Aurreko eguna. Jornada de reflexión

Una llamada de ayer a la noche, un vistazo a algunos hilos en algunos blogs y un despertar sosegado me han animado  acudir en esta mañana de jornada de reflexión a Aurreko eguna (El día antes).

Después de hacer la compra y cuando iba ya para la sede de EITB que es donde se ha celebrado la jornada me he encontrado con otras dos personas blogeras con tiempo para tomar un café. Interesante ver cómo casi los mismos hilos que a mí me han incitado a acudir desde otro punto de vista pueden suponer un freno. Bueno sobre todo el poder charlarlo con un cafelito y no hacer de ello ni por mucho el centro del universo ni de nuestras preocupaciones.

La mañana ha transcurrido con estupendo ambiente. Intervenciones cortas, clima relajado, puntos de vista distintos, pero complementarios en muchas ocasiones. Algún político aprendiz sin ningún afán de sobresalir ni de mostrarse en actitud votívara.

Me he mantenido a una distancia prudente de Politika 2.0 e incluso crítica en lo teórico. Las personas que lo animan y lo mueven me merecen toda la confianza, pero los propios compromisos personales y las cercanías y horas dedicadas a trabajar en otros ámbitos políticos no hacían en mi caso aconsejable el tocar demasiadas teclas.

Hoy, precisamente por el ambiente de reflexión y por la confianza que me generan los organizadores, quizás excesivamente vapuleados en algún caso  han propiciado, mi acercamiento, el encuentro y el disfrute.

Así que nos seguiremos y seguiremos conversando e intentando poner en crisis a los modelos tradicionales y excesivamente aparatistas de los partidos.

Como alguien ha dicho: conviene más convencer a las personas encargadas de las secretarías de organización que a los propios líderes.

Os dejo algunas fotos y ¡lástima no haber podido compartir la comida!

Lontzo Sainz

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Ricardo Ibarra e Iñaki Murua

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Y aquí, las demás fotos.

Manual de buenas prácticas en igualdad de género

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Editado por Beaz. Es, tal y como indica el título un manual bilingüe, euskera y castellano, de buenas prácticas en igualdad de género, pero utiliza un soporte que refleja una mala práctica sobre sostenibilidad ambiental. De hecho sólo lo ofrecen en papel.

La perfección suele ser complicada…

Visitando la Biblioteca de la Universidad de Deusto

A menudo son los que vienen de visita/trabajo a la ciudad los que nos posibilitan el conocer espacios o personas.

Así que aprovechando la presencia de José Antonio Gómez y Javier Celaya hemos madrugado para disfrutar de una visita guiada ligera en el paso por el tiempo del que disponíamos a la nueva Biblioteca de la Universidad de Deusto.

Aquí os dejo algunas fotos.

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Salas todavía vacías a esas horas….

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Antiguos soportes que han hecho que alguno reconozca sus propios fondos y la tesis doctoral de algún amigo…

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Alguna revista de Arce…

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En el espacio de los clásicos y libros antiguos27022009005.jpg

Curioso entrever la exclusividad de venta de los libros en librerías concretas en determinadas épocas.

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Recuerdos de los anteriores sistemas de catalogación.

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El espacio abierto a…..

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cada uno encontrará su sentido y final…

Gracias a Javier Torres por hacernos de guía.

Airear la casa del padre

Muchas son las voces que reclaman, cada vez con mayor decisión, un cambio en la política del País Vasco. Cambio de personas, de políticas, y sobre todo, de modos de hacer. Se extiende la percepción de que hay un tiempo que se acaba y de que es conveniente, incluso necesario, dar paso a nuevas ideas y energías. Para quienes así pensamos, no es admisible que la retórica política siga mordiéndose su propia cola, y continúe girando indefinidamente en torno a problemas no resueltos o, quizás, algunos, irresolubles, en un ejercicio permanente de frustración y de enfrentamiento artificialmente alimentado.

En los ámbitos culturales, como no podía ser de otra manera, se palpan también estos deseos de forma tangible. Son, seguramente, las nuevas generaciones las que con más claridad no se reconocen en los discursos agónicos ni en los autocomplacientes. Las personas jóvenes que apuestan por la creación demandan un país normal en el que poder desarrollar sus proyectos de futuro.

Poder convivir y crear en una sociedad abierta, rica en diferencias y matices, moderna e integradora, sin que los espectros del pasado se empeñen, una y otra vez, en imponer su presencia.

