Cuentitos a la oreja son de vieja

Aparecía ayer en Gara esta foto que me da pie al títular de esta entrada.

Andan ya desde hace algunos días algunos malos perdedores y me ahorro el calificativo en lo personal trajinando y al parecer tramando sin parar por conseguir con malas artimañas,y con las ‘acciones más viles y rastreras que ha imaginado la mente humana’ en palabras de la Consejera de Cultura Blanca Urgell poniendo en entredicho una decisión no sólo de una persona, sino de todo un jurado.

Me quedo con las palabras que Ramón Zallo escribe hoy en Deia en relación a Cristina Ortega que es la persona sobre la que parece centrarse toda la atención:

La doctora Cristina Ortega es la mayor experta que hay en el Estado español en mapeo de equipamientos y eventos (y lo sé porque fui miembro del tribunal que evaluó su magnífica tesis doctoral, con un sobresaliente cum laude). Y era un evento.

Si alguien tenía que estar en aquel jurado técnico era Ortega, en su doble calidad de experta y de presidenta de la Red de Centros de Gestión Cultural Europea. Las personas expertas suelen salir de la Universidad, de consultoras o de la programación -¡de dónde si no!- y, desde el mismo momento de su nombramiento actúan a título individual. Ortega, al igual que otros miembros pertenece a una consultoría experta, en este caso Estudios del Ocio de la Universidad de Deusto. No es donostiarra y ejerce de bilbaína; y fue nombrada por el Ministerio para el jurado, y no por el Ayuntamiento de Donostia ni el Gobierno vasco. Todo claro.

En relación a la calidad, valía, responsabilidad, independencia (que he sufrido gustosamente en mis propias carnes) de criterio y capacidad de trabajo para mí está claro desde el principio.

Lo que sí me preocupa es el funcionamiento y la forma de hacer de algunos representantes políticos.

– Que demuestran un mal perder y juegan al personalismo. En este sentido lo de Belloch y Rosa Aguilar como primeros removedores de lo que ellos suponen ‘mierda’ huele en abundancia. Ambos son un claro reflejo de un modo de hacer político: el personalismo ególatra por encima de la participación y cohesión social y la diversidad cultural.

– La del alcalde de Córdoba dando por bueno un ‘anónimo’ da a entender que no será la primera vez que ha funcionado con este criterio.

Si la política en la medida que nos debe afectar a todos y a todos comprometernos acepta el juego del ciudadano sin cara y sin voz ya que parece utilizar la ajena para demostrar unas tesis estamos perdidos en esto de la cosa pública.

Que la Ministra actúe ahora con aparente diligencia no hace nada más que demostrar que algunos siguen dando más valor al ‘cuentito’ que a lo que se teje en la plaza pública.

En fin:

¡Piensa el ladrón que todos son de su condición!

Abrazos para Cristina.

Un comentario en “Cuentitos a la oreja son de vieja

  1. Pingback: Qué hacer cuando una periodista miente | cambiando de tercio

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