Dilemas

En esta tarde de domingo soleada y tranquila por Bilbao recurro a dos poetas para vehicular a través de sus palabras parte de mi estado vital.

El dilema es el temor a lo desconocido, el dilema en la vida es cómo vivir antes de que nos llegue la muerte, el dilema en la creación es cómo decir lo que a menudo no podemos explicar con palabras, cómo mostrar lo que acontece en el mundo de los sentimientos y cómo ocultar en el entramado de la verdad y la mentira lo que nos concierne a la hora de retratar lo que nos rodea. (Kepa Murua)

Se parece a bucear, no tengas miedo.
Al fono de las olas trasparentes
hallarás más descanso que dolores.
Vibrarás en la nota de las aguas
y, como el diapasón de tu minuto,
podrás enumerar cada concepto.
Verás lo que no has hecho y sí deseaste
y eso perturbará la travesía.
Verás cuanto ofreciste o te ofrecieron
y todo volverá a dormir despacio
como el mar que te invade y se retira,
como el mar que se mueve y nunca pasa. (Década; Andrés Neuman, pag. 163)

 

Kukutza. Tristeza y contradicción

Acabo de bajar del barrio de Rekaldeberri donde se asienta Kukutza con una profunda situación de tristeza.

Lo visto me recuerda épocas pasadas que uno inocentemente pensaba que estaban superadas.

Se lo comentaba justo el miércoles a un amigo: esto va a explotar.

Carreras, cargas de la ertzaintza, contenedores volcados, un barrio incomunicado por coche.

Imágenes para mí de una sociedad que sigue enferma.

No tengo el cuerpo para entrar en los motivos que han llevado a esta situación.

Sí venía pensando cuando volvía que parece extraño que algo que lleva sucediendo desde hace diez años parezca que sólo pueda terminar por explosión en unos pocos meses como si todos hubiéramos estado mirando para otro lado o hubiéramos tenido miedo de ir urgando en la contradicción hasta llegar al ‘punto limpio’ donde las cosas y situaciones pueden empezar a cicatrizar y crear nueva piel.

No me apunto a los que a última hora les gusta señalar con el dedo como el chivatillo listo de la clase ni a la defensa, chulesca, incluso a cualquier precio, de la propiedad privada ante una propuesta pública, la de Kukutza, que ha vivido siempre al borde y en el margen, pero con interlocución, en sus relaciones con las instituciones. Cada uno, en cualquier caso, es libre.

El estar viendo los toros ahora desde un lado, el institucional, me provoca una profunda situación de contradicción porque tristemente siguen existiendo y seguimos levantando barreras.

Cualquier solución que se dé creo que ya no va a ser buena.

En vísperas de una celebración de Año internacional de las culturas, de la Paz y la Libertad estos prolegómenos aunque parezcan locales no son buenos.

Me voy a rumiar en solitario cómo sobrevellar la contradicción.

En cualquier caso prefiero quedarme con el dolor de la tristeza que con la rabia mostrada en los contenedores volcados o la fina capa de las palabras aparentemente inteligentes.

A veces es necesario el silencio.

Actualización

Y de escuchar reflexiones como la de Imanol.

Linda caritza Street.

Asier Gallastegi

Darse tiempo

Como con una amiga.

No nos hemos visto desde antes del verano.

La comida ha sido casi un kit-kat en el día de hoy entre reunión y reunión que me ha llevado saltando de un sitio a otro desdeprimera hora de la mañana hasta bien entrada la tarde.

Hilamos la hebra con facilidad. Nos ponemos al día. Hablamos de la vida que toma cuerpo en nuestras vidas. de nuestros devenires. De nuestra historia, nuestro presente, el futuro, los sueños.

El tiempo pasa así volando. Tendemos a hablar rápido como siendo conscientes de que el tiempo es escaso.

Nos había costado encontrar un hueco en este septiembre de reinicio y de agendas apretadas.

Al final, al despedirnos un deseo.

Nos tenemos que dar más tiempo la próxima vez.

Al fin y al cabo es oxígeno necesario para nuestra vida.

¿Libro o lectura?

María PTQK siempre resulta sugerente en sus reflexiones y aportaciones.

Partiendo de los libros de segunda mano y con la llegada de Amazon lanza algunas afirmaciones que comparto y que además en estos momentos me interesa recoger por la relación que tienen con algunas tareas que llevamos entre manos.

La primera afirmación que hace:

lo que ocupa realmente los debates hasta el punto de monopolizarlos, no es el futuro del libro (el futuro de la lectura) sino el futuro del mercado editorial.

Los editores, algunos, ayer lo podía contrastar con una persona ducha en la materia siguen mirando hacia otro lado con la llegada de lo digital. Siguen poniendo encima de la mesa paños calientes aduciendo al ‘mercado verde’, como no maduro no sólo para su apuesta, sino para la reflexión sobre lo que ya está aquí.

Mientras tanto otros agentes y otras empresas van haciendo sus pequeños pinitos, sus pruebas como el caso reciente de Dada Company que con su propuesta de ¡A la cama! se ha posicionado como el libro infantil más descargado en i-tunes. ¿El precio? Ahí está la mafdre del cordero: 1,59 euros. Comparen con la oferta de editores tradicionales.

La segunda:

el objeto-libro posee, entre otras cualidades, la de ser extraordinariamente resistente a la obsolescencia, que tal y como están las cosas (y podemos hablar en términos económicos o de sostenibilidad medioambiental) es una ventaja nada despreciable.

