El Bono cultura premio ‘Farolillo de papel’

Desde hace 19 años Bizkaia Asociación de Libreros viene celebrando con motivo del Día del libro una pequeña fiesta-reconocimiento a personas e instituciones que a lo largo del año se han destacado por su ‘cariño’ en torno al libro y la lectura.

Este año, junto a Soledad Puértolas, Unai Elorriaga y Jon Mujika, periodista de Deia, le ta tocado también la lotería a la Consejería de Cultura por su iniciativa del Bono Cultura.

Hemos disfrutado del premio, la cena, la compañía, el encuentro, la charla y las ‘sugerencias’ lanzadas con elegancia por parte de los libreros para ver si se repite de nuevo la iniciativa.

Compartimos mesa con Blanca, nuestra ‘consejera-jefa’, Soledad Puértolas y Unai Elorriaga. Ambos un lujo.

Apostaremos junto con Soledad por ‘mantener los pies en la tierra’ y no intentar desviarnos del camino que las vías nos trazan.

¡Gracias a los que hacen posible este momento de encuentro!

Andamos a estas horas inadecuadas desvelados por los cafés tomados y el gusto de la celebración.

Merece la pena aunque mañana por hoy ya toque madrugar y seguir en el día a día.

Deseos y tiempo

Me gustan a menudo los artículos de Rosa Montero.

En el último publicado en El País Semanal escribía:

A veces tengo la melancólica sensación de que las cosas en la vida tienden a venir a destiempo. De que la realidad está organizada por un programador loco que lo ordena todo a contrapelo. Y no sólo sucede con los objetos materiales: a menudo ocurre también con las relaciones. Por ejemplo, no es raro que, en una pareja, cuando uno ama más, el otro ame menos; y cuando el que amaba menos por fin ama más, el que amaba más ya está en otra cosa. Es decir, un lío.

Y es que desear siempre es un lío. Los deseos, ya se sabe, son problemáticos. Si no los consigues, pueden llenarte de frustración hasta amargarte la vida. Pero, si los haces realidad, a veces es peor.

Quizás a veces tengamos que dejar tiempo para ser deseados. ¡Quién sabe! Pueda que tampoco coincida con el ritmo de la otra persona y entre el ir y venir nos va pasando la vida.

Carlos Álvarez-Ude

Me enteré de la noticia el viernes a la tarde tras una agradable comida en Vitoria.

Una llamada a Manuel la confirmó. Graciás a él, editor de su último libro Los mares detenidos, le conocí y pude disfrutar, queizás no en suficientes momentos de su conversación, opinión y puntos de vista.

Tenía pendiente de recoger aquí un texto de otros poeta, Kepa Murua, y quizás éste sea el mejor momento.

Con las palabras pasan cosas. Las palabras nos sitúan en el mundo real e imaginario, nos dicen cómo somos y qué pensamos. Nos señalan un camino al conocimiento y a la interpretación de lo que nos rodea. Las palabras situán la conversación entre las personas, los objetos adquieren relevancia cuando los nombramos, pero siendo un reflejo de lo que sentimos y decimos pueden huir de nuestro vocabulario si intentamos forzarlas. Pueden rebelarse si sólo buscamos un significado que no se corresponde con su representación primera. Pueden confundirnos si intentamos que signifiquen lo que identificamos con nuestras necesidades vitales y creativas. La palabra desgastada que pierde fuerza, la palabra traicionada que se usa cuando nos interesa, la palabra devuelta como es “memoria”, la palabra perdida, la palabra que parece que se olvida, la palabra “menosprecio” que designa el pulso de la vida o la palabra “vida” que busca el compromiso de unos sobre otros, las que escuchamos a menudo agotadas en su íntimo significado tanto como palabras que se repiten a menudo…Y me vienen a la memoria esas que no se repiten tanto, pero que también pertenecen a este mundo real y nada simbólico como “dolor”, “soledad”, “emoción”, “ternura” o “engaño”….

El IVA reducido para los soportes y no para los contenidos

Francamente preocupante quizás no tanto en lo monetario como en lo político es la noticia del trato desigual que van a tener los libros en relación al IVA en función del soporte del mismo. 4% para aquello que pueda seguir siendo ‘palpable’ y 16% para lo que no lo sea.

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Lo aparentemente intangible o inasible y la cultura tiene bastante de esto será más cara en su manifestación textual si esta no va acompañada de un soporte concreto.

Al ‘a cada maestrillo su librillo’ le sustituye ahora el ‘a cada librillo su soportillo’.

La incoherencia de esta decisión es descomunal. Ya lo era hasta ahora el que los distintos contenidos (texto, música, audiovisual) tuvieran ya tratamiento distintos. Parece que se ha optado por la línea del ‘mal de muchos consuelo de tontos’.

