Fruto del trabajo

He hablado ya por aquí varias veces de la Posada la Robleda.

He vuelto por allí este fin de semana.

Se ha convertido en mi ‘espacio de huida-acogida’ en Cantabria.

Me tratan bien, me siento cuidado, disfruto del espacio, sobre todo de su porche a las tardes.

Javier y Neli han levantado el proyecto y lo mantienen con todo su esfuerzo y más en estos tiempos que corren.

Gran parte de lo que allí se disfruta es furto de su trabajo y de sus manos y esto se nota.

Con el tiempo, en estos tres últimos años, he aterrizado por allí varias veces.

Me suele gustar también cenar allí. Una vez que aterrizo a media tarde prefiero no moverme y disfrutar del espacio.

Hoy me he venido con un estupendo regalo fruto también de su trabajo

Todo empieza en la tierra. Es donde se debe sustentar la realidad.

Todo palpable y poco volátil.

Pan y verdura que alimentan las necesidades básicas y que trazan un hilo de unión sencillo, contundente, sin sutilezas porque detrás del mismo hay horas, trabajo e ilusión que al final toman forma.

Los he disfrutado hoy al mediodía acordándome mucho de ellos.

Volveré.

Un comentario en “Fruto del trabajo

  1. El encanto de los lugares que vienen de la misma Tierra es que nos sentimos identificados en ellos porque cada poro de nuestra piel reconoce que nosotros, tambien, venimos de la Tierra.

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