Venta de libros en digital en el 2011

Una mirada hacia el futuro del libro electrónico de la mano de PricewaterhouseCoopers lleva a pronosticar un crecimiento acumulado 2007-2011 del 179%, alcanzando en 2011 el 1,4% (605 millones de euros) del total del negocio de los libros. Esta cifra parece referirse si no he entendido mal la fuente y el contexto de la misma a lo que podríamos denominar contenidos.

Ahora me paro un momento y pienso ¿cuánto nos gastaremos en soportes para posibilitar esa cifra de negocio sobre los contenidos? Si multiplico las teóricas ventas del Kindle en el primer año que se cifran en medio millón por su precio, pongamos un precio ‘redondo’ de 250 euros me sale en un año 125 millones de euros en el 2007. Si hacemos una proyección hacia el mismo año da la sensación de que gastaremos más en el soporte y en las nuevas versiones de los mismos que en el contenido. Dudo del sentido de este proceso reflejo quizás de la pelea siempre presente entre dos grandes polos industriales: los creadores de contenidos y su posibles canalizadores.

Os dejo con un vídeo del Kindle en su segunda versión. Sería interesante saber si los nuevos compradores son ‘evolucionados’ del Kindle 01 o son nuevos emigantres digitales.

Cultura y creedores

No, no. Aunque sea domingo y siga sosegado no quiere decir que  no intente estar atento a lo que escribo. El título es correcto: creEdores y no creAdores.

He leído hoy una entrevista y un breve artículo de opinión que creo tienen cierta enjundia y la unión de ambos me permite hacer un cierto guiño-juego con el título.

En primer lugar la entrevista que hoy aparece en El Correo. La que ha realizado César Coca a José Luis Sampedro. Merece la pena leerla con cierta calma. Habla en ella de la crisis, la globalizacion, el poder, la codicia, los estilos de vida…

Pero hoy quiero quedarme con la parte en la que habla de cultura y con una frase: “En otro tiempo, la cultura se dedicaba a iluminar; la de hoy se dedica a deslumbrar; pero no debemos olvidar que el sentido de deslumbrar es dejar ciego”.

Termina César preguntando sobre las plataformas de gente de la sociedad civil que apoyan a candidatos electorales. responde Sampedro:

Es difícil generalizar. Por un lado, la obligación del intelectual es comprometerse. Lo importante es cómo se establece ese apoyo, si a una persona, a un partido o a unos valores. Iluminar el camino me parece una obligación de un intelectual; llamar la atención sobre sí mismo es otra cosa. Si es eso lo que se está haciendo, me parece contraproducente.

Buena llamada de atención sobre el cómo y desde dónde estar que creo encuentra una respuesta sensata, a mí así me lo parece, en la opinión de Imanol Zubero cuando refiriéndose al acto de presentación de la Plataforma Red para el Cambio en la que participo habla de ella como una Red de creedores.

Ahí, con dudas, contradicciones, matices, acompañado de otros es donde intento/amos situarme/nos.  Terreno abierto a la exploración y al hacer y lejos en cualquier caso de las respuestas impuestas desde fuera que pretenden contestarnos e imponernos un sentido cerrado a nuestra existencia y forma de ser.

·         Cuando alguien busca – continuó Siddharta-, fácilmente puede ocurrir que su ojo sólo se fije en lo que busca; pero como no lo halla, tampoco deja entrar en su ser otra cosa; no puede absorber nada diferente, pues se concentra en lo que busca. Tiene un fin y está obsesionado con él. Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no tener ningún fin. Tú, venerable, quizá eres realmente uno que busca, pero persiguiendo tu objetivo, no ves muchas cosas que están a la vista. (Herman Hesse; Sidharta; Al inicio del capítulo 12)

Fin de semana sosegado

Sosegar

(Del ant. sessegar, y este del lat. vulg. *sessicāre, der. del lat. sessus, part. pas. de sedēre, estar sentado).

 1. tr. Aplacar, pacificar, aquietar. U. t. c. prnl.