La Plataforma Cultura Abierta es una de las expresiones de estos sentimientos de cambio y libertad. La formamos un grupo de personas que trabajamos en distintos ámbitos culturales:gente de la escena, del libro, del cine, de la gestión cultural, artistas… Personas independientes, con diversas trayectorias, a las que nos une un diagnóstico compartido: es preciso construir otra cultura política desde mayores cotas de libertad, democracia, transparencia y respeto profundo a la diversidad de ideas y sentimientos que conviven en nuestra sociedad.

Las vallas que cercan la libertad personal y de creación son hoy de diversa naturaleza. Unas, obvias: la violencia fanática extrema contra el que piensa y actúa de manera incorrecta; otras, mucho más sutiles: las que llevan, discretamente, a hacer invisible al que no sigue la tendencia dominante e incluso peor, la auto-limitación para no llamar la atención de los árbitros que determinan cómo debe pensar un buen vasco. Muros de cristal, por lo tanto, no siempre evidentes.

Con el paso de los años, se han tejido demasiadas construcciones simbólicas sobre nuestra identidad colectiva, demasiados valores, supuestamente compartidos, no sometidos a crítica, porque no ha existido un ambiente propicio para hacerlo. Ha llegado el momento de que un aire fresco ventile la vieja casa del padre, que es la de todos, para volver a habitarla y vivirla, antes de que se convierta en un eco-museo, objeto nostálgico de culto a viejas vigas corroídas.

Se argumentará que se ha dado un gran salto cultural, que se ha construido mucho en estos últimos treinta años. Es cierto, veníamos de la nada. Hay una Euskadi satisfecha ante la imagen que le devuelve el espejo particular en el que se mira. Se ha tomado al pie de la letra la consigna de construir país, y ha hecho acopio de cemento. Se han edificado museos, palacios de congresos, salas de exposiciones, teatros públicos, centros culturales. Eran necesarios, pero el balance es menos optimista cuanto se analiza lo que realmente producimos y la precariedad en la que se desenvuelven buena parte de nuestros creadores. Al menos, los que han decidido permanecer entre nosotros.

El cambio que deseamos es una ventana abierta a otros paisajes, un territorio de expectativas por materializar, y ha de hacerse liberando todas las energías creativas, porque se construye para toda la ciudadanía vasca. No es un ajuste de cuentas rencoroso con el pasado, sino un acuerdo para dar un salto hacia delante. Del cambio esperamos una nueva administración cultural que enmiende errores, pero no en el sentido de asentar nuevos dirigismos de otro signo, sino que sea capaz de crear las condiciones que permitan expresarse a todos los individuos y grupos que componen la sociedad. El cambio cultural no ha de consistir en la promoción de una noción específica de la cultura con sus productos o contenidos concretos, sino en la regulación de un espacio abierto de oportunidades y la garantía de que ese espacio no puede ser objeto de cierres ideológicos o de ninguna otra manipulación hegemónica, ni por razones estéticas, idiomáticas, de género, de procedencia o de pensamiento.

Hay mucho por hacer. La acción cultural pública está dispersa entre instituciones de distinto rango -Gobierno, Diputaciones, Municipios- que, en ocasiones, compiten entre sí en la búsqueda de un protagonismo que dilapida recursos y mira poco por los intereses de la ciudadanía. Establecer criterios sensatos sobre lo que a cada cual le corresponde y ponerse de acuerdo en lo común, sería un gran avance.

En el País Vasco se crea en euskera y en castellano. El apoyo a la creación ha de tener en cuenta ambas realidades. Tenemos que paliar un déficit de creación artística y, en sentido amplio, cultural. Paradójicamente, el nacionalismo gobernante no ha querido o no ha sabido mimar lo propio. Basta mirar los contenidos que se exhiben en los grandes equipamientos que se han construido. Una política cultural democrática exige igualdad de oportunidades, integración, atender a lo emergente y experimental, propiciar el desarrollo del talento y la creatividad, cooperar con las iniciativas ciudadanas, apoyar a las personas y colectivos locales con inquietudes para que puedan materializarlas. Al mismo tiempo, integrar y aprender de quienes vienen de fuera y mirar hacia el exterior sin complejos. Salir de la trinchera y tejer alianzas. Nos falta contraste, ser un país más abierto que haga de su producción cultural su mejor tarjeta de visita.

En esta tarea no sobra nadie. Hacen falta la acción institucional, la iniciativa ciudadana y la implicación de las industrias culturales y en particular, la de los medios de comunicación. El Grupo EiTB tiene una especial responsabilidad a la hora de afrontar el cambio. Habrá de ser un referente de la pluralidad de la vida democrática, de la cultura, de la creación audiovisual del país. Pero su papel supera ampliamente lo cultural. Por ello: ¿no sería conveniente que su presupuesto dejase de depender de la Consejería de Cultura? Quedaría más claro cuál es, realmente, la inversión que el Gobierno Vasco destina a la cultura.

