Mala racha y ganas de hacer

Lo tenía guardado como oro en paño.

En los últimos años llega a mi correo una pequeña reflexión lúcida que en pocas palabras me ayuda a situarme ante lo vivido y ante lo que está por venir.

Como compartimos trabajo, tarea y quizás cierto talante ante la vida aquí os la dejo:

La mala racha
Mientras dura la mala racha, pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves, lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras. Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción. El libro de los abrazos (Eduardo Galeano)

Pero, sabéis, cada nuevo minuto, cada nueva hora, cada nuevo día, QUIZÁS ESTE NUEVO AÑO, tendremos la oportunidad de pensar en hacer algo por acabar con ella

Las ganas de hacer
Porque muy racionalmente me consta que estas cosas no dependen del dinero, el dinero que no hay, ni lloverán del cielo, ni brotarán de las manos de Tabaré. Estas cosas nacerán de la gente, y sobre todo de la gente joven, si a la gente se le despiertan las ganas de hacerlas. Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable. El país gris, el país triste, habla un lenguaje calandraca…. Estamos todos aburridos de escuchar consignas y discursos que masturban a los muertos. La energía creadora se desarrolla haciendo, y haciendo juntos. La militancia juvenil no languidece por falta de ganas, sino por falta de acción. ¿Hasta cuándo vamos a seguir ofreciendo tristeza a los tristes? ¿Hasta cuándo vamos a seguir vendiendo arena en el desierto?  Fragmento de: El derecho a la alegría, en Ser como ellos y otros artículos

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