 2. tr. Aquietar las alteraciones del ánimo, mitigar las turbaciones y movimientos o el ímpetu de la cólera e ira. U. t. c. prnl.

 3. tr. ant. Pactar o asegurar algo.

 4. intr. Descansar, reposar, aquietarse o cesar la turbación o el movimiento. U. t. c. prnl.

 5. intr. Dormir o reposar.

 

Curiosa y agradable sensación en el que al mismo tiempo es el primer fin de semana de campaña electoral. Políticos corriendo desaforados de un lado para otro con la intención de intentar llegar donde tenían que haber estado ya a lo largo de estos cuatro años. Imposturas y juegos peligrosos en unos casos y en otros reconocimiento explícito de ‘seguir llevando la txapela puesta‘ y de ‘jugar a la red’. Leo la prensa tranquilo en una cafetería que suele ser punto de encuentro con el ‘¡Ten cuidado!‘.

Veo entrar a dos amigas. Se saludan, abrazan y besan efusivamente, preludio de un desayuno y conversación tranquila que inician con sonrisas y confidencias en la mesa de al lado.

No hay prisa en la barra. Aterriza también un profesor de universidad con la bolsa de la compra a tomar su cafelito y leer la prensa.

Recibo una llamada que había solicitado que no fuera antes de las 10:00. Pequeña charla a distancia sobre algunas dudas y ‘dolores de cabeza’ que los procesos digitales siguen  acarreando a la ‘clase editorial’ de este país (léase España en este caso).

Me pierdo en la herencia de Azkarate con sólo dos leyes, pocas, todavía sin reglamentar y en cambio mucha piedra con pérdida opaca de dinero por detrás. ¿Será también esta pérdida fruto de la crisis o de la buena gestión que algunos venden?.

Voy tranquilo al mercado. Compra para la semana.  Llamada y planes para cena nocturna con otra pareja….

Y…. la vida sigue sosegada aunque los que gobiernan y los que quieren gobernar parezcan andar con prisas.

Como casi siempre ya andan perdidos en lo urgente, en la imagen dejando de lado de nuevo lo importante y el fondo de las cuestiones.

Escandallo del precio del libro digital

José Antonio Millán propone un ‘primer escandallo‘ del precio del libro digital dejando a un lado el tema del IVA que está demostrando el escaso interés general del sector y de la administración por ser por lo menos coherentes con un marco legal que algunos se empeñaron porque fuera aprobado por encima de todo para luego no hacerle ni….. caso.

Aunque él sitúa la óptica en el análisis de cuánto se lleva el autor aporta un esquema de lectura también para el editor y los ‘distribuidores’ a la hora de ir pensando no sólo en precio sino al pensar cómo calcular también por parte del editor costes integrales cuando se tenga claro la apuesta multiformato y/o multisoporte desde un inicio.

Miradas, soledad e internet

Puede que la lluvia, el frío, el inicio ‘oficial’ de la campaña electoral y algún otro asunto que me acompaña me sitúe en una posición melancólica y escéptica influenciado también por la reciente lectura de Vida de consumo.

Recojo dos textos del libro para los cuales no hace falta mucho comentario añadido, sino, simplemente situarse frente a ellos y preguntarse si miramos y nos dejamos mirar y qué es lo que vamos aplazando. Las respuestas me las dejo para cuando y con quien comparta una mirada.

Georg Simmel señala que al mirar a otra persona, de una u otra manera desvelamos nuestro propio ser. Esa mirada que deposito sobre el otro con la esperanza de entrever lo que piensa o siente en ese momento es necesariamente expresiva, y las recónditas emociones que se manifiestan no son fáciles de controlar o camuflar… tiene sentido entonces hacer como el avestruz, enterrar la cabeza y bajar la mirada, nunca mirar a los ojos, y hacer de mi yo interior (o más puntualmente de mis pensamientos íntimos y emociones) algo invisible, inescrutable… En la era actual, la mayoría tiene la cabeza enterrada, pero en una marea de desktops, laptops, celulares y dispositivos que caben en la palma de la mano. (Zygmunt Bauman; Vida de consumo; pag. 33)

