Mujer leyendo

Admirar es el verbo

que dice en su doblez

lo que despierta en mí tu quieta pose.

Esa misma doblez está en tus pechos

porque elevas el libro y lo sostienes

juntando bien los brazos, plegando la atención.

Me tienta imaginar el personaje

al que estás abrazando, en qué adjetivos

prefieres detenerte. Me entretengo

calculando la pausa, la cadencia

con que pasas las páginas: sonrío

al comprobar que eres una lectora lenta,

con rodeos de asombro o de pregunta.

Quién pudiera de ti recibir esos ojos

con el mismo deseo, con idéntica hondura.

Eres lo que hace falta. Belleza meditando.

Carne con su temblor y su sintaxis.

Ese lugar en que la inteligencia

y la sensualidad se hacen un nudo.

(Andrés Neuman; Década (Poesía 1997-2007; pag. 152)

Cada uno sabrá qué imagen tener delante….

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Bibliotecas y conversación

Delicioso el librito de Alberto Manguel Bibliotecas editado con motivo de la apertura de la Biblioteca general y la Filmoteca de Navarra.

Una erudita reflexión sobre la biblioteca como espacio, forma e imaginación y una propuesta de Biblioteca ideal  ocupan las 96 páginas del libro.

Me interesa resaltar por un lado la reflexión que hace Manguel en torno al espacio conversacional y que me recuerda al ‘constuir y descubrir‘ de Wagensber.

Dice:

En mi jardín, al otro lado de las ventanas de mi biblioteca, hay dos grandes sóforas. Durante el verano, cuando nos visitan amigos, nos sentamos y hablamos bajo ellas, a veces durante el día, pero generalmente por la noche. Dentro de la biblioteca, mis libros distraen de la conversación y nos sentimos inclinados al silencio. Pero fuera, bajo las estrellas, la charla se hace más desinhibida, más variada, y, curiosamente, más estimulante. El hecho de estar sentados a oscuras en el exterior parece conducir a una conversación más libre. La oscuridad invita a hablar.

Me trae recuerdos de mis últimas conversaciones en Castellón y de otras anteriores.

Recojo también algunas notas de Manguel sobre la Biblioteca ideal.

– Está destinada a un lector en particular. Cada lector debe sentir que él es el elegido.

– Es virtual y material a la vez. Permite el uso de toda tecnología, todo el contenedor, toda manifestación de un texto.

– Es un centro de lectura en el sentido más amplio posible.

– Permite a todo lector acceso a los anaqueles. Un lector debe tener la libertad de tener encuentros fortuitos.

– Organiza sin poner etiquetas.

– Es a la vez recluida y pública, íntima y abierta a los encuentros, dedicada a la meditación y también al diálogo, reservada y generosa, erudita y llena de preguntas, a la vez ansiosa por conservar todo lo que ya contiene y con la esperanza de tener lo que todavía no ha leído.

– La biblioteca ideal simboliza todo lo que representa una sociedad. Una sociedad civilizada depende de sus bibliotecas para saber qué es, puesto que las bibliotecas son la memoria de la sociedad.

– La biblioteca ideal (como toda biblioteca) contiene al menos una frase escrita exclusivamente para ti.

Lo pequeño es hermoso

Disfruté este fin de semana de amigos en Castellón.

Una buena forma de poner punto casi final a las vacaciones.

Hay personas, amigas también, que han terminado sus vacaciones con bonitas noticias.

Así que cuando andaba paseando por la Feria Medieval de Rubielos de Mora

me encontré con esto que ¡va por ella! que disfrutará su ‘nuevo estado’.

Ha habido mucho tiempo para comer y charlar.

Disfrutaos de dos buenos arroces y sus entrantes en el Restaurante Mediterráneo de Castellón que va ya por la cuarta generación del negocio.

De la Feria de Rubielos y su comida

pero por encima de todo de la conversación, la charla, el paseo que haciendo historia parece tener un ciclo de repetición cada seis años que es cuando nos tomamos unos días más allá del contacto cotidiano para hablar de la vida, del libro, de nuestras alegrías y preocupaciones entre comidas, paseos, partidas de ping-pong y alguna horchata que otra.

Lo dicho: lo pequeño es hermoso y qué buen sabor de boca deja.

¡Mucha mierda!

Así se desean suerte en algunos países los artistas antes de subir al escenario.

¡Mucha mierda! le seguimos deseando al proyecto Pabellón 6 que el lunes se estrenó con Cantando bajo las balas en una estupenda actuación de Adolfo Fernández que se puede ver hasta el 28 de agosto y que Pedro Barea en su crítica de hoy señala con claridad como ‘teatro necesario’.

Mucha mierda, pero en otro sentido es la que dejamos los bilbainitos, bilbainitas y los que nos visitan en las fiestas de Bilbao.

Menos mal que disponemos de un servicio de limpieza al que hemos visto trajinar por tierra y ‘ mar’.

Agradecimiento y homenaje para ellos que trabajn con lo más sucio para que los demás disfrutemos de unas fiestas limpias.

Infantilismo social

Me ha resultado interesante la entrevista a Elvira Navarro aparecida este fin de semana en El País Semanal.

Algunas notas y frases que me gustaría resaltar.

– Un creador tiene más libertad desde el ‘afuera’, desde la indefinición.

– Cualquier posicionamiento respecto a la realidad es político.

– Tenemos muchísima información, pero la sensación de leer siempre lo mismo. La sobredosis de información, paradójicamente, permite menos el encuentro con algo azaroso. Todo está sobrecodificado.

– La ciudad no la habita el cohce, sino el peatón.

– Tengo la impresión de que somos muy reacios a responsabilizarnos, a comprometernos e incluso a arriesgarnos. Lo hemos tenido muy cómodo y cuesta sacar la patita, no vayamos a perder algo. Ser los mejor preparados no es suficiente.

¿Qué definiría ese infantilismo social? La falta de conciencia, no solo política, también personal, de lo que somos cada uno. Siempre estamos esperando cosas de los demás y culpando al mundo de nuestros males