Escasez y cooperación

Algún librero tiene la virtud de no pensar sólo en lo concreto, en lo suyo, sino que es capaz de contextualizar, de pensar no en global sólo, sino en social.
Así en el número 14 de Trama y Texturas me encuentro con Juan Miguel Salvador de la Librería Diógenes que termina su artículo Nuevas librerías para nuevos escenarios con la siguiente reflexión:
Curiosamente, la historia y la naturaleza nos enseñan que en ámbitos de escasez, la cooperación es mejor estrategia que la lucha y la acumulación. (pag. 39)
Un buen ejemplo dentro del sector de los libreros: Todos tus libros

Amén

Anuncios

71 miradas sobre la cultura vasca actual

 

¿Puede haber tanttas miradas como culturas o hay diversidad de miradas sobre una misma cultura?
¿Cómo ‘suena¡ la cultura vasca?
Tras un trabajo de casi un año nos encontramos con un auténtico ramillete de la creación y difusión emergente de Euskadi.
Tenemos este próximo 6 de abril una ocasión para conocer las voces individuales o colectivas de los nuevos creadores y agentes culturales, identificando sus valores, tendencias y formas.
Tenemos también todo  el tiempo del mundo para seguir sus andanzas.
Miradas distintas, cada una con su punto de vista y su historia. Miradas, por lo general, jóvenes, muchas en los límites, en la frontera.
Quizás otra forma de mirar y de ser-entre.
Retomo de nuevo a Anjel Lertxundi y leo este texto en Vida y otras dudas.
Hablamos Lenguas, no la Lengua. El instrumento de comunicación que estoy utilizando en este texto y momento no es una abstracción, una idea, un símbolo. Es una lengua entre otras muchas lenguas. La que era mía y la que, por muchas razones, un día ya lejano decidía que seguiría siendo mía en lo sucesivo. Mi principal instrumento de comunicación. Eso es. Más que eso, no; pero tampoco menos. Son muchos los seres humanos; muchas las historias y las lenguas; muchos los mundos y las realidades. Todas ellas se escriben con minúscula. Me dan miedo quienes escriben euskera, hombre o historia con mayúscula. (34.35)

Momentos decisivos

Momentos decisivos de Félix de Azúa.
Tres fragmentos con los que me encuentro al terminar su lectura.
– Amé tanto a mi padre que ya nunca he podido amar a nadie más, te habrás dado cuenta, no te habrá pasado inadvertido, tú lo sabes, le amaba como todos los niños aman a su padre, pero sin alegría, yo le amaba con dolor, un dolor que formó parte de mi vida desde que tengo uso de razón… un dolor tenaz, como un tornillo que gira y perfora sin llegar nunca a ajustar, yo me preguntaba si alguna vez cesaría el dolor, si llegaría un día… en que el dolor desaparecería, pero no cesó, se fue espesando hasta hacerse como una nube… hoy el dolor continua igual que entonces hincado en mi corazón, no me deja respirar, muy pocos saben lo que es el dolor metido en la cabeza de un niño, aunque esté gozoso está dolorido, todo es dolor y formas del dolor, ése es mi mundo (346)
– Cada uno de nosotros ha de vivir la historia de todo el mundo como si pudiera cambiarla aprovechando su propio momento. El momento decisivo siempre es propio, nos pertenece como nos pertenece nuestra propia muerte, no hay momentos colectivos porque lo colectivo es precisamente un modo de escapar al momento propio, creyendo que así engañamos a la muerte. Por eso debemos tomar nuestra decisión como si la tomara el mundo, pero sin el mundo (361)

