Bascook. Una excusa

Solemos quedar a comer cada cierto tiempo.

Siempre retomamos el hilo con facilidad.

Las hemos pasado canutas juntos en glunos momentos y eso une. Sobre todo si se ha sido capaz de superar la situación y el momento puntual.

Hoy A. ha escogido el Bascook que hasta la fecha se ha mostrado para mí siempre como una apuesta segura.

La comida de hoy me trae recuerdos de otras ocasiones.

Una estupenda noche pasada con R. Quizás una de las conversaciones más íntimas.

Una comida de mediodía con C. a quien veo con más frecuencia y con la que sigo el hilo de la conversación y la vida.

Algunas comidas más de trabajo que las dos, por lo que recuerdo, dieron buenos frutos.

La de hoy. Comida de amigos que sabes que están ahí.

Los espacios, la atención y la comida propician ambientes que facilitan, en este caso, la conversación y la confidencia.

Hoy hemos degustado entre otras cosillas:

– Nigiri de foie, tartar de buey + sal de yuba + parmesano

– Wok de noddles, bosque brasa y ajotomillo

– Pasta adobada con euskal txerri, queso oveja y pimiento carbón

– Carrillera con toffe de panadera

–  Txuleta curada en miso, wan tan de hummus + sal de palomitas trufadas

– 100% Cacao caliente + helado y cristales de hierbas buenas del que P. no nos ha dejado ni probar.

A ello se han unido unas almejas gentileza de la casa que se han presentado en la mesa sin más explicación que ésta y que hemos agradecido por el detalle y la discreción.

Todo ello regado con un tinto Juan Gil de Jumilla.

Volveré intentando siempre que sea en buena compañía para dar al contexto las personas que se merece.

Para redondearlo me encuentro en la carta-periódico con una foto de Mikel Alonso.

Me cuenta A., supongo que será verdad, que la idea de hacer una carta periódico le viene a Aitor Elizegi de que cuando era niño-joven quería a veces llevarse las cartas de los restaurantes y no podía así que para satisfacer ese ansia infantil ha creado una carta que cualquier comensal que quiera se puede llevar a casa.

Una forma más de perpetuar, en papel, en este caso, un buen recuerdo de un buen momento.

Perseverar

Si no somos comprendidos hay que resignarse y volver a empezar. Y si lo somos, nos alegramos y seguimos. Ese es todo el secreto de nuestro trabajo perseberante y de nuestro amor por el arte

Si el presente es estéril e ingrato, si perdemos nuestra influencia y crédito ante el público, ofreciéndole lo mejor, queda la baza del futuro que mantiene el ánimo y borra toda herida del amor propio.

(George Sand en Querida maestra… escritoras en la correspondencia de Gustave Flaubert; pag. 20)

La eficiencia sectorial

Sugerente el artículo de Manuel Gil hoy sobre el precio de los libros y las posibilidades legales.

Cuando la rigidez nos hace mirar sólo hacia delante=subida de precios, dejamos todo un campo al descubierto como es el de la variación fija hacia abajo para generar a veces nueva demanda o para valorar incluso qué va mejor almacén+devolución o rotación a precio más bajo.

Desconozco como estarán los balances de las editoriales con existencias quizás sobrevaloradas al estilo Bankia o cómo habrá hecho cada una las amortizaciones de esos posibles activos invendibles en la mayoría de los casos, pero que quizás en otras condiciones podrían volver al mercado.

Siempre me ha llamado la atención cómo las devoluciones aumentan casi al mismo ritmo que la tecnología en muchos casos permite ajustar con más precisión la tirada.

Es en doble síntoma, en cualquier caso de ineficiencia: precio y tiradas desajustados a la potencial demanda sabiendo, además, que ambas son fácilmente modulables.

Por otro lado y haciéndome eco de datos de los editores vascos parece que estos están todavía muy lejos de que su facturación en digital sea mínimamente significativa, 390.000 euros perdidos en los 6,7 millones totales de facturación. Lejos, muy lejos, por lo tanto de rentabilizar inversiones o de situarse ante nuevos modelos de negocio.

Un tercer factor: ¿La eficiencia es cuestión de tamaño? En otros sectores parece que no. Vease el efecto Bankia. Otro tema es que el miedo a la caíde de un grande genere extrañas turbulencias rompiendo quizás indirectamente las lógicas de la sana competitividad y acudiendo a las manos de lo público para abordar determinadas inversiones, me refiero con ello a lo que, entre otras cosas, está ocurriendo con alguna plataforma digital.

A veces los aparentes refugios en las ‘casas grandes‘ o los blindajes pueden ser auténticas ratoneras.

Me sigue en cualquier caso llamando la atención de lo poco que se hace o por lo menos lo poco que se puiblicita la posible reflexión o práctica que aborde con claridad y desde hechos concretos a toda la cadena de valor para encontrar soluciones más trasversales, probablemente más plurales y seguro que con un mayor nivel de creatividad.

He dicho en muchas otras ocasiones que lo nuevo incluidas las nuevas eficiencias vendrá desde la periferia. Lo que no sé es si hay ojos que se atrevan a mirar más allá del ombligo central.

Los hay, era una ‘boutade’. El que haya oídos para escuchar lo que dicen sí creo que se da menos. No vaya a ser que se modifique el status, pero cuidado ningún pequeño arrastrará al sector a la debacle, pero si cae un grande ¿qué pasará?

Quizás lo ‘intervengan’ y volvamos a tener una Editora Nacional.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/04/23/paisvasco/1335205169_314290.html

http://elpais.com/cultura/2012/04/27/actualidad/1335550535_306067.html

http://elpais.com/cultura/2012/04/27/actualidad/1335528519_530940.html

Tertulias dialógicas en Vitoria

Ayer a la mañana, como ya adelantaba, viví uno de esos gratos momentos que parecen salir de la nada.

Os cuento.

Llevamos ya un tiempo manteniendo enriquecedores contactos con personas que forman parte del movimiento de Tertulias dialógicas en Euskadi.

Algún miembro de las mismas ha participado activamente en el proceso de elaboración del Plan de Lectura del País Vasco y creo que todos nos hemos quedado gratamente sorprendidos al descubrir un movimiento que coordina en Euskadi a más de 6.000 personas.

El viernes a la tarde y el sábado a la mañana algunos de ellos ‘tomaron las calles‘ de Vitoria para sacar la lectura a la calle.

Gente sencilla, diversa, plural, unidas en esta ocasión por El principito y por su gusto por la lectura.

Ayer, en una mañana soleada, pudimos disfrutar de caras sonrientes, de ambiente relajado, de ver a personas sencillas que convierten a la lectura compartida en un elemento de mediación para fomentar el diálogo y la reflexión a partir de las distintas interpretaciones que pueden surgir de un texto.

Lo dicho, el sol, el ambiente, las personas me hicieron volver de Vitoria con otro cuerpo y otro aire.

Gracias por lo que me regalastéis, posiblemente sin saberlo vosotros.

Este suele ser el mejor regalo por lo que tiene de inesperado.