Lo que arrastra a la gente a sus computadoras es el miedo a estar solos, mientras que el peligro desconocido los empuja a la procastinación de los encuentros en la vida real. (Zygmunt Bauman; Vida de consumo; pag. 30)

Soportes y derechos

Sin contenidos por mucho soporte nuevo que haya hay poco que hacer. Carmen Balcells ha iniciado ya hace un tiempo un interesante movimiento de tanteo al ‘saltarse’ en lo digital a los editores que en muchas ocasiones no tienen los derechos para pactar con un ‘nuevo editor distribuidor‘ la comercialización de parte del fondo y de los autores que representa en el soporte digital. Parece que hay soportes en los que a fecha de hoy no será posible leer estos contenidos

Sería interesante si este acuerdo es en exclusiva. Hay quien opina que es una llamada de atención a los editores para ‘marcar terreno’ y hacer saber quién tiene la sartén por el mango utilizando un ‘intermediario’ colateral que quizás posteriormente fuera desplazado una vez que haya cumplido su papel de ‘cebo’.

También parece estar claro que no todos los agentes mantienen la misma estrategia.

Libro electrónico y lenguajes universales

La presentación del nuevo modelo de Kindle ha vuelto a llenar las páginas de los periódico del ‘boom’ del libro electrónico. Parece que de la versión primera se han vendido aproximadamente medio millón de unidades. Si estas son las cifras oficiales, parece razonable pensar, al igual que pasa con el conteo de manifestantes según quién dé la cifra, que ésta sea algo inferior.

Seguimos todavía en el tiempo y el momento del ‘prototipado’ y no es de extrañar que algunos editores se muevan con cautela.

Me sigue llamando poderosamente la atención la poca reflexión que aparece sobre cuáles deben ser los estándares hacia los que se debe avanzar para que realmente no vivamos prisioneros del soportes y sea éste, es decir su propietario, quien se convierta en el nuevo censor del contenido.

No olvidemos que el proceso es tendente a la concentración. es decir: puede acabar ocurriendo que aunque potencialmente la posibilidad de acceso sea mayor, realmente sea menor, bien por la negativa de los propios creadores a ceder sus contenidos a soportes propietarios y cerrados, bien por la negativa de las plataformas a distribuirlos.

Al mismo tiempo se sigue sin avanzar sobre las nuevas posibilidades que estos soportes pueden presentar para nuevos modelos de contenidos.

Quizás, como todavía estamos en la prepubertad del los nuevos soportes no hay auténticos amantes de los mismos. No parece, por lo tanto, que todavía la desaparición esté cerca.

El problema sigue estando donde siempre: en las brechas palpables y físicas, en las diferencias reales de acceso a lo básico. La discusión sobre los soportes sigue siendo, en el fondo, una discusión de nuevos ricos lejana de la realidad palpable y cotidiana.

Todavía el nuevo soporte tendrá que encontrar su acomodo.

Bibliotecas y calidad de servicio

Eroski ha realizado un análisis de algunas de las redes de bibliotecas del país, de 18 ciudades en concreto, en función básicamente de los criterios de: información, servicios, accesibilidad, seguridad y limpieza.

Libro verde. Derechos de autor en la economía del conocimiento

Fue publicado hace medio año y las prisas y la inmediatez de otras reflexiones o noticias en las que a menudo uno se encuentra enfrascado acaba escondiendo a veces algún documento con interés evidente como éste en medio de la prisa.

La reflexión y los interrogantes abiertos para los cuales se solicitaba colaboración hasta finales de noviembre del año pasado deberán dar lugar a un documento probablemente más afinado.

 

Alberdania: astiro, astiro haciendo proyecto y equipo

Cuando uno llega al espacio donde va a trabajar durante unos días y se encuentra, por ejemplo, estos libros a la vista

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supone ya de antemano que está ‘jugando en casa’ y que va a haber buen ambiente.

Hemos pasado tres días casi como los antiguos ‘Ejercicios espirituales’.