Lola Larumbe. Emoción y vida

Hace 5 años conversábamos con Lola en su librería. Nos conocemos de mucho antes, pero casi casi como si fueran ciclos quinquenales me voy encontrando con pequeñas perlas suyas que siempre plantean otro punto de vista, otra mirada.
Es lo que me ha ocurrido también ahora al encontrarme de nuevo con ella en el número 14 de Trama y Texturas.
Todo lo leído hasta hora en el número está bien y es sugerente, pero el artículo de Lola es el primero que me ha provocado emoción.
Os dejo un par de citas para este domingo.
Quizás alguno piense que no tiene mucho que ver con las librerías y lo digital. A mí en cambio me parece que le da gran parte de su sentido y emoción.
– La palabra futuro me lleva (a) pensar en la palabra pasado, en el trayecto que he recorrido como librera, en el camino de muchas librerías independientes, desde el final del siglo hasta hoy. Construimos el futuro con lo que llevamos a nuestras espaldas, con el de dónde venimos se puede vislumbrar tímidamente el a dónde vamos. Los aciertos y los errores del pasado nos han preparado para imaginarnos un poco más allá, aunque cada día se convierta en un tiempo eterno que nos impida a veces enfocar correctamente el camino. (pag. 106)
– Navegamos por el estrecho que une dos mares, dos mundos, muy diferentes. Mente y corazón se encuentran escindidos, y esto debe ser una marca del tiempo que nos está tocando vivir, aunque quizás sea el dilema del hombre en todas las épocas: la melancolía por un mundo que agoniza y a la vez la emoción que provocan las revoluciones y el poder del cambio. Somos herededors de una tradición muy fuerte y llena de romanticismo: el libro es evocación y la materia de la imaginación, la precipitación de la inteligencia y la creatividad humana. Amamos los libros por lo que nos cuentan, sí, pero también porque nos acompañan carnalmente, porque dan placer (los buenos) a todos nuestros sentidos. Y yo los quiero, además, porque su corporeidad ha necesitado la existencia de dos espacios imprescindibles, cobijo del humanismo: la biblioteca y la librería (pag. 107)
Nota: La imagen nos la hemos ‘tomado prestada’ de la página de Fórcola

Ser-entre

He empezado a leer Vidas y otras dudas de Anjel Lertxundi.
Disfruté de la compañía y la conversación de Anjel por pirmera vez hace un par de años en un viaje a París con motivo del Salón del libro.
Cuando se comparte tiempo, conversación y experiencias fuera de nuestros entornos más habituales, más controlados quizás nos mostramos con una mayor naturalidad y menos impostura.
Lo dicho. Disfruté mucho.
Conversaba ayer con una amiga por teléfono. Me había escrito hace poco. Estaba disgustada y como ella misma me decía con un ‘cacao marabillao’ en su cabecita dando vueltas. Estaba triste al mismo tiempo.
El libro de Anjel empieza con una larga cita de Czeslaw Milosz , un desconocido para mí hasta encontrármelo en el inicio del libro.
 La cita termina así:
…creo que la palabra ser-entre debería estar en el diccionario. Existir significa ser-entre. No puedes existir por ti solo. Tienes que ser-entre con el resto de las cosas. Esta hoja de papel existe porque existe todo lo demás. (pag. 8)
El problema a veces es que la vida nos coloca o nosotros colocamos a nuestra vida en un ser-entre en el que acabamos sitiéndonos extraños.
Ella lo va a entender y como además tiene el libro podrá ir a disfrutar de la cita completa.

Libros y libreros en la antigüedad

Qué poco han cambiado algunas cosas con el tiempo. Veamos algunos ejemplos que me han resultado curiosos:
– El debate sobre dispositivos y la luz. ‘Galeno, el gran médico del siglo II d. C., opinaba, por razones higiénicas, que el pergamino, debido a su brillo, lastima y fatiga los ojos más que el opaco y suave papiro, el cual no refleja la luz. (pag. 29)
– Dineros, autores y editores. ‘En tanto que los editores se enriquecían, los autores de Roma, no menos que sus colegas de Grecia, tenían que conformarse con lo que llamaba Juvenal “la hueca fama”. Los autores antiguos nunca esperaron que su trabajo, con ayuda de los editores, les resultase remunerativo. (pag. 51)
– El gusto del autor por ver su obra expuesta y al alcance. ‘Plinio el Mozo se asombra de las buenas librerías que encontró en Lyon y se complace en ver que tienen sus obras’ (pag. 63)
Disfrutad de su lectura si tenéis ocasión.