Enfermedad

Un enfermo siempre está a la escucha de su cuerpo, de sus sensaciones corporales, cualquier cosa le inquieta, le importuna. Todo gira entorno a la enfermedad –y al miedo a morir, aunque mi madre había estado a punto de morir tantas veces que decía que no lo temía. (Lydia Flem; Cartas de amor heredadas; Alberdania, pag. 23)

Llegan momentos en la vida que la constelación familiar, el núcleo cercano, se ve obligado a girar en torno a la enfermedad de otro. Con la duda ya presente de si un hasta luego, será un hasta siempre, si un beso será marca del siguiente o del último que queríamos dar, pero ya no llegamos.

La noción del tiempo cambia. Todo gira y se mueve de otra manera aunque en la apariencia el ritmo parezca el mismo.

Aumenta la disociación entre lo externo y lo interno.

Nos sentimos más vulnerables y al mismo tiempo más contenidos.

Afloran nuestros miedos, nuestras dudas, aunque racionalicemos y pensemos que por años ya va tocando.

La ronda de la muerte a veces avisa y empieza a girar. Sólo ella sabe cuándo va a parar.

Mientras tanto a los demás sólo nos queda bailar a su son, que no siempre es el que más gusta.

Un comentario en “Enfermedad

  1. Pingback: Respirar a pleno pulmón… | cambiando de tercio

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