Encerrados mañana y tarde y sólo con salida nocturna para dar un vistazo al correo y cenar en otro ambiente y al mediodía paseo breve en un marco tranquilo y con un estupendo paisaje

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para ir a recoger el pan para la comida.

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La finalidad:dar la vuelta a un año pasado y ver cómo se presenta y nos planteamos el 2009.

Nos ha dado tiempo para abordar con calma el balance del año pasado, los desarrollos web acometidos y los previstos para este nuevo año, para debatir sobre el informa de auditoría de procesos, abordar nuevos temas societarios, analizar la racionalización de almacén, revisar la estructura financiera, ver cómo empezamos a abordar la impresión bajo demanda, aprobar el plan de edición 2009 y las acciones de promoción y comunicación que le acompañan.

Nos hemos movido a lo largo de estos días 10 personas en total. Un núcleo estable de cinco y luego acompañados para momentos y temas concretos de otras personas parte de este proyecto que en su tiempo de andadura, por lo menos en el que un servidor lleva integrado es un auténtico disfrute.

Este parón estoy convencido por cómo se ha trabajo, por el ambiente y por las nuevas aportaciones va a suponer un salto cualitativo que creo seremos capaces de llevar adelante además en un año en el que no siempre se auguran buenas perspectivas.

Las redes e hilos que se van tejiendo me dan la sensación de que son sólidos y poco a poco van alncanzando el trenzado adecuado.

El plato principal del menú de fin de fiesta-trabajo hoy en El Casino de Lesaka, precioso pueblo.

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y algunos de los presentes, casi todo, en el ágape final.

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Librería y normalización informacional

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La librería Garoa de Zarautz nos acerca desde fuera de una capital importante el sentido y valor que tiene para las librerías más pequeñas todo lo relacionado con los procesos de normalización, bajo el título de Sin SINLI no hay descanso.

Es innegable que es el uso de las herramientas informáticas ayudan al ibrero en su trabajo diario. En los últimos años se han desarrollado varias aplicaciones, como SINLI (Sistema de Información Normalizada para el libro), DILVE (Distribuidor de información del libro español en venta) y Cegal en Red, enfocadas al sector del libro. Observaremos de qué forma pueden contribuir a nuestro trabajo diario y revelaremos algún que otro inconveniente que parece haber.

Es palpable que muchos de los amantes del libro nunca hemos sentido ninguna pasión por la tecnología. Tampoco vamos a decir que hemos visto los ordenadores como un enemigo o algo sin interés, pero por desconocimiento, desconfianza o costumbre no nos hemos querido enterar de las ventajas que nos otorgan los ordenadores. Hemos preferido hacer los pedidos o facturas a boli en un folio blanco o llevar las listas de libros de las escuelas apuntadas en un cuaderno. Ya tenemos suficiente trabajo en la tienda como para empezar a cargarnos con trabajo extra. Y de cierta forma es verdad, ya que crear una base de datos de todo el fondo de la librería es un trabajo muy pesado, aunque a la larga sea obvia la gran utilidad que concede. Existen aplicaciones informáticas que agilizan el trabajo del librero de gran forma, y es necesario conocerlos más detalladamente.Nosotros en la Librería Garoa como muchas librerías, ante el desconocimiento, hace una decena de años contratamos un servicio para que nos crearan un programa informático. Apostamos por ello, seguramente no con la mejor empresa posible, y trabajamos afanosamente para digitalizar nuestro stock durante meses y meses. Aunque el trabajo final supuso muchas ventajas, hemos tenido que soportar diversos problemas:

– Perdida de muchas horas de trabajo en modificación y actualización de fichas y precios.
– Alto nivel de errores a la hora de introducir datos.
– Descontrol en la base de datos.
– Falta de comunicación de stock de las distribuidoras y editoras.
– Mucho tiempo en la gestión documental.

Pero hace poco, hemos conocido nuevos servicios que nos estamos planteando utilizar en un futuro no muy lejano. Y puede que haya muchas más librerías que se encuentren en la misma tesitura que nosotros, o estén buscando en el mercado su primera aplicación informática para su nueva librería. Os vamos a intentar describir de manera más objetiva posible, las ventajas que os pueden aportar herramientas como SINLI o Cegal en Red.

