Rosa

La vida está llena de casualidades.

Así el otro día en el concierto de Música por la Paz me reencontré por puro azar con una persona que hacía más de 20 años, casi 25, que no veía.

Nos conocimos en Pamplona, cuando vivía por alli en torno a movimientos de tiempo libre.

En algunos de esos ratos de dulce nostalgia que a veces nos llegan me había acordado de ella, de Rosa, y también de Paz preguntándome qué sería de sus vidas.

El cambio de un asiento permitió que nos reencontráramos después de muchos años.

Fue ella la que reconoció. Yo soy un desastre para recordar caras y situarlas en el tiempo, pero la vuelta a vernos me ha producido una gran alegría.

Luego, la vida produce estas casualidades de que su pareja y un servidor anden ahora metidos en la ‘misma empresa’.

¡Bellas casualidades de la vida!

 

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