Algunas de las cosas que he aprendido

Van tocando momentos de cierre de proyectos, de ir con calma dejando preparado el relevo a quien toque.

Han sido, y todavía quedan unos cuantos días, unos años intensos, muy intensos. De mucho trabajo, de satisfacciones e insatisfacciones, de buenos y malos momentos, pero que según voy echando la vista atrás me van dejando un buen sabor de boca, aunque viva a veces estos días con una cierta extrañeza.

Hoy he podido disfrutar tras una reunión a la mañana de una larga comida conversacional que, casi casi, termina cuando esto escribo.

Me apetece comer sosegadamente con algunas de las personas con las que he compartido proyectos y tiempo de trabajo en estos tres años largos.

Mirar con ellos hacia atrás. Recordar los inicios, la evolución y escuchar, sobre todo escuchar cómo lo ha ido viviendo cada uno.

He aprendido mucho, creo, en estos años. Ha habido gente dispuesta a enseñar y a compartir.

Algunas de las cosas que he aprendido o en las que me he reafirmado.

– Los prejuicios llevan en general a caminos errados.

– Hay personas, funcionarios, con un alto sentido de la función pública.

– Los planteamientos de equipos horizontales y mixtos (parte política, funcionarios, consultoría o empresa externa) funcionan bien y son enriquecedores para el proyecto y las personas.

– Es bueno que dentro de la horizontalidad cada uno se aplique en su punto de valor.

– No por mucho madrugar amanece más temprano o, dicho de otro modo, las prisas no son buenas consejeras.

– La crítica desde el trabajo compartido siempre es bien recibida.

– Las personas en un buen clima siempre tienden a sorprender en positivo.

– El diálogo y la conversación sigue siendo un elemento de riqueza en Euskadi que parece que mucha gente todavía no ha entendido.

– La trasparencia en entornos de confianza y proyectos compartidos siempre lleva a la satisfacción.

– Todo o casi todo se puede reencauzar y reorientar si la comunicación es fluida.

– Las personas reconocen el trabajo, los aciertos y te verbalizan con cariño los defectos y errores más allá de los colores políticos.

Creo que hay muchas más cosas que quedan en el tintero y que poco a poco irán saliendo.

Hoy quiero agradecer la larga comida conversacional en cuatro tiempos (comida en el Bascook, café posterior, recafé y agua final) a X., A., L. y J.

Conocerlos, aprender y trabajar con ellos ha sido un lujo.

Todavía nos seguiremos viendo, pero ahí va el buen sabor de boca con el que me encuentro ahora.

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