Necesidad contra codicia

Se me cruzan en las lecturas un referencia de Alberto Manguel,  un artículo aparecido el domingo 6 de marzo en El País Negocios de Jeffrey D. Sachs que lleva el mismo título de esta entrada y otro de Maruja Torres de ayer en El País Semanal donde se hace eco de unas palabras de Stéphane Hessel.

Recojo algunos párrafos y citas que me andan dando vueltas en la cabeza.
– Nosotros, en nuestras sociedades, hemos permitido la puesta en marcha de maquinarias económicas destinadas a ganar cantidades ilimitadas de dinero, sea cual fuere el coste en vidas humanas pero sin creer que entre esas vidas pueda estar la nuestra. Tanto las maquinarias de ficción como las del mundo real, finalmente fracasan porque, debido a su misma perfección, están condenadas a destruir incluso a aquel a quien deben la vida. (Alberto Manguel; La ciudad de las palabras; pag. 175)
– El gran líder moral de India Mohandas Gandhi dijo la famosa frase de que hay suficiente en la Tierra para las necesidades de todos, pero no suficiente para satisfacer la avaricia de todos…. Nuestro planeta no podrá sustentar físicamente este crecimiento económico exponencial si dejamos que la codicia tome la delantera… El desastre es inevitable, a menos que cambiemos. Y aquí es donde Gandhi entra en juego. Si nuestras sociedades se rigen por el principio de la avaricia, con los ricos haciendo todo lo posible para enriquecerse aún más, la creciente crisis de recursos producirá una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, y muy posiblemente a una lucha cada vez más violenta por la supervivencia….Si la codicia prevalece, el motor del crecimiento económico agotará nuestros recursos, marginará a los pobres y nos llevará a una profunda crisis social, política y económica. La alternativa es un camino de cooperación política y social, a escala nacional e internacional. Habrá recursos suficientes y prosperidad para todos si convertimos nuestras economías para que hagan uso de fuentes de energía renovables, prácticas agrícolas sostenibles y un régimen tributario razonable para los ricos. Este es el camino a la prosperidad para todos a través de tecnologías mejoradas, justicia política y conciencia ética. (Jeffrey D. Sachs)
– «El interés general debe primar sobre el interés particular, el reparto justo de la riqueza creada por el mundo del trabajo ha de primar sobre el poder del dinero». En relación con el momento actual, reflexiona Hessel con mucho acierto: «Se atreven a decirnos que el Estado ya no puede asegurar los costes de estas medidas sociales. Pero ¿cómo puede faltar hoy el dinero para mantener y prolongar estas conquistas cuando la producción de riqueza ha aumentado considerablemente desde la Liberación, el periodo en que estaba arruinada Europa? Si no fuera porque el poder del dinero, tan combatido por la Resistencia, nunca fue tan grande, insolente, egoísta, con sus servidores introducidos hasta en las más altas esferas del Estado. Los bancos privatizados se muestran sobre todo preocupados por sus dividendos y los altos salarios de sus dirigentes, no por el interés general. La brecha entre los más pobres y los más ricos nunca fue tan importante, y la competición por el dinero nunca estuvo tan animada».

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