¡Viva la fritanga!

Este ha sido el grito de paz que ha escrito Pedro Ugarte al ver la foto. Añade, además: confieso que la adoro.

No sé qué habría añadido si hubiera visto esta otra:

No diré que la excusa de la comida sea lo de menos. El Miren Itziar es un sitio para ir a comer sin tonterías.

Hoy, además se ha convertido en un espacio conversacional. Alguien llama porque necesita compañía y allí estamos a gusto para compartirla, hablar y estar que, a veces, no hace falta mucho más.

Ya a la tarde, tomando algo en el kiosko del Arenal, A., la única mujer decía: cuando decimos algo entre amigos no siempre es para que nos digan lo que tenemos que hacer sino en muchas ocasiones solo para que nos escuchen.

De eso se trataba hoy: de charlar, escuchar y ser escuchados.

Pero en general las personas que se detienen a escuchar son también aquellas que están dispuestas a ayudar. (pag. 217)

Si te paras a escuchar, nadie da tanto miedo. (pag. 226)

Rachel Joyce; El insólito peregrinaje de Harold Fry; Salamandra

A mí también me ha venido bien, este rato de escucha.

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