El libro como objeto simbólico en un nuevo tiempo de liderazgo

Ayer se celebro el acto de toma de posesión del nuevo Lehendakari.

En uno de los momentos del acto Patxi López promete su cargo sobre un ejemplar del Estatuto de Gernika. En este caso sobre un libro en soporte papel y con un diseño completo.

Los ‘puristas digitales’ podrían reivindicar y señalar que lo podría quizás haber realizado sobre un e-book o libro-e que contuviera el texto o sobre un ‘pen’ que pudiera llevar después en el bolsillo ya que, se diría, lo que importa es el contenido.

Al leer en el blog de ‘mi librívoro‘  la intención que José Ibarrola ha querido dar a ese ejemplar realizado en un modelo de soporte y con un formato concreto me doy cuenta de que todavía hay un plus simbólico, que también es contenido si aceptamos el elemento experiencial que siempre esconde, en soportes concretos.

“La portada, hecha en chapa de acero -de la que se utiliza para fabricar coches- troquelada y fresada, utiliza la imagen de las letras como valor de compromiso escrito. Los troqueles de la E, de Estatuto y Euskadi, la P y la V de País Vasco, dejan ver al final del hueco el título: Estatuto de Autonomía del País Vasco, 1979. La chapa, como material industrial, y el de lino y algodón hecho artesanalmente, dan cuerpo al articulado del Estatuto. El lomo del libro con la costura vista quiere recordar la posibilidad -siempre abierta- de transformación y cambio. Nada está definitivamente atado, nada es inmutable. El diseño no es una réplica ni un remedo historicista, es un libro para un Estatuto de nuestro siglo”.

Ojalá el Lehendakari y su gobierno sean de este nuevo siglo: palpables, políricos, con sentipensamientos que son parte de las actitudes que pueden hacer convertir el contenido en experiencia, la única forma humana de liderar un país.

El testigo se vuelve creíble si está implicado en lo que narra.

Es su vida la que está contando aunque cuente la vida de otros. Quiero decir, hay una tradición de la cual él es testimonio. La palabra testículo tiene el mismo origen que testimonio. Dicen que en la antigüedad el hombre ponía su mano sobre sus testículos en prueba de su palabra. ¡Qué bárbaro!.

El maestro, el testigo, el sabio, hablan de su experiencia.

Los otros, los científicos, los filósofos hablan desde el conocimiento. A ellos no se les exige que su vida lleve impresas, tatuadas, las marcas de aquello que expresan.

La experiencia no nos permite solucionar problemas, pero sí encararlos hasta padecerlos también nosotros. Porque la experiencia, paradójicamente, no se hace, se padece.

No es lo vivido por nosotros, sino más bien en nosotros, en nuestro propio corazón.

La experiencia nos transforma. No sé si a todos por igual…Siempre es subjetiva, no puede probarse, su valor es únicamente testimonial, porque sólo la información se constata, no la experiencia. (Ernesto Sabato; España en los diarios de mi vejez; pag. 110-111)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .