Lectura y contexto

El País Semanal publicó ayer un artículo La memoria del lector donde de manera divulgativa se abordaba la posible incidencia de los soportes sobre el recuerdo de lo leído.

Parece que el papel frente a la pantalla se lleva la palma y ello básicamente por ofrecernos ‘marcos referenciales’ (página, textura, coordenadas espaciales) a la hora de leer.

Me comentaba hace poco un amigo que tiene un compañero de trabajo que es capaz siempre de situar con facilidad una cita en función de las coordenadas espaciales que facilita un libro en papel.

No sé si las generaciones posteriores a las nuestras que viven en general un marco referencial más líquido se moverán de otra manera nate las referencias textuales.

Yo sigo prefiriendo el papel. De hecho me han preguntado numerosas veces por qué no tengo todavía un ‘lector electrónico’. Quizás este asunto de las referencias y contextos lectores sea uno de los motivos.

La pantalla parece situarme ante lo inabarcable y ante el hecho de que en un mismo espacio es el texto el que cambia sin moverse el contexto.

A los que somos clásicos y con cierta edad parece que cada vez nos son más necesarias las referencias espacio-temporales y como vamos más lentos en general en nuestras vidas nos encontramos más acomodados con el pasar página que con el desplazamiento arriba-abajo del texto ante un espacio que no se mueve.

Si en nuestra propia vida hablamos ante los hechos de ‘pasar página’ es difícil que nos acostumbremos ya al ‘navegar líquido’ donde el mar, aparentemente, no se mueve.

Resulta inquietante la obsesión tecnológica por la inmediatez, aunque valoremos la agilidad, la prontitud, la respuesta que nos hace presumir que estamos juntos y cerca, pero la proximidad sin mediación es un espejismo. Las nuevas tecnologías suponen nuevas mediaciones y hemos ade aprender a comportarnos, a proceder, a valorar y a cuidar lo que son y lo que significan. Hasta tal punto que cabría decir que, en cierta medida, tenemos que aprender a leer otra vez. (Ángel Gabilondo; Darse a la lectura; pag. 155)

Un comentario en “Lectura y contexto

  1. A mí también me interesó mucho esa información. Creo que hay algo muy importante que se pierde al perderse el papel: el contexto que ayuda a fijar la atención, sí, pero también la relectura, la posibilidad de consultar varios ejemplares a la vez, la creación de un entorno (no creo que sea irrelevante crecer en una casa con libros por las paredes y las mesas que sin ellos)… Y se habla mucho de la cultura de la posesión: no se trata de poseer el objeto, sino de hacerlo circular hasta el infinito, prestándolo, regalándolo, cambiándolo, cruzándolo, heredándolo, depositándolo en una librería de viejo, rebuscándolo en una feria de ocasión o de lance…

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