SINLI es el conjunto de documentos de gestión utilizados por los libreros, distribuidores y editores y que han sido normalizados. El tener normalizados estos documentos significa que al trabajar todos con el mismo formato de documento, estos pueden ser unificados para trabajar conjuntamente. Así se hace posible crear una comunicación directa entre el editor, el distribuidor y el librero. Es ejecutable una base de datos única donde el librero tiene a su alcance la información de cada libro.

Estos programas unifican las bases de datos, consiguiendo que la comunicación entre estos tres niveles sea la más eficiente y eficaz posible. Como explican Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez en su libro “El nuevo paradigma del sector del libro” (Trama editorial , 2008) que “SINLI es una buena experiencia piloto que, con la excusa de la normalización y racionalización de los documentos de gestión, está logrando que editores, distribuidores y libreros compartan información”.

Estas aplicaciones proporcionan una fiabilidad de datos notable, ya que al funcionar por ISBN como código de validación, el error humano disminuye considerablemente su porcentaje. Al funcionar los pedidos y albaranes por ISBN, reduciremos al mínimo los errores y podremos detectar fácilmente los errores de facturación que se produzcan.

Vamos a ver en que medida se da el ahorro de tiempo de trabajo. Y para ello nos vamos a ceñir a un caso real. La Librería Rayuela, que hace uso del sistema Cegal en Red, procesó en el año 2006 27.444 altas de fichas de libros, modificándose 14.603 de estas referencias. Si aplacásemos 30 segundos en dar de alta cada libro en nuestra base de datos local, serían un total de 228 horas de trabajo las que nos ahorraríamos, es decir más de un mes de trabajo. El ahorro de tiempo es extraordinario.

Y lo más importante, junto al ahorro de días de trabajo, está relacionado con las actualizaciones tanto de precios como de los depósitos de las distribuidoras y editores. Nos evitaremos el tener que remarcar cada mañana los nuevos precios de los libros o hacer pedidos de libros agotados o descatalogados. Existe una comunicación desde el editor al librero, que de otra forma no se da.

Todo esto suena magnífico pero hemos querido preguntar a compañeros libreros que hacen uso del sistema cual es su grado de satisfacción. Y así, nos hemos encontrado con que el grado de satisfacción de nuestros compañeros es muy alto. Así, por ejemplo, en la Papelería Apriza afirman que hacer uso de SINLI “Les ahorra unas 4 horas de trabajo diarias durante la campaña de texto en septiembre-octubre”. Algo muy importante para esos días que todas las madres nos achacan la culpa de que sus hijos no puedan hacer los deberes. Victoriano García Recio, nos comenta que “se ahorra mucho tiempo pues no hay que estar creando las fichas nuevas a mano, ya que son muchos los campos que yo suelo rellenar: nombre, autor, colección, editor, precios, etc “. Marga Unzalu Garaigordobil, de la tienda Ibaizabal, a parte del ahorro del tiempo ve como ventaja principal “la posibilidad de ver si se nos ha facturado los libros solicitados”. La rentabilidad de la herramienta es evidente.

Pero obviamente todo tiene cosas que mejorar. Así por ejemplo, Marga Unzalu nos afirma que el sistema “No clasifica el producto, y en los libros de texto con precio de venta libre, sólo aparece el precio de compra el de venta hay que introducirlo manualmente” viendo necesario que “indiquen qué libros no tienen el PVP, y dejen en blanco la categoría de los libros“. En libros de precio de venta libre, que por ahora son únicamente los libros de texto, no funciona correctamente, o por lo menos hay que controlarlo manualmente. Habría que ver sucedería con el sistema, cual sería su rendimiento si en un futuro se establece el temido precio de venta libre. Victoriano García Recio, argumenta que al trabajar en su tienda tanto con prensa como con papelería, pide que se adhieran otros sectores al programa y evitar que “genere otros ivas y familias, distintos a los que tú tenías diseñados”.

A parte de estos problemas que están relacionados con el uso del programa, Paul Viejo nos escribe que “mientras coexistan -pese a sus evidentes diferencias- sistemas como SINLI y DILVE para conseguir -insisto, pese a sus diferencias- objetivos comunes (distribución y/o normalización de la información del “libro (ejem)”) significa que no se ha logrado dar con un sistema realmente eficaz que ponga en común todo lo que se requiere”. Y sigue “mientras editores, libreros y repartid… dosific…, perdón, distribuidores, sigan viendo cualquier iniciativa de este tipo como “una base de datos” a la que se “tienen que apuntar” y rellenar por “si acaso favorece, aunque sea poco a poco, su ven-tas”, mientras eso siga siendo así, mal…”. Y seguramente tengas razón Paul, y cuando nos dicen 2 palabras seguidas que no entendemos sobre informática, pensamos que tiene que ser algo magnífico. Pero es verdad que necesitamos herramientas que nos agilicen el trabajo diario y no podemos esperar a que salga al mercado la aplicación perfecta, tenemos que apostar por algo suficientemente eficaz para tirar hacia delante.

Nosotros también opinamos que debería existir un programa unificado para TODOS los editores, distribuidores y libreros. Y olvidarnos del caso de que nuestras distribuidoras más utilizadas no apuestan por nuestro sistema, estaríamos vendidos. O que si muchas de las editoriales desechan la aplicación que hemos contratado, nos toparemos con un fondo de librería sin contemplar en la base de datos, por lo que la herramienta se quedaría coja. Y es más, ocurre lo mismo si nuestra librería está destinada a trabajar con libros extranjeros, ya que no podría sacar todo el beneficio a la aplicación. Pero, a margen de todo esto, valoramos las ventajas otorgadas suficientemente como para apostar por el producto.

Proyecto Calíope. Edición 1.0

He de confesar que no había oído hablar de este proyecto hasta ayer a la tarde aunque aparentemente parece que lleva ya más de un mes circulando.

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La sensación que da a fecha de hoy es la de ser un proyecto vacio de contenidos: sólo aparecen hasta la fecha contenidos relacionados con el entramado empresarial relacionado con la revista delibros.

Pero lo que me ha llamado particularmente la atención es la llamada por parte de los editores, ya que el portal es propiedad de la Federación de Editores, a COMPARTIR CONTENIDOS DIGITALES.

¿Quedará desde hoy abierto el campo definitivamente a el compartir entre iguales los contenidos digitales?

¿Se han convertido los editores en los primeros adalides del mismo?

Dos detalles más:

1. Hay que registrarse para trastear un poco aunque por ahora poco o nada hay que merezca la pena.

2. La plataforma, como es habitual en las que habitualmente este sector desarrolla quizás por acudir en la mayoría de los casos al mismo desarrollador que así va amortizando su inversión, no permite sindicar ningún tipo de contenido. Así que, en el fondo y como siempre, en tiempos 2.0 edición 1.0.

De nuevo, por detrás de los tiempos.

Librerías ibéricas. A ambos lados de La Raya

El texto que publicamos hace poco ha provocado una reflexión por parte de David a este lado que trascribimos y quizás en la misma haya algo de respuesta a lo que, al mismo tiempo, Valentín nos planteaba.

Que lo disfrutéis.

Recupero de nuevo un artículo publicado por el amigo Txetxu. De hecho se trata de una reflexión tomada de un blog portugués, donde plantean una realidad sobre la gestión de las librerías muy similar a la que sufrimos por aquí. Y sí, digo “sufrir”, y menos mal que hoy en día estamos informatizados y existe internet como herramienta para el intercambio de información, que si no, ni me puedo imaginar cómo serían las cosas.

