El padre o la madre que llevamos dentro

Tarde de Nochebuena.

En Bilbao fría, desapacible y lluviosa.

Antes de ponerme a preparar la zona que hoy toca en casa disfruto de la lectura de El mundo de ayer. Memorias de un europeo de Stefan Zweig.

Tengo ya la costumbre desde hace muchos, muchos años de ir anotando frases que me llaman, me gustan, me interrogan o me desconciertan.

En este final de año me encuentro además con una referencia sobre la que he dado algunas vueltas a lo largo del mismo: la figura del padre o de la madre.

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Y, de repente, me encuentro con una referencia que me parece gemela a algunos de los pensamientos que me han acompañado desde la vuelta del verano.

Dice así:

Ahora bien, en la vida de todo hombre irremisiblemente llega el momento en que éste reencuentra la imagen de su padre en la suya propia. Ese rasgo característico que denotaba una inclinación hacia la privacidad y el anonimato de su propia vida, empieza ahora a desarrollarse en mí, cada año con más pujanza, por mucho que, a decir verdad, se contradiga con mi profesión, que en cierta manera, por fuerza tiene que dar a conocer mi nombre y a mi persona….Mi padre, al que llevo dentro de mí, y su orgullo secreto, me retienen y no puedo oponerles resistencia, porque les debo lo que quizá considero mi única posesión segura: el sentimiento de libertad interior. (pag. 26-27)

Con ello me quedo para esta Nochebuena y con las personas de las que me acordaba cuando lo escribía.

2 comentarios en “El padre o la madre que llevamos dentro

  1. “…en la vida de todo hombre irremisiblemente llega el momento en que éste reencuentra la imagen de su padre en la suya propia…”
    Momento diván: Mi padre vivió hasta los 84; cuando ya la presbicia de la memoria le obligaba a fruncir las neuronas para recordar lo más inmediato, deambulaba por el pasillo en penumbra, sin mayor afán. En uno de los extremos había un viejo espejo, que de reazogado devolvía una imagen sinuosa y lisérgica, ante el cual mi padre hablaba con el suyo.
    No estoy seguro de estar de acuerdo, o en desacuerdo, con la cita de Zweig: solo me acuerdo de mi padre cuando me miro al espejo tras la ducha, pero nada más; hace ya mucho que lo maté. Supongo que conforme mi cerebro se vuelva más espongiforme querré recuperar aquel viejo espejo mágico, a ver si encuentro dentro algún conocido…

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