¡Bienvenido Mr. Google!

La noticia aparecida el domingo en el New York Times no creo que en el fondo haya extrañado a nadie que ande buceando de vez en cuando en el sector del libro y en la evolución de las industrias culturales en los nuevos y procelosos mundos digitales.

Parece que se trata de una ‘primera comunicación’ que tendrá ya trastienda, pero que, en estos tiempos de trasparencia informacional, todavía no nos enseñan.

Se juega con la erótica de la insinuación que parece poner a todos más que a todas más nerviosos y anhelantes ante lo que todavía está por ver.

Algún medio que por su apego a este sector debería ser más riguroso ya ha lanzado alguna ‘fantasía en titulares’ al decir que Google opta por precios libres para el libro electrónico. Cuando entramos después en la ‘chica’ de la noticia no encontramos con esta frase: La empresa planea además permitir a las editoriales ponerle precio a los e-books. Si a esto se refieren con el tema de ‘precios libres’ habría que señalar que en todo caso sería más de los mismo. Es el editor quien fija el precio. Vamos que sería un modelo más español que americano.

Todavía con esta primera información andamos en pañales, pero sí se abren nuevos terrenos de reflexión y evolución.

1. Los dispositivos, sean propietarios o libres empiezan casi antes de nacer y si esta propuesta sigue adelante, a pasar a un segundo plano.

2. Escribíamos y decíamos en Sevilla hace no muchos días lo siguiente: 4. La revolución más importante hasta la fecha mediados del s. XX ha sido la del 15 libro de bolsillo que ha permitido y permite a. Acceder en cualquier lugar (movilidad) b. A un precio accesible c. A un contenido editorial. El libro digital se inscribe en la continuidad de esta necesidad asociando las tecnologías. Cuando ni siquiera nos sea necesario llevar el soporte porque el contenido esté disponible independientemente de un soporte concreto habremos alcanzado un nuevo hito importante. Nos da la sensación de que algo se mueve en esta línea.

3. Desde dónde se podrá visualizar y comprar es algo sobre lo que todavía no nos han dicho nada. Es decir: ahora se puede embeber la función de ‘hojeo’ en otras páginas web sean éstas de editoriales o de librerías. ¿S podrá realizar la compra desde las mismas? ¿Cómo se repartira en pastel del precio final entre los distintos intervinientes?

4. Hay muchos temas por abordar, pero si al final Google se convierte en un repositorio con múltiples salidas en formatos distintos incluida quizás la impresión bajo demanda, algo que no tendría por qué ser imposible deberíamos empezar ya a plantearnos con seriedad el penalizar a los generadores de devoluciones por impacto ecológico.

5. Los mercados digitales siguen minorando aunque parezca lo contrario las empresas capaces de ‘entrar al juego o al trapo’. En unas recientes jornadas de reflexión parecía mirarse con no excesivos buenos ojos la ‘entrada de extraños al sector’ pareciendo que alguien pudiera considerarse con derecho a ‘excomunión sectorial’. El sector como la vivencia de la fe evoluciona. En el segundo caso ya se decía que al igual que el Espíritu Santo ‘había soplado’ para el nacimiento de una, por ejemplo, orden religiosa, podía dejar de hacerlo para que la misma desapareciera. Algo de esto lleva tiempo ocurriendo. En el sector del libro pasará algo parecido y debemos tener cuidado con los dogmáticos anclados en su propia verdad.

6. La situación como parece querer reflejar bastante gente no es solamente un pulso entre Google y Amazon. Ello en estos momentos sería lo mismo que decir que es una pelea que sólo afecta al mercado anglosajón a pesar de que Amazon tenga presencia en otros mercados, pero todavía con serias pérdidas. Tampoco es una pelea entre soportes propietarios y abiertos. Es más, en mi humilde opinión, una propuesta conceptual distinta más pegada a la ‘nube’ por parte de google y más cercana a la visión 2.0 que la de otros que sigan anclando el contenido a un soporte sea éste el que sea.

7. Siguen quedando básicamente en el aire tres cuestiones que platea José Afonso Furtado enEl papel y el píxel: están en juego tres cuestiones cruciales en la transición hacia el mundo digital, cuestiones que la mediatización de los libros electrónicos puede ocultar: la naturaleza del libro en el mundo digital como forma de comunicación; el control de los libros en ese mismo mundo, incluyendo las relaciones entre autores, consumidores/lectores y editores, y, por ejemplo, el modo como llegaremos a gestionar nuestra herencia cultural y nuestro pasado intelectual; y la reestructuración de la economía de la autoría y la edición.

8. Siempre hemos recomendado cierta paciencia a la hora de ver lo que va pasando. La paciencia no es una no actividad sino la Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.   En la espera observante y activa iremos descubriendo el momento oportuno.


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