Es una queja ya vieja, y eso que yo soy relativamente nuevo en esto de los libros y las librerías, que el volumen de ediciones es excesivo y que la vida de los libros (el periodo de tiempo desde que son editados, publicados, hasta que se clasifican como agotados o descatalogados, es decir, que ya no quedan ejemplares disponibles en la editorial ni los va a haber) es cada vez más corta. Se me ocurren algunas cosas positivas y algunas otras negativas sobre esto. Las positivas:

  • Más diversidad
  • Edición más democrática: es más fácil llegar a ver publicado un trabajo propio, hay muchas editoriales y muchas posibilidades de editarse uno mismo

En cuanto a las negativas:

  • El riesgo que se corre con una publicación hace que se apueste cada vez más por productos “comerciales”, es decir, en trono a fórmulas que se repiten y que se saben con éxito, lo cual no es precisamente fomento de la creatividad o la originalidad
  • Lamentablemente, la democratización de la edición y el aumento de publicaciones guarda una proporción directamente inversa a la calidad. Entendiéndaseme, no estoy en contra de la eliminación de trabas a menudo elitistas y políticas para que quien tenga o sienta que tiene algo que expresar no lo pueda hacer, pero la creciente competencia no lleva pareja una selección en cuanto a la calidad de lo que se escribe y se publica. Habría que ver la de faltas ortográficas que acumulan algunos libros de determinadas editoriales económica y comercialmente muy potentes, por mencionar algo totalmente objetivo y evidente.
  • El exceso de publicaciones se da no tanto porque se publiquen 50.000 ó 100.000 nuevos títulos en un año, sino porque ni de lejos se demandan y se compran esa cantidad de libros, y lo más grave es que no hay una iniciativa editorial por el fomento de la cultura lectora, de la cultura de la palabra impresa en este caso. Se traslada toda la responsabilidad sobre este tema a los propios lectores, y al público en general, que si no compra más libros y no lee más es porque no quiere, porque es un inculto o porque está atontado por otros medios de entretenimiento de peor calidad todavía
  • Para minimizar el riesgo comercial de un libro, las grandes editoriales publican una gran variedad de títulos, con que uno solo triunfe y se convierta en un best-seller bastará para hacer rentable el conjunto de la editorial, aunque esta lógica tan sólo ayuda a este tipo de editoriales con presencia (por vía de participaciones empresariales antes que de otro tipo) en medios de comunicación de masas. Por el camino lo que hacen es lastrar a todo un canal de difusión y comercialización de los libros: los libros han de transportarse hasta el distribuidor, de este a las librerías, que incapaces de asumir el aluvión, con públicos incapaces (es cuestión de tiempo y de dinero y de espacio) de leerlo todo, a menudo devuelven gran cantidad de los libros recibidos. Viajes de ida y vuelta que tan sólo generan gastos. Para las librerías el gasto no es sólo el transporte, sino también el tiempo de gestión (lo que viene muy bien expresado en el artículo que señala Txetxu y que ha dado pie a toda esta parrafada) y sobre todo la precarización o descapitalización de las librerías. Porque devolver se puede devolver, los libros, no el dinero. Los libros llegan con su albarán, que se convierte en factura, con un vencimiento, que se cumple; los libros al devolverse van con otro albarán, que se traducirá en otra factura que rectifique a la primera, pero con su propio vencimiento, lo cual genera créditos para las librerías, pero sin mayor margen para reconducir sus selecciones de libros. Y todo esto ha de ser soportado por márgenes comerciales ridículos.
  • Una última consecuencia, que cuando un libro es realmente bueno y demandado, enseguida se agota porque las tiradas son mínimas, limitando de forma ilógica su difusión y su venta. Bueno, salvando los best-sellers y las ediciones fantasma (que un libro sea reeditado hasta 15 veces en menos de 6 meses me parece más una operación de marketing que una realidad).

Decía el texto que cojo de Txetxu que es físicamente imposible tener todos los libros, y añado que tampoco los quiero tener aunque pudiera. La única manera de mantenerse en medio de esta ilógica vorágine editora es especializándose, en ciertos temas, en ciertas editoriales que ofrezcan calidad, etc. Nunca se podrá tener todo, pero sí se podrá conseguir que todo lo que se tenga sea bueno y merezca la pena, y el placer, de leerlo.