Culo Gordo

Me suele ocurrir muchas veces cuando llego a casa que la centralidad de la mirada con la que comparto vida habitualmente se sitúa casi en exclusiva en el espacio comprendido entre debajo de mis pectorales y encima de mi cintura.

Suele sobrar cualquier comentario sobre todo si vengo de una larga comida compuesta de buena mesa y larga tertulia acompañada en mayor o menor grado de bebidas espirituosas.

Siempre me extraña la mirada y más desde el momento en que la misma y el espacio que me observan con atención ha entrado en comparativas con alguna otra persona que  en mi modesta opinión tiene más para mirar . Esta perspectiva o mirada no es compartida por mi compañera y algún advenedizo más que mora en esta casa.

Es cierto y comprobado que las comidas relajadas puede dar pie a ampliar el espacio anteriormente señalado o el situado en la parte trasera justo debajo de la cintura con línea al centro que permite el marcaje de carrillo derecho y carrillo izquierdo.

Hoy al mediodía en Pamplona me he juntado con algunos buenos amigos para practicar el ejercicio que puede posibilitar el aumento de la zona delantera y la parte trasera. Al final de la conversación bastante centrada en política y campaña electoral y el sector del libro, donde en algunos subsectores las elecciones no parecen posibles, han salido a relucir amigos y relaciones cruzadas que bajo las palabra que titulan este post ocultan toda una historia entrañable y de  interesante pasado.

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Como existen algunos hilos de conversación que circulan por Bilbao hemos quedado en seguir la comida-conversación en un plazo cercano más pegados al mar.

Al llegar a casa, como era de esperar, no me he salvado de ‘la mirada cariñosa’.

¡Qué cierto es que a menudo las palabras sobran!

4 comentarios en “Culo Gordo

  1. Willy

    Tengo un colega que dice que llegar a cierta edad y no tener barriga es un desprecio a la corta esperanza de vida de algunas zonas del planeta.
    Creo que no tiene razón, pero la chorradilla me deja pensativo.

  2. iñigo barandiaran

    Dicen que el culto a los vientres planos no es otra cosa que una ramificación del endiosamiento de la eterna juventud, el piterpanismo reinante en nuestra sociedad y que el desarrollo del abdomen se corresponde con la madurez porque supondría que se está presente en la zona nuclear de nuestro cuerpo: de donde surge el movimiento y se engendra la vida

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