Íntimo

1. adj. Lo más interior o interno.

2. adj. Dicho de una amistas: Muy estrecha. 

3. adj. Dicho de un amigo: Muy querido y de gran confianza.

A veces se cruzan o nosotros hacemos que se crucen en nuestras vidas hechos, lecturas que leemos o interpetamos desde un único prisma donde cada uno de esos elementos toma un sentido dentro de su conjunto.

Personalmente vivo el fenómeno de las redes sociales en su conjunto más desde la óptica laboral que desde la relacional emocional.

Saratxaga en las recientes jornadas de BizkaiacreaKtiva reflexionaba entre otras cosas del desconocimiento existente en la mayoría de las ocasiones sobre la vida de las otras personas, sobre lo que les mueve, sobre las ‘tripas’, con las cuales compartimos muchas horas de trabajo. Sabemos hechos (he ido, he hecho, voy a….), desconocemos sentidos y motivos.

El domingo  la noche vi la para mí excelente pelicula The Visitor donde en un momento de la misma, en una conversación cara a cara y ante una confidencia íntima la persona que escucha contesta: ‘Gracias por decírmelo’ como reflejo verbal del punto de conexión que en un breve espacio de tiempo, escasos días, se había llegado a producir.

El lunes a tempraneras horas mañaneras y antes de salir para Madrid me encontré, no por casualidad, con esta tiena historia: ‘Érase una vez una cosa llamada intimidad’ que a esas tempranas horas me conmovío y me dejó un buen regusto para iniciar la semana.

En el aeropuerto terminé de leer el libro de Michele Petit ‘leer&liar. Lectura y familia’ y recojo un par de frases con cierto aire ‘buberiano‘:

– Sin el otro, no hay sujeto…. el gesto de compartir, del intercambio, de la relación, son la base misma de la cultura. Constituyen el inicio mismo de l nterioriad, que no es un pozo en el que nos sumergimos, sino algo que se constituye en un intervalo, a partir de un movimiento hacia el otro.

– A lo largo de la vida, ese espacio psíquico, construido también con el cuerpo, será indispensable para que los humanos vivan de manera más o menos creativa, en una relativamente buena salud psíquica; para que sean capaces de establecer lazos tanto con el mundo interior como con el mundo exterior, para que lo íntimo y lo público puedan estar de acuerdo, reconciliarse…..

No sé si nos damos tiempo a menudo para propiciar esta ‘reconciliación personal’ y con el otro o vivimos en el aparente ‘todo fluye’, pero nada queda.

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Ecosistemas culturales

Paal Nilssen-Love, músico de jazzdice en un artículo de Iker Seisdedos, publicado hoy en El País bajo el título Improvisación ‘low cost’algo que como reflexión que él utiliza en relación al mundo de la música me parece que es también aplicable al del libro y que permite de una manera sencilla atisbar que no todo es tan fácil como parece y que cualquier acción sobre un elemento, los soporte o modos de comercialización en este caso, tienen consecuencias de las que hay que ser conscientes.

“Un disco triple. Pues sí, ¿por qué no?”, se defiende Nilssen-Love. “Odiamos pensar que un buen día no existirán los álbumes. Ni las tiendas, que son instituciones, lugares de encuentro. Entiendo la comodidad de las descargas. Pero me resisto a dejar de salir a la calle, relacionarme, echar unos tragos, todo eso de lo que la música se compone. Por más que la mayoría ni siquiera se pregunte de dónde sale”.

Política y arte: ¡Ahí les duele!

Leído en la entrevista de César Coca al escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez que hoy publica El Correo:

El asunto es que los políticos pasan y lo que queda es el arte. La obra de Dostoyevski está ahí, y en cambio nadie recuerda qué zar reinaba en Rusia en ese tiempo. Estoy convencido de que ‘Yolanda’ se seguirá escuchando y mis libros se seguirán leyendo dentro de 50 años. No sé dentro de 300, pero sí dentro de 50. Y a los políticos de hoy nadie los recordará. Eso es lo que les duele.

La pregunta casi retórica: ¿por qué no recordaremos casi a la inmensa mayoría de ellos?

Actualización:

Aunque, quizás, desde esta óptica no todo esté tan claro y casi todo pueda terminar en el olvido.

Música y palabra. Un nuevo tiempo

Este sábado se ha convertido en un día que marca con claridad o quizás mejor que hace consciente un cambio de época y de ciclo en lo cercano y familiar.

Me acabo de dar cuenta, es decir, lo acabo de racionalizar justo cuando abría el blog en la sala de casa trasteando con el nuevo txikitín que el ‘hada madrina‘ me recomendó, ayudó a poner en marcha y sugirió que además lo hiciera con Ubuntu como sistema y aquí le andamos dándole a la tecla.

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Creo que el proceso se ha iniciado a la mañana cuando he llevado a temprana hora a mi hijo y a dos compañeros al segundo examen de EGA. Por cierto por qué los alumnos que estudian en modelo D, es decir sólo en euskera, tienen que hacer un examen de perfil lingüístico de euskera de cara al futuro y no lo tienen que hacer, en cambio, de castellano. ¡Curiosidades de la vida en el sur de Islandia!

Bueno, decía que les llevaba al examen e iba escuchando su conversación madura, la verbalización de os nervios, la lástima que sentían de la gente mayor que se presenta al examen y a la que le ‘zumban’ y mientras hablábamos de los temas y de que ‘por favor que no nos pongan nada relacionado con la crisis económica y la deflación’ que ¡haber cómo lo explicamos!, mi cabeza y mi cuerpo se iba sintiendo a gusto con la compañía y pensando, al mismo tiempo ¡chaval! Estos ya han volado.

Así que hoy llega la tarde y mientras la ‘parienta’ prepara examen de oposiciones me encuentro en la sala con la conciencia clara que ya nuestro hijo ha alcanzado un grado razonable de autonomía y de no dependencia.

Y un servidor que aunque viaje desea y disfruta de la tranquilidad, la música, la lectura siente que sus ritmos vitales empiezan a cambiar porque el contexto se ha modificado y los tiempos nuevos habrá que vivirlos también con otros ritmos.

Quizás sea el tiempo de recobrar la vida íntima:

  • Yo suelo distinguir entre público, privado e íntimo. La frontera entre público y privado prácticamente ha desaparecido. Lo íntimo sería la vida interior, el sentido de la trascendencia, lo que cada cual hace con su soledad. Por eso, la mayor parte de la gente tiene vida privada pero no íntima. Y ése es el sentido que convendría recuperar. (Salvador Pániker en César Coca; Entrevista con la cultura; pag. 123)