Aprovecha María con ello para hablar de los libros de segunda mano, que no es que no sean obsoletos, sino que en muchas ocasiones vienen con una historia por detrás que si se conoce merece la pena no dejarla de lado. De hecho las bibliotecas siguen siendo un espacio estupendo donde los libros , no todos siempre, van pasando de alguna manera de mano en mano trazando con ello historias concretas de lecturas y lectores que en este nuevo tiempo digital podrá cobrar más valor porque en este caso lo digital como espacio que puede posibilitar no sólo recoger la historia, sino generar relaciones entre los lectores tiene un ‘plus’ de encuentro de cara a los lectores utilizando los libros como mediación.

Y una tercera que yo matizaría:

¿Cómo es posible, con lo sofisticada que es la oferta de entretenimiento hoy, que yo como lectora esté dispuesta a gastarme el dinero en algo y nadie esté en condiciones de ofrecérmelo? Dicho en lenguaje empresarial: aquí hay un nicho de negocio, y también se lo va a llevar Amazon porque es la única que ofrece un mercado de libros de segunda mano serio y competitivo.

La sensación que tengo, y puedo estar equivocado, es que los ‘libreros de viejo’ y/o de segunda mano han sido más ágiles que los libreros de nuevo, aunque en algunos casos, María afirma que las librerías no tienen secciones de libros usados, sí ha habido librerías de nuevo con secciones de ‘segunda mano’. En lo cercano, o sea en Bilbao, creo que por lo menos hay dos: Joker, especializada en cómics y La Librería de Deusto. Pero retomando el hilo Iberlibro es una apuesta que viene funcionando ya hace tiempo y agrupa en España a 275 librerías. Quizás sea por lo tanto un nicho ya cubierto y se pueca caer en el error de que el árbol Amazon nos esconda el bosque de la diversidad.

En cualquier caso todo esto sí plantea una reflexión: Creo que nunca se ha recogido en estudios de comerciointerior del libro lo que puede mover el mercado de segunda mano.

Por qué. Aquí sí tiene razón María; a los editores no les interesa; pero ¿interesará a los lectores?

Amazoneando

He hecho una primera prueba de compra en Amazon y los resultados han sido penosos.

Os cuento.

Hace ya un tiempo una amiga me recomendó en relación a un tema que me interesa un libro concreto: Lecturas precarias. Estudio sociológico sobre los poco lectores.

En Amazon no lo tienen disponible y viendo la referencia del autor (Juan Rulfo) dudo que lo tengan alguna vez. Me he dado de alta en el correito de aviso para ver si algún día aparece perdido entre la estanterías virtuales.

Me ha resultado curioso porque la referencia parece clara tanto en la editorial como en una de las librerías asociadas a Amazon.

Misterios del ciberespacio.

Recojo también algunas de las opiniones que he leído y que me parecen sugerentes y dejo para el final un rumor que ha llegado a mis oidos.

Sugerente como siempre la reflexión de Manuel Gil en su blog Antinomias. Más allá de la repercusión en el mercado, su volumen de negocio y traza de tarta me quedo con la referencia final:

Termino con una idea que creo importante. Muchos editores se van a sorprender cuando quieran subir sus ePub a Amazon. La transformación al formato de la compañía, Mobypocket, muestra un nivel de errores muy alto en los ficheros que las editoriales tienen, el problema es que por abaratar ha habido mucho chapuceo con el paso de pdfs a ePub, y ahora se van a encontrar con el problema.

Dicha afirmación parece chocar en parte con la que realiza Antonio María Ávila y que recoge El País:

También expresó Ávila su sorpresa por las palabras de Greeley hablando de la “aprensión” de los editores españoles hacia el mundo digital. “Si dice eso es que no conoce la realidad española. Aquí estamos preparadísimos, simplemente el mercado aún no está maduro y no está respondiendo”.

Algún medio sitúa esta afirmación, y probablemente no le falte razón, en el ámbito del miedo.

Desde luego lo que es claro es que la web de la propia Federación no es un buen reflejo de esa supuesta preparación a los nuevos entornos y la de algunos gremios de editores territoriales tampoco.

El director ejecutivo de la Federación de Editores no desaprovecha la ocasión para dejar sembrada la duda con la opacidad de la compañía americana:

“Sus silencios chocan mucho con el estilo anglosajón”.

y la aparente posición de dominio que Amazon parece querer tener:

“Desconozco los términos de la negociación que Amazon está llevando con cada editorial, pero lo que yo he visto del contrato que ofrecen está claramente desequilibrado. Parece que ellos no tienen ninguna obligación y los editores todas”.

Cuidado porque el refrán ya dice: ‘Siembre vientos y recogerás tempestades’.

Hay otros editores que también están en la Federación que parece que lo ven más como dinamizador del mercado, mientras que los libreros en su conjunto, vease el enlace anterior, parecen mostrarse más prudentes o apuestan como en el caso de los catalanes por mejorar y reconocer la calidad, experiencia que ya existe en Francia o en Bélgica.

Todo parece seguir y casi nada parece moverse. Hasta que llegue el mal momento de tener que moverse obligado por un vendaval venido del más allá.

El rumor……

He oído por la calle que algún grupo editorial se ha negado en un principio en abrir cuenta al nuevo cliente. Si fuera así, parecería que algunos editores más que juego limpio quieren seguir siendo opacos.

En cualquier caso, el nuevo cliente no ha tenido problemas para conseguir los libros. Siempre ha habido en este sector samaritanos dispuestos a dar limosna al último que llega.