todo aquello que sea mirado desde la óptica de la novedad y algo nuevo por hacer,….

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que muchas veces requiere cercanía, acompañamiento cercano, pero sin llegar a intervenir va dando a lo largo del proceso pasos

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después del primer proceso de acompañamiento, en primer lugar, hacia una cierta independencia para abordar la nueva realidad, pero que parece tener cerca el acompañamiento.

Posteriormente hay que volverse a centrar en el proceso aunque todavía no se tenga del todo claro

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Parece que al final de probar y probar, ya todos los demás sobramos y la nueva tarea, el nuevo proyecto es capaz de concentrarnos y hacer fijar nuestra atención y fuerzas casi en exclusiva.

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No sé si habrá proceso consultor más artesano que éste. Seguro que Enrique también irá por esta senda.

No cambiemos de tirmo los procesos, individualicemos cada uno y pongamos en cada uno de ellos, las manos, el corazón y el conocimiento a su servicio mezclando en cada caso las dosis en función de la necesidad y delritmo y a ser posible, siempre con sosiego.

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Mesa, sillla…..

sombra y brisa.

Poco más ha hecho falta hoy para apalancarnos (en plural funcionarial) en  el centro de Bilbao y no hacer nada más que conversar. De dos en dos al principio para terminar en trío final.

La constatación del ¡qué bien se está aquí!y las palabras que van surgiendo o los silencios que quedan.

Todo ha venido precedido, cuando todavía me encontraba en estado de espera en soledad acompañado de mi cortado y tortilla, de ‘la maldición del cruasán’. Les cuento: pareja joven con bebé recién acoplado que, al parecer, quedan a desayunar. Aparentemente, mi oído maruja no ha sido capaz de captar el encargo, ella había pedido un cruasán. Él aparece con una tostada.

Allí empezó el flirteo vocal: no me escuchas, NUNCA, no te enteras NUNCA, te importo un pito SIEMPRE, sólo estás a lo TUYO SIEMPRE, NUNCA HACES NADA BIEN TODO LO HACES MAL… La tostada ya me la puedo tomar en casa, pero el cruasán, ese cruasán que él ahora quería traer comiéndose primero la tostada… nunca llegó.

Pensemos que haya sido un desahogo para entrar frescos a las vacaciones que parecían empezar ambos mañana.

Quizás les vendría bien una sesión de coaching que les ayude a precisar el lenguaje y las palabras aunque sigo sin tener claro si a menudo valen para aclarar o para velar la realidad.

Con este preámbulo, la sensación de paz y sosiego posterior ha sido mayor y me traía recuerdos de tiempos vacacionales…

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Guggenheim y medio

Parece que por Vizcaya nos van a aplicar el dicho de ¿No quieres taza? ¡Pues taza y media!

Así que si no teníamos bastante con un Guggenheim, del que todavía faltan un par de aclaraciones importantes sobre asuntos económicamente mal llevados para unos y bien traídos para otros, que no quería satélites, parece que lanzan globos sonda para calzarnos otro.

La verdad es que desconfío bastante de las operaciones inmobiliarias revestidas de boato artístico y me han resultado interesantes las reflexiones que ayer realizaba Miren Jaio en El Correo.

Amén de los asuntos económicos que son lo suficientemente serios como para no andar mareando perdices seguimos apostando como decía Verdú por el ‘museo Disney’.

st1\:*{behavior:url(#ieooui) } El museo ha elegido entre Disneylandia y la muerte y, decididamente, ha preferido seguir viviendo, aun en la ficción. Desde mediados de los noventa ha prendido un tipo de museo que excita la sensibilidad del visitante y funciona con pautas semejantes a las de los parques temáticos. (Vicente Verdú; El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción, Anagrama, pag.135).

Llevamos camino no de tener un Guggem, sino Guggem y medio.

Ferias del libro: hacia nuevos modelos

Primavera y verano suelen ser tiempo de ferias en el mundo del libro. A lo largo de este año hemos ido recogiendo también algunas reflexiones como la de Javier, algunas puntaditas, constataciones y reflexiones de un servidor. También por Galicia hay preocupación por el posible modelo caduco de las ferias.

Si la realidad de la presencia de los libros en la calle y del acercamiento de los ciudadanos a los mismos ha cambiado quizá vaya siendo hora de cambiar el modelo vigente, por ejemplo en Euskadi y, por lo que parece, también en Galicia. ¿No les parece?