Las posturas reflexivas parecen no haber sido escuchadas demostrando con ello una actitud claramente autista por parte de los responsables políticos.

Una visión económica cortoplacista, recaudatoria y poco sensible a la modernidad parece haber ganado la partida.

Queda ahora por ver qué van a decir y cómo se van a manifestar los distintos sectores afectados, el propio Ministerio de Cultura y qué va a pasar con la flamante Ley de la lectura, el libro y las bibliotecas.

Mal camino y mala decisión que hacen a partir de ahora poco creíble las apuestas del Ministerio y del Gobierno sobre el ‘valor’ de la cultura. Lo que parece que se valora es la cacharrería.

Por cierto ¿qué tratamiento de Iva tendrán los libros que ya vienen preinstalados en un soporte lector?

 

 

Vuelve La cebolla asesina

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Los viajes, los encuentros con otros siempre pueden traer sorpresas, posibilidades de conocer más a fondo a las personas con las que compartimos algunos momentos.

El viaje a Madrid de la semana pasada ha tenido algo de esto.

Además tuvo un excelente inicio y final. En ambos casos alrededor de una mesa y con libros por medio de la conversación.

La cebolla asesina en su vuelta fue un estupendo regalo en la comida que abrió viaje y descubrió también los gustos e ilusiones de una de las personas que por primera vez se sumaba a una de estas comidas.

Gracias Álvaro por el regalo y el rato de conversación.

Libro:

La cebolla asesina. Sexo, mentiras y armas de destrucción masiva de Javirroyo

 

 

Ruido, silencio…

Como tantas otras veces me ha resultado sugerente la entrevista de César Coca a, en esta ocasión, el pianista Arcadi Volodos.

Quizás porque aborda en un momento de la misma dos  de los asuntos sobre del que de manera recurrente y quizás como autodefensa me interrogo con cierta frecuencia.

El primero: el ruido, el silencio y los ritmos de vida.

Dice Arcadi:  Hay ruido. No humillemos a la música diciendo que ese ruido lo es. No, no es bueno. La gente necesita silencio. Los músicos necesitamos silencio. La tragedia de hoy es no poder disfrutar del silencio y la soledad. Vivimos tan acelerados que tenemos otra percepción del tiempo y no lo tenemos para leer, reflexionar, disfrutar. Hace falta disfrutar, porque si no cómo vamos a evolucionar.

El segundo: los límites de lo verbal para determinadas manifestaciones.

Afirma: Es difícil describir la música con palabras porque genera sentimientos..

La semana pasada en Madrid en un ritmo de ‘Trabacaciones’ hubo tiempo más lento, tiempo para el silencio, la escucha, la contemplación, también para la conversación.

La última noche, le comentaba a la persona con la que realicé el viaje la enorme pereza que me daba encontrarme y enfrentarme con el lunes donde difícilmente encontraré ese ritmo.

Intentaremos en cualquier caso ir buscando tiempos y momentos para el silencio, los sentimientos, la calma, la conversación y el disfrute, aunque he de reconocer que al mismo tiempo me siento un privilegiado desde hace tiempo por disfrutar en gran medida del trabajo que realizo y de las personas con las que puedo llevarlo a cabo.

El valor ecológico de la piratería digital

Escribo desde el autobús volviendo hacia Bilbao después de una semana de ‘trabacaciones’ en Madrid fructífera en los encuentros profesionales mantenidos y relajante y enriquecedora en lo más lúdico aunque ello haya conllevado algún ‘dolor de cabeza’ por la nocturnidad en alguna ocasión provocada por el conocimiento de nuevas personas que merecen la pena.

Leo ya en la vuelta los ‘titulares millonarios’ de los editores.

Parecen haber perdido en el 2009 unos 150 milones de euros por la piratería digital, cifra que incluso parece ser superior al propio comercio digital de libros en el mercado interior, y unos 100 millones por la fotocopia ilegal.

Siempre conviene contextualizar un poco los datos.

Revisando rápidamente, me encuentro con un dato referido al 2004 donde Cedro parece hablar de unas pérdidas por fotocopia ilegal de 210 millones de euros. Es decir muy probablemente el porcentaje de ‘piratería’ en relación a las cifras globales de facturación no ha variado.

No tengo los datos encima, pero el comercio interior seguro que ha crecido del 2004 al 2009 y proporcionalmente ha crecido la piratería. Los soportes evolucionan y las cifras se trasladan, pero no parecen cambiar en su impacto global.

Lo que sí parece que ha menguado ha sido el consumo de papel así que socialmente en esa traslación parece existir una pequeña ventaja ecológica.

Estoy en cualquier caso ansioso por ver en detalle cuál ha sido la metodología del estudio. ¿Será la que utilizará posteriormente el Ministerio para seguir a los ‘piratas digitales’?

Actualización

Quizás alguien le tenga que dar un poco más al coco.

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Gentileza de Loretahur