Sectarismo

El sectarismo nada crea porque no ama. No respeta la opción de los otros. Pretende imponer la suya –que no es opción sino fanatismo- a todos. De ahí la inclinación del sectarismo al activismo, que es la acción sin control de la reflexión. De ahí su gusto por eslóganes que difícilmente sobrepasan la esfera de los mitos y, por eso mismo, mueren en sus mismas verdades, se nutre de lo puramente ‘relativo’ a lo que atribuyen valores absolutos. (Paulo Freire; La educación como práctica de la libertad; pag. 42)

Encuentros abiertos

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Nunca está de más romper de vez en cuando los ritmos del día o encontrarse con propuestas agradables y no programadas.

Parecía que el día iba a ir lineal dentro de lo planificado a primerita hora de la mañana. Hoy era fácil: reunión primera, reunión segunda, reunión tercera, recopilación y a casa a leer y después a pasear.

La segunda y tercera reunión han dado sus frutos que nos ayudarán ya a ir orientando trabajo a medio y largo plazo.

Como hemos salido a gusto se ha cruzado una invitación a comer por medio a casa de uno de los presentes.

El que alguien te abra tu casa es quizás una de las formas más claras de ser ‘open‘ en esta sociedad poco abierta a la cotidianeidad de nuestra vida.

Comida con larga tertulia que casi empalma con una segunda quedada a la tarde que de ‘a dos’ la hemos convertido en ‘de a tres’ porque nunca se sabe cuándo se puede presentar la oportunidad del encuentro y siempre hay gente interesada y con ganas de ponerse cara, de conversar y de compartir proyectos.

Es quizás también otra forma de ser abierto. El estar dispuesto y atento a aprovechar las oportunidades inesperadas de encuentros aunque suponga, casi bajarnos en marcha del travía que habíamos cogido con destino fijo y aceptemos un camino nuevo que en ese momento empezamos a andar.

Al fin y al cabo todo encuentro puede acabar cambiando el rumbo de nuestras vidas.

Un día gustoso.

No somos sino peregrinos

que, yendo por caminos distintos,

trabajosamente se dirigen

al encuentro de los unos con los otros

(Antoine de Saint-Exupery en Riszard Kapuscinski; Viajes con Heródoto; pag. 7)

Crítica y gobierno

El libro democracia cultural me sigue ofreciendo pistas interesantes no sólo en asuntos y perspectivas relacionadas con la cultura sino con los modos de gobierno en general.

Reconocer los avances no es complacencia, o falta de sentido crítico, como tampoco señalar limitaciones es vulnerar, atacar o destruir. El ejercicio de gobierno es una ventana abierta al ojo público, como lo es la actuación en el teatro.

La buena crítica sabe distinguir entre lo que tiene algún valor o puede ser aprovechable de aquello que reitera, retrocede, es superficial o carente de valor. La crítica debe ser responsable también, si buscamos que sea escuchada.

Para ello se requiere de una mirada desapasionada, aunque sea la pasión lo que motive la crítica. El sentido es subrayar qué queremos, cuáles son los retos no asumidos, cuáles las debilidades de los procesos. (Sabina Berman, Lucina Jiménez; Democracia cultural; pag. 303)

Creo que aquí, aunque supone un ‘pescozón’ a la administración en la que uno se encuentra involucrado, hay un buen ejemplo de esa crítica que debería hacer, pensar, contestar y actuar.

El ojo ha visto y no se puede hacer el ‘juego de la cigüeña’ porque no tenemos alas.

Ciudad y cultura

En las pistas de reflexión que nos ‘traemos  entre manos’ alrededor de la cultura el artículo del miércoles 19 en El País de Josep RamonedaHacia una Europa de las ciudades‘da algunas pistas de interés.

Sólo una cita:

La cultura nacional es una cultura cerrada y unitaria. Se basa en la presunta homogeneidad de los ciudadanos que pueblan el Estado. Pero esta idea de comunidad está hoy completamente obsoleta, en sociedades que por su composición ya no pueden esconder su heterogeneidad. ¿Es la hora de volver a este “lugar de una humanidad particular” que es la ciudad europea? Las ciudades son identidades abiertas frente a las naciones que son identidades cerradas.

Ser en relación

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Persona quiere decir ser en relación. El ser humano se presenta como un nudo de relaciones. Él ex_iste, es decir, está abierto hacia fuera, en todas direcciones, y también hacia dentro de su interioridad…Por eso la estructura personal reside en el dar, en el recibir y en el retribuir. Es saliendo de sí como el ser humano es más él mismo, es dando como recibe, es recibiendo como se enriquece y permite también al otro ser, porque le posibilita dar; retribuyendo establece la red de relaciones del dar y del recibir, y en este juego se construye la personalidad. (Leonardo Boff; La voz del arco iris, Trotta, pag. 87)

Zonas grises

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Hoy ha amanecido Bilbao gris, fresco y lluvioso.

Alguna de las personas con las que mantenía una reunión a primera hora de la mañana señalaba que era indicativo claro de final de vacaciones y una forma que tiene el tiempo de avisarnos que se acerca el día a día en apariencia más anodino aunque como todo depende cómo se mire.

Había leído-visto que al mediodía iba a levantar y/o por lo menos dejar de llover.

El tiempo de la agradable comida ha sido suficiente para que ese cambio se produjera.

No ha sido de los de como de la noche al día, pero nos ha permitido disfrutar de una playa desierta, de un cielo nublado, de una estupenda temperatura para el ‘paseo charlado’ y para comprobar cómo las posiciones personales y las experiencias que cada uno tenemos ante el líquido elemento pueden ser, también, como de la noche al día.

Hay otras zonas más grises que anuncian tormenta y que son difíciles de cambiar: las de la corrupción.

El artículo de Jesús López Medel ‘Derechos humanos frente a la corrupción‘ me ha vuelto a pre-ocupar.

– No hemos hecho progresos frente a la corrupción.

– La percepción de los españoles de que existe un alto grado de corrupción, considerando la empresa privada (29%) y los partidos políticos (27%) como los sectores sociales más implicados.

Suena a gris tirando a negro. ¿Llegará a levantar?

 

Objetivo de la política cultural

Ya no vivimos los años donde la política cultural tenía como misión construir ‘una sola nación’. En esos tiempos el objetivo de la política cultural era ‘fortalecer la identidad’. Ese discurso se sostuvo hasta pasado el medio siglo XX, cuando la identidad se había replanteado más como repertorios y dimensiones cambiantes que como esencias necesitadas de guardianes; cuando las identidades y la cultura misma seguían su dinámica de reelaboración y trasformación, bajo el influjo de poderosos medios de comunicación electrónicos y digitales, ajenos al arte y a las políticas culturales. Hoy, el objetivo fundamental de las políticas culturales es la creación de espacios de participación, de estrategias de mediación y de enlace para lograr vínculos más estrechos entre cultura y democracia a favor de la diversidad. (Sabina Berman, Lucina Jiménez; Democracia cultural; pag.  288)
Las negritas son nuestras.