Notas de una escapada por Madrid

He disfrutado de lunes a miércoles de una escapada por Madrid.

Lo iba a haber titulado como ‘viaje nostálgico’, pero R., con buen criterio, cuando comíamos el martes me señalo que la nostalgia y la melancolía tenían una connotación de tristeza y como en esta ocasión tiene toda la razón, me parece mejor en dejarlo como unas notas de escapada que me han devuelto a Bilbao con un buen nivel de sosiego que durará lo que dure.

Estos tres días han sido de pasear, dormir, leer y disfrutar de una larga conversación y un estar hombro a hombro y del brazo con R. que siempre agradezco y me da fuerza y otras miradas para nuevos vuelos en solitario.

Algunos de los espacios y lecturas que me han acompañado estos días.

Los libros y vinos en Tipos infames. Un precioso espacio donde toda su oferta visual-lectora y degustativa alcohólica es sugerente y atractiva.

En el segundo caso me decanté por el albariño y en el primero por dos lecturas, una ya finiquitada que me regalo R., Recuerdos de un callejón sin salida de Banana Yoshimoto y Siete años de Peter Stamm que está ya en proceso.

Siguiendo sin orden ni concierto me salto a El cocinillas al ladito de Tipos infames y donde disfrutamos el martes mano a mano de unas verduritas de temporada. berenjenas a la parmigiana, croquetas de hongos, cuscus con suprema de mero, tarta tatín y arroz con leche.

Un salto atrás en el recuerdo al pasar por la calle Valverde y encontrarme así

la fachada de Martínez de Murguía quien fue en sus tiempos un importador-exportador de libro americano y en donde me perdía entre sus estanterías en mis escapadas a Madrid hace ya más de 20 años.

No quiero olvidarme de los cafés en Pepe Botella donde siempre he compartido, ahora y antes, momentos de buena conversación y de lectura, de la visita también a la Librería Méndez donde arrastrado por la lectura de los Diarios de Iñaki Uriarte y la recomendación de A. han caído en mis manos los Ensayos de Montaigne, el paseo por Ocho y medio y la charla con María, un café a media tarde en La Vinícola Mentridana, los detalles comprados en La integral

y en Panta Rhei, los amaneceres de Madrid y su cielo que me sigue enamorando……y también mucho tiempo de lectura y charla.

Mientras bebíamos té sentados junto a aquella ventana inundada de claridad, nos envolvió una cálida y placentera luz amarilla. Era precisamente lo que quería; una luz que hacía pensar a mi corazón marchito: “¡He aquí lo que me faltaba!”.

La palabra que más se aproxima a lo que sentía tal vez sea “bendición”.

Tenía la impresión de que, después de tanto rebuscar, por fin había encontrado lo que necesitaba.

Por aquel entonces, yo creía que lo que nos unía era el sexo, pero luego me di cuenta de que no, de que con el simple hecho de charlar con él sentía una energía indescriptible que surgía del fondo del estómago y recorría todo mi cuerpo. “Sí, eso es. Con eso basta.”

Ese sentimiento acabó trasformándose en convicción, y con tan sólo sonreírnos el uno al otro nos sentíamos satisfechos. Creíamos que aquel momento duraría toda la eternidad… (Banana Yoshimoto; Recuerdos de un callejón sin salida; pag. 54-55)

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

1 comentario en “Notas de una escapada por Madrid”

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