El cambio cultural que reclamamos no es un traje hecho a la medida de artistas y profesionales de la cultura. El concepto de cultura es inseparable de la sociedad, de la ciudadanía. Un cambio cultural profundo afecta a nuestras relaciones sociales: ha de ser un proceso que admita diferentes maneras de pensar, distintos relatos sobre la comunidad que formamos, un cambio que fomente la convivencia en paz. El cambio que queremos no elimina las diferencias, no es un escenario idílico, será contradictorio, pero nos va a servir para encauzar nuestras diferencias y conflictos mediante un compromiso permanente de diálogo, de negociación y de acuerdo.

Creemos que los cambios verdaderamente importantes es mejor hacerlos cuanto antes.

– Óscar Alonso, Escritor
– Mikel Alvira, Escritor
– Ricardo Antón, Artista
– Ángel Asensio, Técnico de cultura
– Txetxu Barandiarán, Consultor en el sector del libro
– Juan Bas, Escritor
– María Bengoa, Periodista
– Santiago Burutxaga, Animador cultural
– Beatriz Celaya, Periodista
– Luis Eguiraun, Guionista
– César Fernández, Escritor
– Fernando Golvano, Comisario de Exposiciones y Crítico de arte
– Manu Gómez Álvarez, Director de Hacería
– María González, Periodista
– José Luis González Blanco, Técnico de cultura
– Felipe Juaristi, Escritor
– Javier Maura, Escritor
– José Antonio Pérez – Guionista
– José Gregorio del Sol. Blogero impenitente
– Mikel Toral, Técnico de cultura
– Juan Zubillaga, Físico

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Kultura abierta. Seguimos

El poder compartir comida, alimento para el cuerpo, conversación inteligente, alimento para el cerebelo, y buen rollo, alimento afectivo, es una triada casi insuperable.

Algo de esto he disfrutado, espero que el resto de la concurrencia también, en la comida de hoy. A poco días, casi horas, de las elecciones, nosotros seguimos con lo nuestro. Sin prisa, hablando, contrastando, tejiendo red, intentando que quien viene por primera vez se sienta cómodo, en un espacio presencial y virtual donde cada persona va buscando su acomodo.

Hablando siempre claro. Con pasión, unos más que otros. Pidiendo ya enseguida tras las primeras intervenciones cierta moderación en el orden para poder ir siguiendo los hilos de las intervenciones.

Hoy, además, hemos disfrutado de clase de ‘zoología’ (¿?). Nos han hablado de los  ‘votívoros’ y de lo peligrosos que pueden llegar a ser. Busquen en internet para ver si encuentran algo, sino tendrán que asistir a la próxima clase presencial.

Antes de abril nos plantearemos con claridad líneas de trabajo. Seguimos todas las personas que empezamos y más.

Propuestas que en su momento hicimos han tenido reflejo en el programa electoral del PSE en lo referente a cultura.

Alguien preguntaba hoy si es nuestra ‘novia exclusiva’. Por ahora es con quien hemos encontrado relación de hecho, pero ¡quién sabe!

Si llegan a gobernar estaremos para proponer críticamente y reflexionar sobre el terreno que entre todos conocemos.

Si se quedan en la oposición seguiremos elaborando propuestas con sentido.

El libro que ayer citaba recoge una reflexion sobre el papel intelectual del bibliotecario que puede perfectamente trasladarse a loshacedores en el mundo de la cultura.

Reconvirtiéndola sería así:

La única forma de lograr mediaciones culturales es contando con actores culturales que se asuman como intelectuales que tienen un compromiso ético y político con su país y con la responsabilidad social de responder por la administración de un instrumento público que precisa estar al servicio de un mundo mejor para todos. Este intelectual, en palabras  de Edward Said ‘es un individuo con un papel público específico en la sociedad que no puede limitarse a ser un simple profesional sin rostro […]. Para mí -continúa Said-, el hecho decisivo es que el intelectual es un individuo dotado de la facultad de representar, encarnar y articular un mensaje, una visión, una actitud, filosofía u opinión para y a favor de un público’.

Quizás añadiría que, especialmente ese ‘público’ deberían ser los más desposeídos que, en palabras de Bourdieu son quizás quienes han perdido la lucha simbólica por ser reconocidos, por ser aceptadoscomo parte de una entidad social reconocible, en una palabra, como parte de la humanidad.

Yo apuesto frente a los ‘galácticos galáxicos’ por la Tierra Media como espacio simbólico más amable.

Allí nos veremos.